Karlos Arguiñano es un cocinero que no necesita presentación. Es uno de los cocineros más famosos de España, gracias a sus programas de cocina y a ser pionero en ese ámbito. Eso le hizo pasar de las televisiones autonómicas del País Vasco a la televisión nacional, manteniéndose en antena durante más de 30 años.
Aunque todos conozcamos su faceta de cocinero, hay otras facetas menos conocidas del cocinero de Guipúzcoa. ¿Cuáles son? Vamos a ver todos los datos que desconocías de él, como su participación como actor en películas de culto, sus trabajos anteriores y sus pasiones, entre otras cosas.
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Karlos Arguiñano y su talento como actor
Todos hemos visto al cocinero en televisión desde que éramos niños, pero también ha salido en algunas películas de cine español. Su participación más conocida es en la película Airbag, donde también pudimos ver a Karra Elejalde, que hacía de su hijo. En la escena de arriba se puede ver su gran talento como actor, en una interpretación muy buena.
Después de esa película, ha tenido algunas pequeñas participaciones en películas como Año Mariano o El Rey de la Granja. Ahí se ha podido ver un actor de gran calidad que nos hemos perdido. Eso sí, ha seguido haciendo pequeñas participaciones, como la que realiza en la película Irati.
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Su trabajo anterior a la cocina

Todos recordamos a Karlos Arguiñano como cocinero, pero no siempre fue así. De hecho, el cocinero empezó a trabajar muy joven, haciéndolo como chapista en una fábrica de trenes en la localidad de Belsáin. Al mismo tiempo, estudiaba maestría industrial, el cual iba a ser su oficio para el futuro.
Sin embargo, rápidamente se dio cuenta que no era lo suyo, así que se basó a la hostelería. Sus primeros pasos fueron en la Escuela de Hostelería del Hotel Euromar, situado en la localidad de Zarauz. Después de eso, ya no se alejaría del mundo de la hostelería, al cual siempre ha seguido ligado.
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Las pasiones de Karlos Arguiñano

Además de su amor por la cocina, Karlos tiene otras pasiones que le gusta realizar en su tiempo libre. La pasión más conocida es el motociclismo, ya que es patrón del equipo Derbi de las categorías Moto 2 y Moto 3, haciéndolo con su productora Bainet. Ahí demuestra que de verdad le gusta este mundillo, ya que invirtió en él.
Además, es amante de otros deportes de motor y del cine. Allí no solo hizo sus pinitos como actor, sino que fue productor de algunas películas como la ya mencionada Airbag, siendo accionista de la productora de la película. También ha escrito varios libros, aunque todos están orientados al mundo de la cocina.
Sus otras pasiones son la pelota vasca, siendo propietario de la empresa Baiko Pilota. Asimismo, abrió un comedor social en 2001 en Perú y tiene una agencia inmobiliaria, fundada en 1997 y con la cual factura dos millones al año.
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Los tatuajes

Como siempre sale con su traje de cocinero, poca gente sabe que Arguiñano tiene tatuajes. Tiene un tatuaje de un zorro en el pecho, el cual representa al zorro que mataba a sus gallinas y que terminó matando él. Por otro lado, en el hombro tiene un petirrojo con gorro de cocinero y perejil en el pico, llamando en el país vasco Txantxangorri.
Recientemente, añadió a la colección un pez espada justo debajo del petirrojo. El cocinero bromeó cuando se lo hizo, diciendo que a ver si se llevaba bien con su pájaro Txantxangorri, situado justamente encima de él. Este último tatuaje data de 2017, pero conociendo al cocinero, no podemos descartar otro tatuaje para un futuro cercano.
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La vocación de Karlos Arguiñano no siempre fue la cocina

Ya hemos visto que Karlos no siempre fue cocinero, de hecho, esta no será su vocación desde el principio. De hecho, su vocación es totalmente sorprendente, ya que no tiene nada que ver con la cocina. Según dijo él, de pequeño quería ser conductor de autobuses. Su padre era el taxista de Beasain, así que esa vocación le venía de familia.
Karlos dijo que quería ser conductor de autobuses para tener la posibilidad de moverse. La afición por la cocina comenzaría gracias a los problemas de movilidad de su madre, así que tenía que echar una mano en casa. Después de acudir a clases de cocina en un curso de Acción Católica, descubrió la cocina y se convirtió en su nueva pasión. Después de hacer un curso acelerado de cocina de tan solo 3 meses, ya recibió su primer sueldo en el hotel María Cristina, cobrando un salario de 10.000 pesetas a los 21 años.
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Su apodo

Todo el mundo tiene un apodo cariñoso dentro de su grupo de amigos, el cual se extiende también a las celebridades y famosos de la televisión. Karlos Arguiñano no es una excepción, ya que él tiene también su propio apodo.
Se le conoce como “la trituradora”. La razón de ese mote es su voraz apetito y su posibilidad para comer de todo. También se le conoce como el Rey del perejil por su predilección por este ingrediente en la cocina.
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Karlos Arguiñano y su duro pasado

Al ser un cocinero tan famoso y reputado, siempre lo hemos asociado al éxito y a la buena posición económica. Eso sí, el famoso Rey del perejil tuvo un pasado duro y difícil con muchas dificultades. A finales de los años 70, fundo KA, un hotel, bombonería y bar que quería reflotar. El problema es que las cosas no iban bien y en los años 90, acumuló una deuda de más de 1,5 millones de euros. Además, coincidió con el nacimiento de su hija Amaia.
Por suerte, Karlos consiguió pagar la deuda gracias a su trabajo en televisión, el cual le dio muchos ingresos y una carrera meteórica. Comenzó en la televisión del País Vasco, pero rápidamente se hizo un hueco en televisión nacional, donde lo conocimos todos y donde sigue trabajando hasta el día de hoy.