España es un atractivo turístico, no solo por su clima, también por su gastronomía. En los últimos años chefs como Martín Beresategui o Dabiz Muñoz han alcanzado un gran reconocimiento a nivel internacional. En la sociedad también se ha notado este paso adelante: uno de los planes más recurrentes es salir a comer o cenar. En los hogares, en cambio, no se apuesta por la cocina de vanguardia o la comida ‘gourmet’, sino por algo más básico. En este artículo no te vamos a enseñar una receta, sino cómo preparar uno de los productos más deseados: la cebolla frita crujiente. Y al microondas. Atento.
La cebolla cada vez gusta más
Con el paso de los años la cebolla ha adquirido aún más importancia. Es un producto que se ha usado toda la vida, uno de esos imprescindibles en los guisos de todas las abuelas. Se puede comer cruda en una ensalada, o frita como guarnición. Incluso puedes disfrutar de un complemento como son los aros de cebolla. Otra opción es hacerla caramelizada, ya sea con azúcar o con mucha paciencia a fuego lento en la sartén. Pero, ¿y crujiente? La venden en los supermercados y es el aderezo perfecto para un montón de platos. Te enseñamos a hacerla rápido en el microondas. No pierdas detalle.

Ingredientes
- Cebollas o chalotas (preferiblemente que no tengan mucho tiempo)
- Aceite de oliva
- Sal
Cómo habrás podido imaginar, los ingredientes son escasos. Solo necesitamos tres productos: el principal (la cebolla o la chalota) y dos básicos como el aceite de oliva y la sal. Es prácticamente imposible que no los tengas en tu cocina, así que puedes lanzarte a preparar esta cebolla crujiente en cualquier momento. Simplemente tienes que conocer el truco. Vamos a contártelo.

Cortar la cebolla muy fina y embadurnar en aceite
El primer paso es obvio, pero no por ello menos importante. Pela las cebollas y corta los extremos para que puedas apoyar la base. Es importante una posición cómoda. Corta la cebolla en dos mitades y a partir de ahí, láminas muy finas. Lo máximo posible. Una vez lo tengas listo, agrégalas a un bol grande. Mezcla bien con las manos para que se separen todos los trozos y después agrega el aceite. Ahora llega el momento clave, que es el cocinado en el microondas.

A máxima potencia
Mete el bol en el microondas y calienta a máxima potencia durante cuatro minutos. Después saca el bol con mucho cuidado, y con ayuda de unos guantes o algún utensilio remueve bien la cebolla. Después repite el proceso, pero solo dos minutos. Cuando las retires tienen que tener un tono dorado sin llegar a ser oscuro. Si crees que no está lo suficientemente crujiente, puedes darle calentones en menos tiempo para comprobar el estado poco a poco. Solo nos queda el último paso.

Retirar y salar
Cuando esté perfecta (quizás siga algo blanda al estar caliente), retírala con ayuda de una espumadera sobre un plato o bandeja con papel absorbente. No la amontones demasiado para que pueda perder fácilmente el exceso de aceite. Después, cuando todavía esté caliente la cebolla, agrega la sal y remueve. Lo mejor es dejar que enfríe y coja todo el crujiente. En apenas seis minutos habrás conseguido un aderezo súper rico por menos dinero y más saludable que lo que puedas comprar en el supermercado. Te contamos con qué acompañar este plato y si es bueno para una dieta.

Perritos calientes o hamburguesas
La cebolla crujiente la puedes agregar a un montón de platos. La textura que tiene le aportará a cualquier plato un plus, más allá del excepcional sabor. Pero donde mejor funciona es en la denominada ‘comida basura’. Es un clásico utilizarla en los perritos calientes, pero también existen restaurantes que optan por esta opción para sus hamburguesas. Desde luego que nadie va a decir que la cebolla de esta forma sobra del plato. Al revés, una vez la prueben la echarán en falta cuando no esté. Ahora te contamos si es algo saludable o no.

La cebolla frita no es una opción saludable
No nos dejemos engañar. La cebolla es un producto que cocinado con poco aceite es de lo más sano, pero con las proporciones que has utilizado y la forma en la que ha absorbido el aceite, no es un plato digamos para todas las dietas. Eso sí, esta fórmula al microondas hará que la cebolla tenga mucha menos grasa que si la hubieses comprado en el supermercado, donde habitualmente la harán en una freidora. En pequeñas proporciones, para aderezar una cena que has tomado como capricho, es desde luego una opción a tener muy en cuenta. Y piensa que además es un añadido de lo más barato, con sabor y que puedes hacer en tu propia casa en menos de diez minutos. Desde luego que no hay excusa para no probar cuánto antes.





































