Cuando alguien planta cara a alguien más fuerte y más rápido que él, corre el riesgo de que se la partan. Esa es una máxima que muchos de nosotros hemos aprendido desde pequeños en el patio de recreo del colegio. Los más listos la aprendían más rápido. Los más torpes a base de moratones.

Pero si tú eres el grupo Planeta y el Corte Inglés puedes llegar a mirar al recién llegado con algo de desconfianza, pero a su vez con una cierta prepotencia. Como pensando para tus adentros que otros ya lo han intentado y han salido escaldados. ¡Somos los más grandes; no pueden con nosotros!

Eso es lo que debieron pensar cuando en 2013 Planeta y El Corte Inglés anunciaron a bombo y platillo la creación de una empresa que prometía plantar cara en la lectura de libros digitales al advenedizo americano recién llegado (Amazon llegó definitivamente a España a finales de 2011 tras varios intentos fallidos).

Tagus era una marca original de la Casa del Libro (Grupo Planeta) desde 2011 y dos años después logró subir al carro a El Corte Inglés que se incorporó al capital de la empresa, Tagus Books, con una participación que no quisieron confirmar en su día, pero que era del 24%.

El Corte Inglés que se incorporó al capital de la empresa, Tagus Books, con una participación que no quisieron confirmar en su día, pero que era del 24%

Una alianza entre grandes. Planeta, líder rotundo de la creación editorial y de contenidos, y además propietario de La Casa del Libro. El Corte Inglés, aunque de forma menos rotunda, líder de la distribución de libros en España. Y digo menos rotunda porque es cierto que la Casa del Libro, algunos supermercados y la Fnac tienen su papel. Bueno, más bien papelón el de la Fnac, que aunque es cierto que plantó cara al resto a su llegada a España en 1993, hoy, si entras en uno de sus establecimientos y te cruzas con un libro, casi puedes pedir un deseo… Y si preguntas a un dependiente de Fnac por algún ejemplar y lo conoce te ha tocado la lotería. ¡Que tiempos cuando era gente que sabía más que nadie y asesoraba, no despachaba!… Bueno, y porque no decirlo, si finalmente llegas al libro que quieres y resulta que tienen stock y no deben pedirlo a la editorial, puedes festejar con gran jolgorio e irte a celebrarlo de borrachera.

Volviendo al acuerdo de -como si fueran la Jurado- “los más grandes”, su fórmula mágica tenía lógica. Siempre había funcionado. Si alguien podía ponerle algún pero en su día, eran los ejecutivos de ambos consejos de administración menores de cierta edad, que generalmente están calladitos y rara vez discuten estas decisiones a sus mayores.
Las 86 librerías de El Corte Inglés se sumaban a las 34 de Casa del Libro y a ambas se sumaba un acuerdo con CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) que aportaba 1.600 librerías independientes. La artillería contra el gigante americano. Si, 1.720 tiendas. La suma era imponente. El error estratégico: no imaginar que Amazon sólo necesitaba una.

Con motivo de su lanzamiento y en una entrevista al diario Cinco Días, los promotores declaraban que querían evitar que en España ocurriera como en Reino Unido, donde entre Amazon, Google y Apple tienen el 90% del mercado del libro digital, y solo Amazon, el 70%
La pregunta hoy es, ¿lo han conseguido?

Los resultados públicos son desalentadores. Y digo desalentadores porque a todos como consumidores nos interesa la variedad y no los monopolios, por mucho que lleguen de la mano de Jeff Bezos, máxime si algunas de sus prácticas éticas o fiscales son discutibles en nuestro mercado.

Si entras en una Fnac y ves libros a la venta, puedes pedir un deseo. Si tienen stock del que buscas, es tu dia de suerte; puedes irte de borrachera

Podemos ver en el “Estudio de hábitos culturales” que un 11% de los españoles lee en pantalla. Un 79% reconoce hacerlo por medio de Amazon/Google/Apple, un 13,3% en librerías digitales de cadenas (Casa del Libro, El Corte Inglés, FNAC) un 3,4% en plataformas de librerías independientes, y un 2,4% en otras plataformas de distribución.

Nadie sabe qué vende Amazon, pero en el sector se estima que -al menos- un 50% del mercado de libros digitales en España (y que Apple un 25% y Google un 15%) el otro 10% el resto de los actores implicados. Son estimaciones porque nadie conoce con certeza sus datos reales (guardados celosamente por su matriz que tiene cero interés en que trasciendan, entre otras cosas por sus prácticas de opacidad fiscal)

Lo que sí sabemos es que el mercado de los libros digitales se cifraba en España en 30 millones de Euros en 2015 (frente a los 900 millones de euros del mercado del libro de papel excluyendo académicos y autoedición), y Tagus, la apuesta de Planeta y El Corte Ingles apenas facturaba en 2015, varios años después del inicio de su proyecto, unos 685.000 Euros, ocasionando a sus accionistas un negocio ruinoso y unas pérdidas anuales de 532.000 Eur en 2015 y 490.000 en 2014. 

Es un ejemplo claro de cómo cuando las reglas del juego cambian y hay una disrupción tecnológica, 1 más 1 dejan de ser 2. Las grandes corporaciones españolas, aunque hayan sido líderes históricos de su sector, ante un cambio de paradigma sólo pueden competir por medio de la innovación y planteando respuestas a los retos que llegan. No agrupándose creyendo que estas asociaciones por si solas resuelven los problemas del mercado. Ya no hay barreras.

Cuando aparece un nuevo guepardo en la sabana, el número de elefantes que se juntan para intentar cazarlo, por mucho que conozcan bien el terreno, resulta irrelevante.

Los más listos la aprendían más rápido. Los más torpes a base de moratones. Planeta y El Corte Inglés tienen ahora la ocasión de demostrar, tras el primer sopapo en toda la cara, en que grupo se encuentran.

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