Comprar en la caída de la bolsa vuelve a ser el reflejo condicionado de la industria de fondos. El Nasdaq entró el jueves en corrección con un desplome del 5,5% en una sola sesión.
El peor jueves del Nasdaq desde abril de 2025
El índice tecnológico cedió un 5,5% el 5 de noviembre, su peor sesión desde abril de 2025, y acumula un retroceso superior al 12% desde los máximos de octubre. Nvidia perdió más del 9%; Tesla y SpaceX rondaron el 10%. En el Nasdaq Composite, el 42% de los valores cae ya más del 20% en el año. El detonante fue político: la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato asegura el control de ambas cámaras desde enero y abre la puerta a regular la inteligencia artificial.
Sobre el sector pesa además el rechazo ciudadano a los centros de datos por su consumo de energía y de agua, justo la infraestructura que sostiene el negocio.
El goteo de ventas venía de antes. Alphabet, con flujo de caja negativo por sus inversiones en esos centros, protagonizó a finales de octubre la segunda mayor destrucción de valor de la historia de Wall Street.
La encuesta de Bank of America de principios de octubre, cuando la corrección arrancaba, mostraba que los gestores que sobreponderan tecnología superan en 37 puntos porcentuales a los que están infraponderados: la mayor brecha desde 2020. El mantra no ha cambiado.
El consenso no discute si la IA es real; discute a qué precio se puede comprar sin que la deuda de los centros de datos se coma el retorno.
Carmignac, Finaccess y Horos: tres formas de comprar en la caída

En Francia, la gestora Carmignac ha aumentado en las últimas semanas su exposición a fabricantes de chips de memoria aprovechando el desplome desde el verano. Kristofer Barrett, responsable de renta variable global, considera que las caídas ligadas al resultado electoral ‘es poco probable que causen mucho impacto para los próximos años’ y subraya que la demanda de memorias de alto ancho de banda sigue superando a la oferta.
El líder mundial del segmento, SK Hynix, prevé escasez de ese chip hasta 2030 y acumula acuerdos preliminares con tecnológicas estadounidenses por más de 650.000 millones de euros para los próximos cinco años. La acción ha perdido más de la mitad de su valor desde junio. El consenso recopilado por Bloomberg anticipa una revalorización superior al 100% en doce meses. Juan Tuesta, de Bankinter, admite volatilidad a corto plazo pero sostiene que los fundamentales de cara a 2027 siguen intactos.
Quien no quiera asumir el riesgo tecnológico puede comprar la obra. Comprar la obra, no el plano. Alfonso de Gregorio, director de inversiones de Finaccess Value, acaba de elevar su posición en ACS porque ‘las empresas de infraestructura no asumen en principio el riesgo propio de los chips o del software’. La constructora prevé ingresar 25.000 millones de euros por centros de datos en 2030, casi el triple de lo facturado el año pasado. En Bolsa ha perdido un cuarto de su valor en en el último semestre; el consenso le concede un recorrido del 43%.
El problema es el calendario del gasto. El 30% de los gestores encuestados espera recortes de inversión en IA en seis meses, el doble que en septiembre. La guerra de Irán mantiene la energía cara y la Reserva Federal subió tipos en septiembre, encareciendo el crédito. ‘El elevado volumen de inversión en centros de datos, junto con unos mayores costes de financiación, aumenta la exigencia de rentabilidad’, advierte Richard Clode, de Janus Henderson. Aquí se decide todo.
Hay quien busca fuera del perímetro. Horos AM mantiene Booking, castigada más del 20% en el año por el miedo a que un asistente de IA le coma el negocio; Diego Maraña defiende que su red de alojamientos ‘no es fácil de replicar’ y el consenso le da un 40% de potencial. Panza Capital ha hecho de la distancia su tesis: ladrillo en Europa y en Estados Unidos, sectores ‘feos’ y el argumento de que la debilidad coyuntural agranda el déficit de vivienda.
El Ibex se agarra a la banca y a las tarifas indexadas
La Bolsa española cerró octubre en rojo y ha recuperado un 4% esta semana de la mano de los bancos. Santander, BBVA y CaixaBank suben en torno al 5% tras presentar beneficios récord hasta septiembre. Ricardo Seixas, de Bestinver, cree que las caídas de octubre fueron exageradas y espera que las ganancias del sector sigan creciendo por el crédito.
Horos sitúa Acciona Energía como primera posición. La acción cae un 3% en 2026, lastrada por la novela de su eventual separación de la matriz; Maraña sostiene que cualquier escenario ‘ayudaría a poner en valor la compañía’. Francisco Quintana, estratega de ING, es más tibio: ve previsiones algo mejores para la temática de independencia energética, pero no haría una apuesta clara. El banco neerlandés está neutral sobre el Ibex.
Sacyr y Ferrovial completan la cartera española de Finaccess. Sacyr casi duplicó beneficios hasta septiembre y sube un 4% en el año; Ferrovial batió expectativas, pero los sobrecostes de una autopista en Estados Unidos la llevan a caer más del 7%. De Gregorio defiende que las concesiones ‘son activos difíciles de replicar’ con tarifas indexadas. Pagan poco, estresan menos. El consenso da un potencial del 33% a Sacyr y del 15% a Ferrovial.
Dos negocios distintos bajo el mismo índice
Conviene separar dos negocios que el índice mezcla. SK Hynix vende un producto con escasez declarada hasta 2030 y contratos firmados; un desarrollador de software de IA vende expectativas sobre una regulación que todavía no se ha escrito. Comprar el índice es cómodo, pero no es una tesis. Estar sobreponderado en tecnología tampoco significa estar tranquilo: significa que el fondo ha decidido que salir cuesta más que quedarse, y ese cálculo depende de la deuda.
El riesgo real no es que la IA se detenga, sino que se vuelva más caro financiarla justo cuando Washington empiece a legislar en enero. La prueba llegará con los resultados del cuarto trimestre, que las grandes tecnológicas publicarán a partir de finales de enero. Si el capex se recorta y los márgenes aguantan, quienes compraron en la caída tendrán razón. Si se recorta y los márgenes caen, habrán comprado un cambio de ciclo con el dinero de sus partícipes.





