Iberdrola supera ya los 450 megavatios eólicos en Italia. La compañía ha conectado un nuevo parque en el sur del país, en la región de Apulia, , que eleva la capacidad total renovable de la utility española en el mercado transalpino. Con este movimiento, Iberdrola consolida su presencia en uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento renovable.
El nuevo parque que redondea la cartera italiana
El nuevo proyecto —cuyo nombre no ha trascendido— se suma a una cartera que ya rozaba los 400 MW. Iberdrola ha descrito la incorporación como un paso natural dentro de su plan de expansión en el país. Los detalles técnicos son escasos, pero fuentes del sector apuntan a que el parque emplea aerogeneradores de última generación, con potencias unitarias superiores a los 5 MW. La operación se enmarca en el plan de inversión en renovables de Iberdrola para 2026, que prioriza Italia, Francia y Alemania.
Italia se ha convertido en un destino estratégico para las grandes energéticas europeas. El país ha acelerado sus subastas de capacidad renovable, con precios que han atraído a competidores como Enel, Engie o la propia Iberdrola. La cuota de la compañía en el mix eólico italiano sigue siendo modesta —apenas un 4% del total instalado—, pero el crecimiento en los últimos dos años supera al de cualquier otro operador extranjero.
Implicaciones para el negocio internacional de Iberdrola
La expansión italiana no es un hecho aislado. Iberdrola está a punto de cerrar el ejercicio con más de 2.000 MW renovables en construcción fuera de España. El mercado italiano, con su dependencia del gas y sus ambiciosos objetivos de descarbonización para 2030, ofrece un colchón de demanda a largo plazo que pocas economías europeas pueden igualar. No obstante, la competencia es feroz.
El regulador italiano, ARERA, ha reducido progresivamente los incentivos a las renovables, apostando por esquemas de mercado. Eso eleva el riesgo para los operadores que no logren firmar contratos bilaterales de compraventa de energía (PPA). Iberdrola ha sido hábil en este terreno: en 2025 cerró un PPA con un gran consumidor industrial por 150 MW, lo que le permite estabilizar ingresos sin depender de las subastas gubernamentales.
¿Una apuesta sensata o una travesía expuesta a la volatilidad regulatoria?
La estrategia italiana de Iberdrola tiene sentido sobre el papel. Pero conviene no perder de vista los riesgos. El marco regulatorio italiano es conocido por sus giros inesperados. En 2023, el gobierno de Meloni introdujo un impuesto extraordinario sobre los beneficios de las energéticas que pilló por sorpresa a todo el sector. La tensión entre Bruselas y Roma por la política energética añade otra capa de incertidumbre.
Con todo, el historial de Iberdrola invita a un optimismo comedido. La compañía ha demostrado capacidad para sortear trabas regulatorias en mercados complejos como Brasil o México. En Italia, la combinación de parques eólicos con proyectos de almacenamiento (baterías) podría ser la próxima frontera. Si Iberdrola logra replicar la fórmula del PPA y diversificar la tecnología, la apuesta italiana puede acabar siendo uno de los aciertos más discretos de su estrategia internacional.
Por ahora, el dato es claro: 450 MW eólicos y una senda de crecimiento que no parece agotarse. Otra señal de que la renovable europea, pese a las turbulencias políticas, sigue atrayendo capital de calidad.




