El pasado 27 de enero Netflix estrenó el documental ‘Soy Georgina’, para mayor gloria de la mujer de Cristiano Ronaldo. Se han prodigado las docuseries sobre deportistas de élite, en activo o retirados, sobre todo en Netflix y Amazon Prime Video, pero no es tan habitual que la protagonista sea la pareja. Pero es que Georgina se ha convertido en un icono y referente, admirada por algunos y odiada por muchos, y ha conseguido lo que parecía imposible: una exposición y demanda sobre ella igual y a veces mayor que la de Cristiano. Repasemos lo más jugoso de su documental pero también de lo que no se ve en él (y que Georgina obviamente no quiere que se sepa), como era de esperar.
5LO QUE NO VEMOS EN EL DOCUMENTAL DE GEORGINA
Y es que no sólo no conocemos a esa Georgina de origen humilde, nacida en Argentina pero criada en la localidad aragonesa de Jaca, sino que al parecer oculta deliberadamente facetas de su vida, datos y hechos que no quiere airear. Y nada menos que su hermana Patricia (aunque de distintas madres) fue la que destapó esa «otra» vida de Georgina. Fue esta semana pasada en el plató de ‘Sálvame Deluxe’.
Entre las «perlas» que soltó y que, esta vez si, darían para un documental impresionante y realista de la pareja de Cristiano, es que Georgina no le ayuda económicamente y que el padre de ambas traficaba con drogas. Casi nada. En resumen, que la infancia de Georgina fue durísima, pero que esto no se refleja realmente en el documental de Netflix. Pero hay mucho más…



