Este lunes 2 de marzo, el Museo del Traje ha echado el cierre temporal. El edificio que alberga este museo data de 1975; y es, precisamente su antigüedad, la que ha obligado al Ministerio de Cultura a interrumpir su actividad por un tiempo aproximado de ocho meses. La reforma necesaria requería una inversión muy elevada, pero que llega en uno de los peores momentos del museo en número de visitantes.
El coste para lavarle la cara al museo asciende a 1.425.000 euros. El recién iniciado proceso de reforma afectará a fachadas, cubiertas y azoteas. Esta adecuación estructural permitirá acabar con la práctica de cerrar la exposición permanente durante los meses más calurosos del año, algo que ya venía siendo habitual durante los últimos cuatro años. Sin embargo, el cierre por obras llega en el peor momento de afluencia para el museo.
El 2019 deja el peor dato de los últimos cuatro años, 91.420 visitantes. Echando la vista atrás, los registros desde 2016 estaban por encima de las 100.000 visitas con cierta holgura. El cierre de la exposición principal los meses de verano no son una excusa para el descenso de visitantes, puesto que este break en la actividad regularviene haciéndose cuatro años atrás.
Si se analiza el número de visitantes de todos los museos gestionados por el Estado, el Museo del Traje está en el top 3, aunque empezando por el final. El peor dato se lo lleva el Museo Casa de Cervantes (23.969), seguido del Museo Nacional de Artes Decorativas (45.131). Al comparar estas cifras con las del museo ubicado en Ciudad Universitaria, no parecen tan negativas. Sin embargo, la perspectiva cambia al verlo desde el medio millón del Museo Arqueológico Nacional (MAN).
LAS OBRAS MAQUILLAN LOS DATOS DEL MUSEO
A la vista de los malos datos que acompañan al Museo del Traje en 2019, la prolongación de las obras durante unos ocho meses vendrá bien de cara a maquillar los datos del 2020. Los números relativos al año que acaba de terminar rompen la buena dinámica que se alcanzó en 2018 de 117.581 visitantes.
No es la primera vez que el edificio sufre una renovación. No obstante, los cambios que se acometieron fueron de un carácter más estético. La primera de ellas en 1982, que consistió en ampliar el espacio para exposiciones temporales; el resto afectó a los espacios exteriores y fue posterior. La diferencia con la actualidad es que ahora se trata de una adaptación a los requisitos técnicos (ITE).
La colección que alberga el museo no se trasladará a otro espacio. Asimismo, el archivo documental que custodia el Museo del Traje podrá seguir consultándose bajo petición; y, algo similar ocurrirá con el Café de Oriente-Museo del Traje seguirá prestando servicio en horario restringido.





