Hay cientos de emprendedores y autónomos con buenas ideas, pero no todos llegan a desarrollarlas. Esto se debe en gran medida a que encontrar financiación no siempre es sencillo. Aunque los bancos son la opción más lógica y habitual cuando se trata de pedir dinero para poner en marcha una idea de negocio, hay ocasiones en las que estos no están dispuestos a prestar la cantidad necesaria. Por eso surgen los business angels.
Lo bueno es que la negativa de una entidad bancaria ya no supone dar al traste con los sueños del autónomo, existen alternativas de financiación a través de las que se puede acceder al dinero necesario y a veces a un precio más bajo de lo que costaría un préstamo bancario. Una de esas alternativas son los business angels, vamos a ver qué son y cómo funcionan.
¿Qué son los business angels?

Si lo traducimos al castellano sería algo así como un inversor angelical, y es cierto que en muchos casos la presencia de estas personas dispuestas a invertir es casi un milagro para los autónomos y emprendedores que están en busca de financiación y se encuentran con muchas puertas cerradas.
Un business angel es una persona física o jurídica que aporta financiación e incluso su propia experiencia a aquellas personas que están pensando en poner en marcha un negocio. Y lo hace a cambio de una ganancia o rentabilidad futura. Es, por tanto, un inversor privado que acaba aportando algo más que dinero.
Más allá de la figura del mecenas para los autónomos

La del mecenas es una figura con mucha historia. Quienes ejercían el mecenazgo eran personas que disponían de recursos económicos suficientes y tomaban bajo su protección a artistas o científicos con el objetivo de beneficiarse de su trabajo de una forma directa o indirecta. Pero los business angels son mucho más que mecenas.
En el mecenazgo quién aporta el dinero no aporta realmente nada más a la persona que tiene bajo su protección. Le da el dinero que necesita para comprar materiales, hacer sus investigaciones, etc. Mientras que el business angel es capaz de aportar más que dinero, también pone a disposición de su “protegido” su experiencia.
Está claro que no lo hace de forma desinteresada. Un inversor privado de este tipo pone su dinero, su tiempo y su experiencia a disposición de otra persona (el emprendedor o autónomo) a fin de que esta pueda conseguir su objetivo y dar lugar a que el business angel obtenga así un rédito económico.
¿Qué caracteriza a los business angels?

Lo habitual es que este tipo de inversor utilice su propio dinero y tome sus propias decisiones de inversión, examinando detalladamente cada una de las propuestas que le llegan y analizando su posible viabilidad. Suelen preferir siempre proyectos de personas con las que no tienen ningún tipo de parentesco ni de amistad, esto les permite ser más objetivos a la hora de tomar decisiones.
La decisión de si invertir o no y cuánto invertir en cada proyecto se toma en función de la viabilidad del mismo y de la ganancia que se pueda obtener, y es que no se puede olvidar que el objetivo final del business angel es ganar más dinero con lo que está invirtiendo. No obstante, también existe siempre un interés en ayudar a otros profesionales, no todo se centra en el dinero.
Una figura todavía desconocida en España

Si no hay más autónomos que recurren a estos inversores es sencillamente porque en España no existe demasiada cultura sobre finanzas. Cuando un profesional quiere financiarse acude en primer lugar al banco, y si este le da una negativa busca otras opciones como los créditos rápidos. Pero en pocas ocasiones se piensa en la financiación privada, ya sea a través de préstamos entre familiares o de préstamos de inversores externos pero que sean particulares.
Por el contrario, en Estados Unidos estos inversores privados están presentes en la gran mayoría de las fases iniciales de los proyectos empresariales. En ese país, a principios de los 2000 los business angels ya invertían más de 25.000 millones de dólares al año en nuevos proyectos. En Europa se estima que su presencia es unas 10 veces menor a la de Estados Unidos.
Ventajas y desventajas

Contar con un business angel en un negocio tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo bueno es que aportan financiación y también conocimientos. Su permanencia en el proyecto suele ser temporal y toman sus decisiones basándose en aspectos que muchas veces van más allá de lo financiero.
Lo malo es que algunos exigen tener un mayor control sobre la empresa o el proyecto, lo que resta autonomía al profesional que ha puesto en marcha la idea. Como hacen una inversión de alto riesgo es normal que suelan exigir un alto retorno de la inversión, y no siempre resulta sencillo contactar con ellos.
¿Cómo encontrar los autónomos inversores privados?

Existen redes y foros específicos en los que los autónomos pueden entrar en contacto con inversores privados. Algunos ejemplos son la Asociación de Business Angels (AEBAN) creada en 2008, el Foro de Inversión BCN Business Angels o la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet (AIEI), que ayuda a los profesionales a buscar inversores.
Pero también funcionan otros medios como las recomendaciones por parte de terceros, las plataformas de emprendedores, los contactos realizados en eventos relacionados con start-ups y proyectos empresariales, las redes sociales como LinkedIn o incluso un blog particular en el que el profesional se “venda” y sea capaz de captar la atención de inversores.
Claves para autónomos para conseguir inversión privada

A los autónomos no les basta con saber dónde están los inversores, deben ser capaces de convencerlos para que estos quieran tomar parte en su proyecto. Para ello primero hay que ser capaz de encontrar al inversor adecuado, ya que no todos tienen el mismo perfil ni les interesan los mismos proyectos.
Hay que tener un plan de negocio bien hecho en el que se especifique el uso que se dará a cada euro invertido, y calcular cuál es el porcentaje de beneficios que se está dispuesto a ceder al inversor privado.
Conviene ser muy realista a la hora de vender la idea y presentarse ante el posible inversor teniendo ya algún cliente interesado en adquirir el producto o servicio que se quiere vender. Por último, no está de más tener elaborado un plan de salida para el inversor, que vea que si la cosa no va bien no va a quedar atrapado en el proyecto.








































































