Mercadona Juan Roig

Durante muchos años Mercadona ha ido saliendo al paso de informaciones sobre la procedencia de sus productos. Por ejemplo, ha hecho frente a aquellas informaciones que afirmaban que su aceite de oliva procedía del norte de África. La empresa siempre lo desmintió.

Estas informaciones, interesadas o no, han sido recurrentes durante años y la empresa valenciana, con una importancia fundamental en la cesta de la compra en nuestro país, ha ido desmintiéndolas y/o matizándolas.

De hecho en el pasado fue polémica la acusación de la Organización de Productores de Leche (OPL) de “vender y presumir de fomentar la leche española cuando el producto era francés“. Se acusaba de falso apoyo al producto español mientras los ganaderos en ocasiones tenían que tirar la leche, al no haber comprador.

La españolidad o no de los productos puede ser discutida. De hecho, hay productos que necesariamente tienen que proceder de fuera de nuestras fronteras. En otros casos, por la posición de nuestro país y la importancia de España en esas materias primas, parece lógico que sean españoles, y hay una tercera categoría donde el consumidor busca precio y no le resulta especialmente importante la procedencia del producto, que además no es sistémico ni pone en peligro la producción nacional.

Centrémonos por un momento en la categoría de productos que tendría todo el sentido del mundo que sean nacionales. El aceite, la leche, la fruta, el jamón, ¿tiene sentido que vengan de fuera?, y sobre todo ¿incrementaría la calidad? ¿estaría el consumidor dispuesto a ahorrarse un euro en el pet de 3 litros de aceite de oliva, a cambio de que viniera de Túnez? Yo no lo creo. Sería cruzar líneas rojas que el consumidor no aceptaría. Sobre todo, si hay alternativa en otros distribuidores.

Determinados productos, por su arraigo y tradición, el consumidor no aceptaría que no fueran españoles

Productos secundarios, fuera de la cesta básica, y sin tradición en España, ya sería algo más discutible. Por ejemplo, que una bolsa de pistachos provenga de fuera de nuestras fronteras, digamos de Irán, no parece irreverente. Y esto es así por mucho que haya un boom en los últimos años, y ya tengamos hasta 12.000 hectáreas de pistachero (se supone que es un cultivo que empieza a relevar al castigado olivar español).

Mercadona es hoy el gran prescriptor del retail español. Sus decisiones generan nueva demanda, educan al consumidor y cambian la situación de las empresas proveedoras. Es una posición privilegiada, pero también es una enorme responsabilidad con el sector productivo y con sectores muy sensibles a los cambios como la agricultura y la ganadería en España. Esa responsabilidad hace que no pueda tratarse, la elección de proveedores únicamente bajo el prisma del precio y la rentabilidad.

EL CAMBIO, A PEOR, DE MERCADONA

Mercadona controla casi el 40% de la distribución de productos de la compra básica de las familias y su posición en el mercado influye de forma decisiva en toda la cadena de producción y consumo de miles de productos. Es una empresa sistémica, que afecta de forma global a todo el entramado social y económico. Un cambio sustancial en su política de compras, impulsando los productos del exterior, tendría consecuencias determinantes en todo el sistema productivo español, y parece que esto está sucediendo en las últimas fechas.

Hasta ahora Mercadona mantenía una ratio del 15% de origen exterior en toda la gama de productos de alimentación que vende, pero diversas fuentes del sector señalan que su objetivo es llegar próximamente al 25%. Así, lograría intensificar su estrategia de precios mínimos, y conseguir un consumidor cautivo. Todo va en detrimento de la agricultura la ganadería, y la producción española.

Según parece Mercadona está montando un equipo de más 50 personas en el extranjero como plataforma de compra de productos fuera de nuestro país con objetivo para llegar al citado 25% de sus compras a interproveedores no españoles. Son 10 puntos más que el límite que mantenían y representará despidos masivos e incluso casos de cierre total o parcial de fabricantes que hoy están en su lineal.

No es nuevo buscar en el exterior. Durante años, Mercadona preferiblemente buscaba fuera productos que no se producían en España –o que sólo estaban disponibles en temporadas concretas, por ejemplo, muchas frutas–, pero ya han abierto su abanico para la buscar cualquier producto por un criterio simple y llanamente, de obtener el mejor precio.

Hoy, por ejemplo, la crema catalana y el arroz con leche de marca Hacendado a la venta en Mercadona se fabrican en Francia, igual que casi todos los productos lácteos; bizcochos y galletas, también se producen en el país vecino. Lo mismo que las bolsas de patatas para cocinar. La margarina y algunos cereales se producen en Bélgica; las bolsas de azúcar blanca vienen de Alemania y de Portugal; el ketchup se fabrica en Alemania; cereales y algunos néctares proceden de Holanda y los bombones son de Rusia.

Mercadona yogurt

Son sólo algunos ejemplos que van a crecer exponencialmente los próximos meses, en detrimento del producto nacional, con la nueva política poco responsable de la empresa valenciana.

Mercadona quiere aumentar el producto extranjero del 15 al 25% del lineal

Su nuevo foco de importación empobrece el propio sistema que mantiene a la compañía. Es como una pescadilla que se muerde la cola. Pero parece no ser argumento de suficiente peso para Mercadona. Este cambio de conducta está impactando directamente en el sector primario y el empleo, y choca con la defensa a ultranza que hasta ahora había venido promulgando Juan Roig, de crear riqueza en España. No es la primera vez que discurso y hechos circulan por caminos distintos desde el gran supermercado valenciano.

Esta estrategia de Mercadona de ampliar las compras en el exterior coincide, curiosamente, con la implantación de nuevas reglas con sus proveedores nacionales, a los que, de forma unilateral, dada su posición dominante, está reduciendo pedidos o modificando sus actuales gamas de productos. Aunque en ocasiones ponen como argumento la calidad, la realidad es que no es más que la excusa para buscar otros proveedores más competitivos y ganar más dinero, aunque sea en mercados lejanos, y eso marque el propio mercado local, donde Mercadona tiene un compromiso moral ya que es de donde recibe sus ingresos.

Es sangrante el número de empresas, que, para poder subsistir, se han ajustado al modelo de interproveedores de Mercadona. Así, han cumplido multitud de exigencias, donde les dicen qué producir, cómo hacerlo, con qué costes y a qué precios, que porcentaje pueden ganar, y a qué deben dedicarlo. A cambio reciben una “garantía” de pedidos masivos. Hoy, pese a esas inversiones millonarias realizadas los últimos años, están viendo cómo les recortan pedidos y deben competir con otros mercados, en ocasiones de más bajo precio y calidad, donde además no hay grandes exigencias por parte de la empresa española.

Hoy, Mercadona se está abriendo a nuevos mercados para comprar los productos para su marca Hacendado y el resto de marcas de la compañía que se distribuyen en su red de 1.625 tiendas repartidas por todo el territorio, lo que crea inquietud tanto entre fabricantes españoles como entre productores agrícolas.

A tal efecto, han desarrollado ya una red de oficinas en Alemania, Italia, China, Reino Unido, Francia, Panamá y Sudáfrica, con equipo comercial especializados en la búsqueda de productos a precios competitivos para exportar a sus tiendas en España.

El incremento de la compra del producto extranjero es preocupante, pero mención especial tiene el aumento en la compra a proveedores chinos. En la industria alimentaria existe preocupación por el creciente interés de Mercadona por comprar a proveedores del país asiático, con estándares de calidad, cuanto menos, diferentes de los europeos.

Existe preocupación por el interés de Mercadona de aumentar su portfolio de productos chinos, con diferentes obligaciones de calidad

El lado positivo de esta situación para los proveedores tradicionales de Mercadona, es que, obligados por las exigencias del equipo de Juan Roig, han conseguido unos niveles de calidad, productividad y potencial de producción tal que están llamando la atención de grupos inversores internacionales. Estos grupos buscan empresas de esas características para operar en todo tipo de mercados. Estos proveedores posiblemente puedan buscar en el mercado exterior lo que la compañía valenciana les recorta en el mercado doméstico.

Mercadona pide lo que quieras te traeré lo que me de la gana

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Aunque así fuera tendría muy poco sentido exportar producto de calidad español a mercados más fuertes como el alemán, para suministrar a los propios españoles de producto inferior de otros mercados, como el chino. La situación surrealista que existe en productos como la miel, podría hacerse masiva. En el mercado de la miel, España exporta a buen precio, miel de alta calidad, y paralelamente importa masivamente la barata procedente de China, que es la que se compra, por precio en los supermercados. Esto puede hacerse extensible a otros muchos mercados.

Y si eso sucede Mercadona tendrá una responsabilidad directa, como principal proveedor de la despensa del país.

Y luego que Juan Roig venga a darnos lecciones…

Aquí tienes una lista de productos extranjeros que vende Mercadona