Aunque los autónomos son plenamente conscientes de que sus empleados son uno de sus mayores activos, a muchos de ellos no les queda más remedio que seguir con sus trabajadores en ERTE mientras la situación no mejore. De hecho, algunos profesionales no han podido recuperar a sus empleados desde que comenzó el primer estado de alarma en marzo de 2020.
Tener a los empleados en un Expediente de Regulación Temporal del Empleo es una forma de ahorrar costes. Pero parece que están a punto de llegar malas noticias porque, a partir del próximo mes de mayo, podría subir lo que hay que cotizar a la Seguridad Social por cada trabajador que esté en esta situación.
El 31 de mayo es la fecha clave

El próximo 31 de mayo se agotan tanto los ERTE como las prestaciones extraordinarias por cese de actividad. Desde el colectivo autónomo ya se ha pedido al Gobierno que se mantengan este tipo de ayudas hasta finales de año, pero por el momento no se sabe nada con respecto al tema más allá de que en mayo finalizan de forma oficial las ayudas que ahora mismo están en marcha.
Sí parece que hay voluntad de volver a prolongar los ERTEs, pero es posible que no sean con las mismas condiciones que hay ahora mismo. En los próximos meses los autónomos que tengan a sus trabajadores en ERTE y no puedan recuperarlos se pueden ver en apuros si aumentan las cotizaciones que tienen que pagar por ellos.
De la protección a la activación

El Ministro de la Seguridad Social ha manifestado que el sistema actual es un sistema de protección que da cobertura tanto a empleados como a sus empleadores pero, a partir de finales de mayo, se quiere pasar a un sistema de activación. Premiando a quienes empiecen a recuperar sus plantillas.
Todavía no hay nada definido, pero la idea es usar un sistema similar al del año pasado, aumentando las exoneraciones de cotización para quienes vayan dando por finalizados los ERTEs y reduciendo las bonificaciones a quienes no lo hagan.
Así fue el sistema de 2020

Como decíamos, el modelo a seguir es el usado el año pasado, aunque no se sabe si con los mismos porcentajes de exoneración. En esa ocasión, las empresas y autónomos con menos de 50 empleados que recuperaron a sus trabajadores del ERTE, pudieron beneficiarse de exoneraciones de cotización del 70% en julio, el 60% en agosto y el 35% en septiembre.
De esta forma, mientras que un autónomo que había recuperado trabajadores en ERTE podía tener una exoneración en las cotizaciones de sus empleados de un 60%, el autónomo que no pudo recuperar a los suyos solo tenía una exoneración del 35%.
Todo por decidir con respecto a los trabajadores en ERTE

Muchas de las decisiones relacionadas con las ayudas a los autónomos y las empresas parecen haberse tomado a última hora en todo este tiempo que llevamos de pandemia. Algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que se trata de decisiones negociadas entre el Gobierno y los agentes sociales y que no siempre son fáciles de alcanzar.
Esto implica que por el momento nada es seguro hasta que no haya una confirmación oficial, pero la mayoría de los autónomos creen que no se van a librar de pagar más por sus trabajadores en ERTE. Y para muchos esto puede ser un gran problema, puesto que están en una situación especialmente complicada.
¿Llegará la recuperación en verano?

Una incógnita que está en el aire es cómo será el verano de 2021 en términos económicos. El estado de alarma acaba el 9 de mayo, y con él desaparecerán las restricciones a la movilidad, aunque luego las Comunidades Autónomas podrán tomar medidas a este respecto.
Con esta incertidumbre los autónomos no tienen muy claro cómo afrontar el verano y la mayoría de ellos a día de hoy no saben si van a poder recuperar a los trabajadores en ERTE o si van a tener que dejarlos en esta situación unos meses más.
El nuevo ERTE estructural

Lo que sí parece claro es que cuando llegue la recuperación no lo hará por igual a todos los sectores, y algunos tardarán todavía un tiempo en poder volver a los niveles de facturación anteriores a la crisis. Para facilitar la recuperación, desde el Gobierno ya se está trabajando en el ERTE estructural.
El modelo a seguir podría ser el “Kurzarbeit”, en el que los empleados pasan a una modalidad de jornada reducida y el Estado se hace cargo de forma temporal de hasta dos tercios de su salario. La principal diferencia con otros ERTEs es que se ofrece además formación intensiva a los afectados para que puedan reincorporarse lo antes posible al mercado laboral, evitando así despidos masivos.
La cotización de este sistema podría constituir toda una novedad, y se haría a través de un fondo tripartito compartido por la Administración Pública, el empleador y el trabajador. De esta forma, un porcentaje fijo de la cotización a la Seguridad Social iría a parar a esta contingencia.

























































