Cuando se tiene gastroenteritis es que un virus te ha provocado una inflamación de los intestinos y del estómago que hace que tengas dolores de estómago, fatiga, vómitos, diarrea, mareos, debilidad, dolor de cabeza, malestar general y en el peor de los casos, fiebre.
Esta suele durar unos cuantos días, pero las primeras 24 horas son las peores en lo que a síntomas se refiere. No suele ser preciso tomar ningún tipo de medicamento, pero si la fiebre es alta es conveniente ir al médico o tomar algún analgésico.
Lo principal cuando se tiene gastroenteritis es que te hidrates bien. Las diarreas y los vómitos hacen que pierdas muchos líquidos, por lo que corres riesgo de deshidratación. Además, también es necesario que tengas reposo y ayuno. Las bebidas isotónicas, que no Acuarius, y suero oral son buenas para que te recuperes un poco antes y te sientas mejor.
Después de que asimiles los líquidos puedes ir introduciendo poco a poco algo de sólidos siempre que sean astringentes y sin fibra, para que el intestino se vaya normalizando.
Dieta líquida
Como te he dicho, lo más importante cuando se tiene gastroenteritis es estar convenientemente hidratado. Para ello, al principio es recomendable tomar mucha agua para que así ayude a eliminar los virus del cuerpo y que no te deshidrates.
Hay quien prefiere el agua con limón, pero recuerda que no debes añadirle azúcar. Los sueros de la farmacia no están demasiado bebibles, pero es necesario q los tomes.
También puedes optar por las infusiones de manzanilla, melisa, tila o hierbaluisa, que además de hidratarte, consiguen que te relajes y duermas un poco mejor. El descanso es fundamental para que tu organismo vuelva a coger fuerzas.
Yogur con bífidus combaten la gastroenteritis
Cuando tu estómago y tu intestino se hayan calmado un poco y haga algunas horas que no vas al servicio ni vomites, que suele ser a las doce o veinticuatro horas desde que la gastroenteritis comenzó, puedes introducir algo de comida.
Si no tienes ganas no debes obligarte a comer, tan solo a ingerir líquidos para que tu cuerpo se vaya recuperando. No obstante, si comienzas a tener algo de hambre es señal de que te estás recuperando. Pueden introducir yogurt con bífidus.
Los yogures con bífidus son buenos para recuperar la flora intestinal y que te encuentres mejor. Este alimento lleva bifidobacterias y probióticos que sanan tu organismo desde dentro.
Manzana al horno o en puré
La manzana en puré o al horno, sin azúcar, es recomendable cuando tienes gastroenteritis, pero solo cuando estés un poco mejor. Para introducir la manzana puede ser que haya pasado un día.
Las manzanas contienen taninos y fibra indisoluble. Es recomendable comerla rallada y cuando se haya oxidado sin la piel para que no tenga fibra. Los taninos son los que se encargan de oscurecer la manzana cuando se oxida.
Para combatir la gastroenteritis y comenzar a comer algo de
comida es mejor optar por la manzana cocida o al horno sin la piel, no lo olvides.
También puedes tomar zumos colados sin que sean ácidos, pero recuerda que
tendrán mucha más azúcar que si comes la fruta al horno, rallada o en puré.
Pera contra la gastroenteritis
Las peras cocidas o en purés son como las manzanas, y los membrillos. Las puedes comenzar a introducir en tu dieta cuando la gastroenteritis esté más controlada y así ayudar a tu organismo a que se vaya regulando.
Las peras son fáciles de digerir y de masticar tanto si están naturales como cocidas. Es un buen acompañante en las comidas de las personas con afectaciones gastrointestinales, bebés o ancianos.
No tienen casi azúcar y son buenas para el sistema digestivo cuando estás estreñido, que es el momento de comerlas enteras. Si sufres afecciones como la gastroenteritis debes quitarle la piel como a la manzana.
Membrillo
El membrillo es una de las frutas que o te encanta o la detestas. No obstante, tiene muchos beneficios para que la consumas regularmente en tu dieta y si tienes gastroenteritis también, pero con algunas modificaciones como con la manzana.
Entre sus propiedades destacan la pectina, la fibra soluble y los taninos. Como ya sabes, la fibra y las diarreas no compaginan bien, pero la soluble contiene agua y hace de gel que ralentiza los movimientos intestinales y detiene las diarreas.
Además de lo citado, también te aporta vitamina A, B1, B2, B3 y C, minerales como el potasio, fósforo, calcio, sodio y hierro.
Patata hervida “estrujada”
Lo que viene siendo la patata cocida estrujada de toda la vida es lo más recomendable para que tu estómago se vaya asentando y que tu intestino se ralentice después de sufrir una gastroenteritis.
La piel de las patatas tiene vitamina C y el resto del tubérculo vitamina A, B1, B2 y B6. Además, también te aportarán minerales como el fósforo, el potasio, el hierro, el calcio, el magnesio y el sodio. Las patatas son en su mayor parte agua y contienen almidón, fibra, ácido fólico, hidratos de carbono y calorías. Sin embargo, cuando las cueces jamás llegarán a igualar a las calorías que contienen si las fríes.
Es recomendable tomar patatas cocidas cuando se está malo del
estómago, entre otras cosas, porque ayuda a que se te pase la acidez de los
vómitos y el malestar de las diarreas.
Plátano maduro contra la gastroenteritis
El plátano maduro es recomendable cuando se está superando una gastroenteritis porque, al igual que la patata, ayuda a que los niveles de acidez estomacal se reduzcan considerablemente.
Te aporta alcalinos que se agregan a los que ya tienes en el organismo haciendo que los ardores de estómago y la acidez se reduzca. Además, también ralentiza el movimiento intestinal.
El plátano es más conocido por su gran aporte de potasio que
hace que la presión arterial disminuya.
Arroz blanco
El arroz blanco tiene minerales y vitaminas. En caso de que no tengas gastroenteritis deberías cambiar el arroz blanco normal por el integral por su aporte de fibra, pero si tienes problemas de estómago usa el blanco.
Hay muchas personas que usan el agua de cocción del arroz blanco para tomarla y reducir las diarreas. Eso sí, cuando se cuece arroz de grano gordo, el que no se pasa no suelta almidón. Este hace que tu estómago se estabilice y te dé una tregua en tus visitas al baño.
También puedes ir agregando jamón cocido, pollo cocido y pescado blanco hervido. Sin embargo, debes evitar consumir alimentos con grasas o con fibra hasta que estés recuperado.