La Corona–La Atlántida entra en la selección mundial de patrimonio geológico de la IUGS

El sistema volcánico de La Corona–La Atlántida, en Lanzarote, ha sido incorporado a The Third 100 IUGS Geological Heritage Sites, la selección de 100 lugares de patrimonio geológico de relevancia mundial de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS). El reconocimiento se presentó en Monchique, Portugal, y distingue el valor científico de un conjunto de unos diez kilómetros que incluye la Cueva de los Verdes, los Jameos del Agua y el Túnel de la Atlántida.

La candidatura fue presentada por Javier Lario Gómez, catedrático de Geodinámica Externa de la UNED. Se basa en más de un siglo de investigaciones y en estudios desarrollados durante la última década, especialmente sobre el tramo submarino del sistema.

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Un archivo de cambios geológicos

El sistema se formó durante la erupción del volcán de La Corona, hace aproximadamente entre 26.000 y 21.000 años. Su continuación bajo el océano, el Túnel de la Atlántida, tiene cerca de dos kilómetros de recorrido y alcanza los 64 metros de profundidad. Es el tubo lávico submarino más largo conocido del mundo.

Aunque hoy está sumergido, el túnel se formó en tierra firme. Durante las fases finales del Último Máximo Glacial, el nivel del océano se encontraba unos 120 metros por debajo del actual y la zona estaba emergida. El posterior ascenso del mar inundó progresivamente las partes inferiores del conducto.

En el interior se conservan sedimentos y depósitos minerales, entre ellos carbonatos y sulfatos, que registran distintas etapas de la evolución del sistema. Las investigaciones han combinado estudios del terreno, las rocas, los sedimentos y los minerales con análisis geoquímicos y dataciones de uranio/torio y radiocarbono. El registro abarca desde el final del Pleistoceno hasta el Holoceno.

Volcán de La Corona y Jameos del Agua

Exploración y estudios recientes

Las campañas de exploración y muestreo subacuático han contribuido a ampliar el conocimiento del túnel. Los trabajos recientes se han desarrollado en proyectos de I+D financiados en convocatorias estatales, con fondos propios de investigación de la UNED y en colaboración con el Geoparque Mundial de la UNESCO de Lanzarote y Archipiélago Chinijo, además de investigadores de otras instituciones.

Uno de los hitos del ProyectoSublántida fue el regreso del equipo de espeleobuceo a la pared terminal del túnel, a 64 metros de profundidad, por primera vez en más de tres décadas. La campaña permitió obtener muestras geológicas de ese sector.

Los resultados se han recogido en una monografía sobre las características geomorfológicas y sedimentológicas del túnel y en una publicación científica acerca de los cambios ambientales y del nivel del mar registrados en su interior. La UNED produjo también el documental Acuanautas bajo el volcán, dirigido por Lario y galardonado en varios festivales internacionales. TVE lo reemitirá en Universo UNED el viernes 6 de noviembre a las 10:00 y el domingo 8 a las 07:00.

Submarinista en túnel de la Atlántida
Túnel de la Atlántida
Javier Lario (dcha.) recibiendo el certificado que acredita el reconocimiento del lugar
Javier Lario (dcha.) recibiendo el certificado que acredita el reconocimiento del lugar

Interés geológico y biológico

Los tubos de lava terrestres se emplean como análogos para estudiar posibles cavidades volcánicas en la Luna y Marte. Lanzarote ha acogido actividades de investigación y entrenamiento vinculadas a la ESA y la NASA.

La inundación del sistema también ha dado lugar a un ambiente anquialino, con aguas subterráneas conectadas con el mar y fauna especializada. La candidatura recoge más de 37 especies endémicas, entre ellas el jameíto (Munidopsis polymorpha).

La selección de la IUGS reconoce lugares de valor científico excepcional por su contribución al conocimiento de la Tierra. En La Corona–La Atlántida, ese valor comprende la escala del sistema volcánico, la singularidad del tramo submarino y la conservación de registros de cambios ambientales de miles de años. Lario considera que la inclusión reconoce una larga trayectoria de investigación y la importancia de continuar estudiando, conservando y divulgando el sistema.


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