¿Las ‘comidas de confort’ existen? La respuesta es un rotundo sí. Cuando estamos atravesando momentos de estrés, angustiarse o también cuando estamos en un estado de tristeza, es normal que busquemos un alivio en algo tan simple como los víveres. Esto es lo que conocemos como ‘comidas de confort’. Estos alimentos nos proporcionan un calmante momentáneo, no obstante, en realidad, pueden representar un riesgo negativo en nuestra salud en un largo plazo.
Lo que queremos hacer con el post no hoy no es decirte que no las consumas, ni mucho menos, de lo que se trata es de que exploraremos justamente qué son las ‘comidas de confort’, cómo afectan nuestros niveles de estrés y fases de energía, y qué alternativas saludables podemos utilizar para gestionar mejor nuestras emociones.
¿De qué van las ‘comidas de confort’ y por qué recurrimos a ellas?

Las ‘comidas de confort’ son aquellos alimentos que asociamos con momentos de tranquilidad o de calma emocional. Generalmente, estos alimentos no son los más nutritivos y tampoco los más saludables. Chocolate, patatas fritas, helados, refrescos y también bebidas alcohólicas suelen ser las opciones comunes cuando buscamos un cambio rápido a nuestros estados emocionales.
Cuando estamos estresados y emocionalmente agobiados, nuestro cerebro tiende a liberar una hormona llamada cortisol, que está altamente relacionada con el estrés. Los víveres se convierten en una recompensa con la que mitigamos la sensación que nos deja la secreción del cortisol, en especial los alimentos que son ricos en azúcares, que actúan como un calmante ágil al desencadenar la emisión de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que temporalmente nos hacen cambiar de humor y sentirnos mejor.
¿Cómo afectan las comidas de confort a nuestro estrés y fase de energía?

Sin embargo, oriente calmante es romanza temporal. A dadivoso plazo, el consumo barroco de estas comidas en la vida romanza afecta nuestra salubridad metabólica, estrella que igualmente puede agudizar el estrés, creando un ciclo vicioso. El consumo continuo de comidas de confort puede mantener consecuencias significativas para nuestra salubridad mental y emocional. A continuación, te explico cómo.
Cuando recurrimos constantemente a los alimentos poco saludables para combatir el estrés, podemos penetrar en un ciclo de vergüenza, seguida de culpa. Según la nutricionista Roxana Ehsani, la manera en la que nos sentimos incide directamente sobre nuestras decisiones de alimentación. Cuando estamos estresados, tendemos a optar alimentos menos nutritivos, lo que nos hace sentirnos culpables al poco tiempo. Esta culpa refuerza el ciclo, llevándonos a comer más para dulcificar el malestar emocional.
La dieta que llevamos y el golpe en nuestro microbioma intestinal

Además, la doctora Whitney Linsenmeyer, profesora adjunta de sostenimiento y dietética, explica que este tipo de conductas están directamente relacionadas con el incremento de los niveles de cortisol en el organismo, lo que puede conducir a problemas de salud como la obesidad, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.
Otro inconveniente que tienen estas comidas de confort es que, al estar compuestos mayormente por azúcares, grasas y ser ultraprocesados, resultan poco saludables y pueden erosionar el ecosistema bacteriano de nuestros intestinos. Este desequilibrio sufre un golpe directo en la fase en que sentimos la energía, pero de inmediato podemos comenzar a sufrir de dolores estomacales o de mal funcionamiento de nuestro sistema intestinal.
¿Cómo el estrés afecta directamente al intestino y a la mente?

La relación entre el intestino y la mente es bidireccional. Entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central la conexión es directa. El estrés en la vida afecta al cerebro, y de allí pasa al sistema intestinal, entonces comemos comidas de confort y llegados al estado del síndrome del intestino irritable, y todo esto dentro de un ciclo de vergüenza y culpabilidad que no acaba.
Cuando el microbioma intestinal se ve afectado por una comida poco saludable, esto puede desencadenar una inflación de tipo crónico en nuestro sistema nervioso, lo que normalmente está asociado con condiciones como la angustia, la depresión u otros problemas cognitivos. Además, un sistema inmunológico se verá afectado si llevamos una mala nutrición, dejándonos expuestos a sufrir de enfermedades.
¿Qué alternativas tenemos para salir el ciclo de las comidas de confort?

Si nos damos perla de que recurrimos a los víveres como una fase de reñir con el estrés, es asequible modificar oriente patriarca de disposición. Aquí te ofrezco algunas alternativas saludables que pueden ayudarte a encargar el estrés sin las comidas de confort.
Planifica tus comidas con antelación. Una fase de librarse succionar decisiones impulsivas en momentos de estrés es delinear tus comidas con antelación. Si tienes opciones saludables preparadas, será más tratable en la vida enflaquecer en el estímulo de rebajar alimentos poco saludables cuando te sientas emocionalmente agobiado.
Utiliza la dialéctica SAW

Sustituir, enlazar y caminar: la dialéctica SAW. La dialéctica SAW es una escultural organización para sustituir los alimentos poco saludables por opciones más nutritivas. Esto implica:
- Sustituir alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas por alternativas más saludables, como frutas, verduras y granitos enteros.
- Añadir alimentos ricos en pita y nutrientes a tu privación, lo que ayudará a igualar tu microbioma intestinal y completar tu comodidad en general.
- Caminar es una forma de liberarse del estrés. Realizar una actividad física moderada, como una caminar puede ayudarte a liberar tensiones.
Busca otras formas de reconfortarte

Si te das cuenta de que estás comiendo por apatía, o porque estás estresado, solo para desembarazarte de esas emociones negativas que te embargan de repente, lo ideal es descubrir otras formas de reconfortarte. Puedes empezar por:
- Llamar a un amigo íntimo para hablar de los que sientes. A veces solo necesitas que te escuchen.
- Practicar actividades relajantes que te ayuden a liberar tensiones.
- Hacer prácticas que te permitan liberar endorfinas, cualquiera que te de satisfacción vale.
Mantén una mentalidad consciente. El primer problema para modificar una disposición es que el individuo esté consciente de que existe. Si estás comiendo por estrés, reconoce la condición y comienza a ser parte de la solución y no del problema, toma las decisiones que te llevan al bienestar y romper ese ciclo se vergüenza seguido de la culpa.
¿Qué alimentos pueden ayudarnos a liberar el estrés?

Para sostener el bienestar del cuerpo y de la mente, es importante ingerir alimentos que nos ayuden en ese proceso. Algunos ejemplos son:
- Frutos secos como las nueces, que son ricos en magnesio, un mineral que desfavorece la liberación de cortisol.
- Frutas que contengan triptófano, un aminoácido productor de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, en este caso los plátanos son excelentes.
- Pescados grasos, como la truca o el salmón, porque son ricos en ácidos grasos omega-3, perfectos por las propiedades antiinflamatorias y porque ayudan a mantener el cerebro sano.
- Té verde, que contiene antioxidantes y tiene una gran influencia atenuando el estrés.
Las comidas de confort pueden modificar nuestro estado de ánimo, pero no son la respuesta más sana a largo plazo. De hecho, solo contribuyen a agravar el problema, porque nos alejan de una condición que permita a nuestro organismo estar sano. Por eso necesitamos adoptar patrones que nos permitan seguir una alimentación más saludable, mejorando nuestra condición física y mental.





















































































