El Ibex 35 ha arrancado la sesión de este lunes con un pie muy distinto al que cerró el viernes. En los primeros compases de la negociación, el selectivo madrileño sube un 1,29% y cotiza en 18.216,20 puntos, superando los 18.200 enteros. La chispa que ha encendido la mecha no está en Madrid, sino en Oriente Próximo.
El desplome del crudo es el principal motor del arranque. El barril de Brent, referencia en Europa, cae un 4,9% y se sitúa en 98,48 dólares, mientras que el WTI estadounidense retrocede un 5,3% hasta los 91,5 dólares. La causa es clara: las expectativas de un deshielo diplomático entre Estados Unidos e Irán que permita la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transita una cuarta parte del petróleo y el gas mundiales.
El presidente Donald Trump confirmó el domingo que las conversaciones progresan y que ambas partes podrían alcanzar un acuerdo “de principios” como primer paso hacia el fin del conflicto. Sin embargo, avisó de que no se precipitará: “he informado a mis representantes de que no se apresuren a cerrar un acuerdo, ya que el tiempo está de nuestra parte”. La situación, no obstante, sigue siendo muy volátil.
El optimismo ha rebotado con fuerza en otros mercados. El Nikkei 225 cerró este lunes por encima de los 65.000 puntos por primera vez desde que empezó a calcularse en 1950, un hito que refleja la enorme presión compradora generada por la tregua energética. En Europa, el Dax alemán sube un 1,1% y el Cac 40 parisino un 1%.
En el parqué madrileño, la banca y los valores más ligados al consumo despuntan. IAG lidera las subidas con un avance del 3,3%, seguido de BBVA (+2,1%) y Santander (+2,07%), apuntalados por la caída de los costes energéticos y la mejora del apetito por el riesgo. En el otro lado, Repsol se deja un 2,3% y es el único valor en rojo del selectivo: la petrolera acusa directamente el desplome del crudo.
El mercado de renta fija también recoge el cambio de tono. La rentabilidad del bono español a diez años retrocede hasta el 3,412% (-1,6% en la sesión), y el euro se revaloriza un 0,4% frente al dólar, cotizando a 1,1644 unidades. En el plano corporativo, han destacado los resultados trimestrales de OHLA, que pasa de pérdidas de 21,8 millones en 2025 a un beneficio de 7,8 millones de euros en el primer trimestre de 2026.
El mercado descuenta un desenlace ordenado del conflicto con Irán, pero la historia reciente aconseja no dar nada por sentado hasta que el estrecho de Ormuz vuelva a estar operativo.
La tregua energética que sacude los mercados
La hipótesis de un fin de las hostilidades ha bastado para recortar casi un 5% el precio del Brent en una sola sesión, y con ello reconfigurar las expectativas de inflación y costes empresariales en Europa. El recuerdo del cierre del estrecho, que disparó los precios energéticos y lastró el crecimiento, hace que cualquier avance diplomático sea amplificado por los índices bursátiles.
El Ibex 35, con un fuerte sesgo hacia los sectores cíclicos y financieros, se beneficia directamente de un entorno de tipos más bajos y menor presión sobre los márgenes. La euforia de hoy tiene, sin embargo, un componente frágil: las declaraciones del presidente estadounidense dejan claro que aún quedan muchos escollos antes de que Irán vuelva a exportar crudo con normalidad.
Focos de resistencia en el selectivo
Aunque el verde domina la tabla, el castigo a Repsol es la prueba más visible de que el rally descansa sobre una apuesta geopolítica. La petrolera pierde más de un 2% porque su negocio depende en buena medida de unos precios elevados del crudo. La banca, en cambio, ve cómo la bajada del petróleo alivia las presiones inflacionistas y aleja un escenario de estanflación que tanto daño haría a las carteras de crédito.
Mientras tanto, otras cotizadas como Árima Real Estate se descuelgan con noticias propias: la socimi podría pagar su primer dividendo este año si la junta del 26 de junio lo aprueba. Amper, por su parte, ha adquirido los activos de Zeleros por cerca de un millón de euros.

¿Un respiro temporal o el principio del fin de la crisis energética?
Conviene tomarse la subida de hoy con una dosis de escepticismo institucional. No es la primera vez que los mercados descuentan una paz inminente en Oriente Próximo para después verse sorprendidos por un repunte de las tensiones. La clave está en el estrecho de Ormuz: mientras no haya un tránsito normalizado de buques, el miedo a un nuevo shock de oferta seguirá latente.
A mi juicio, la fortaleza de la banca en la sesión de hoy no se explica solo por el alivio energético. Las entidades españolas llevan meses acumulando una mejora de márgenes gracias a la subida de tipos previa y a una morosidad contenida. La caída del crudo añade un plus de confianza, pero el grueso del atractivo ya estaba en las cuentas. Si el acuerdo con Irán se consolida, lo lógico sería ver un estrechamiento adicional de la prima de riesgo y una rotación hacia valores más expuestos al ciclo, como turismo y aerolíneas, en detrimento de las utilities.
El riesgo, sin embargo, es doble: una ruptura de las negociaciones devolvería al Ibex a los 17.700 puntos casi sin resistencia, mientras que una paz rápida podría dejar a Repsol tocando los 10 euros por la sobreproducción iraní. La incertidumbre es tan alta como las ganancias de hoy. Por eso, el dato de esta sesión no es tanto la cifra de apertura, sino si el índice logra mantenerse por encima de los 18.200 puntos al cierre.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 abre en 18.216,20 puntos, un alza del 1,29% que perfora con claridad la barrera de los 18.200. La resistencia psicológica queda atrás, al menos en los primeros compases.
Clave técnica: La pendiente del rebote desde los mínimos de la semana anterior, unida a la caída de la rentabilidad del bono español hasta el 3,41%, sugiere manos institucionales comprando en estos niveles. Si el índice cierra por encima de 18.200, el siguiente objetivo se sitúa en los 18.500 puntos, máximos de mayo.
Apunte macro: La prima de riesgo española se estrecha en la apertura, beneficiada por la relajación de la deuda soberana. El bono español a diez años cotiza en el 3,41%, y el euro se aprecia a 1,1644 dólares, lo que refuerza el perfil de riesgo de los activos periféricos.





