El diseño de producto es uno de los procesos más importantes a la hora de emprender. Es aquel a través del que decidimos qué vamos a poner en el mercado. Además, es un proceso que también hay que abordar incluso en los negocios consolidados, porque la innovación es clave para seguir avanzando.
Sin embargo, al abordar este proceso creativo y de diseño nos damos cuenta de que el desarrollo no siempre es tan rápido ni tan efectivo como esperamos. Esto se debe a que existen importantes obstáculos que debes conocer para poder superarlos.
Falta de adaptación del producto al usuario
Para mejorar nuestras relaciones sociales las personas debemos ser empáticas, tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Con los productos ocurre algo semejante, debemos ser capaces de conseguir que conecten con el cliente potencial.
Uno de los errores más comunes en el proceso de diseño de producto es que el diseñador no se identifique con el propio artículo porque, si no lo hace, no será capaz de hacer que este se adapte realmente a las necesidades y gustos de su público.
Sesgo de confirmación

Aplicamos el sesgo de confirmación cuando nos centramos en buscar feedback e información que respalde lo que nosotros ya creemos. Si hemos diseñado algo que creemos que es bueno, buscaremos indicios que nos digan que es así.
Sin embargo, esto es un error, porque lo que debemos hacer realmente es buscar un feedback totalmente objetivo. Capaz de aportarnos información útil para que sepamos si el producto es o no viable.
Falta de apoyo al equipo de diseño de producto

Los equipos de diseño suelen ser pequeños, pero eso no quiere decir que el trabajo dentro de los mismos sea sencillo, como tampoco tienen que serlo necesariamente las relaciones entre sus miembros.
Para que fluya la creatividad debemos asegurarnos de que el equipo encargado del diseño cuenta con el apoyo suficiente. Sabe qué se espera de él y cuenta con las herramientas adecuadas para hacerlo, así como con un buen ambiente de trabajo.
Arrastramiento de características

A la hora de diseñar un producto es bastante común añadirle un buen número de características. Cada vez más y más, esperando que así sea mucho más útil y tenga una mayor demanda.
Aplicando el principio de Pareto, el 80% del valor del producto procede del 20% de sus características, así que no conviene invertir tiempo y esfuerzo en añadir más y más funcionalidades que no serán valoradas por el público.
Reutilización constante en el diseño de producto

Esta es una gran barrera a la innovación. Está bien tomar como punto de partida diseños anteriores, pero no hay que abusar de ello. Porque, al final, todos los productos creados son similares entre sí.
Es necesario abordar el proceso creativo totalmente desde cero. Olvidándose de diseños genéricos. Solo así se puede llegar a crear algo realmente nuevo y que suponga una novedad llamativa dentro del mercado.
Centrarse demasiado en las tendencias

Las tendencias de mercado siempre van a estar ahí, y la tentación de seguirlas para conseguir vender más es muy grande. Sin embargo, aspiramos a que nuestro producto no sea una mera moda, queremos que permanezca en el mercado durante un tiempo.
Aunque está bien seguir las tendencias en cuestiones que luego se puedan cambiar fácilmente, como la estética, no hay que apegarse demasiado a las mismas. Porque esto hará que el producto quede desfasado rápidamente.
Ceñirse a un proceso de diseño de producto muy rígido

Está bien contar con un programa que determine las diferentes fases del proceso de creación y diseño, pero no conviene ser demasiado rígido. Hay que dejar fluir la creatividad, y eso puede llevar aparejados ciertos cambios.
El proceso de diseño no acaba nunca. En algunos casos puede ser más largo y en otros más cortos, pero nunca es exactamente igual de un producto a otro. Por lo tanto, necesitamos algo de margen para actuar.
Mala comunicación

¿Qué producto necesita el público? ¿Cómo quieres tú que sea ese producto? ¿Cómo está trabajando el equipo de diseño? Resolver todas las dudas que pueden surgir durante el proceso de diseño de producto requiere una buena comunicación a todos los niveles.
Si la información no fluye de manera correcta nos vamos a encontrar con problemas. En algún proceso el “engranaje” acabará por pararse. De ahí la importancia de que el líder sea un buen comunicador.
Falta de creatividad

Este es, sin duda, uno de los mayores obstáculos que pueden aparecer cuando estamos diseñando un producto. Si no somos creativos, no podremos lanzar al mercado nada que interese al público.
La creatividad no solo es una competencia o habilidad, es un estado de ánimo que solo surge cuando existe la emoción por crear algo nuevo y único. Por tanto, debemos crear el ambiente propio para que la creatividad fluya.
No hacer pruebas de usabilidad

Antes de que un producto llegue al mercado debemos comprobar que sirve para aquello para lo que ha sido creado. Por eso, a lo largo del proceso de diseño deberían realizarse pruebas de usabilidad.
Los expertos dicen que nunca es demasiado pronto para ellas. Obviarlas puede suponer haber invertido mucho tiempo y esfuerzo en un producto que, al final, no sirve para nada.





























