Seis ejercicios de core para fuerza funcional cubren lo que la sentadilla y el peso muerto dejan suelto: oblicuos, cuadrado lumbar y estabilizadores profundos. Es la rutina del ex Navy SEAL DJ Shipley dentro del programa de GBRS Group.
Por qué el core funcional transfiere fuerza al resto del entrenamiento
El planteamiento de Vernon Griffith, preparador del GBRS Group Performance Program, va justo en esa dirección: el peso muerto y las variantes de sentadilla construyen la mayor parte del core, pero conviene colar movimientos directos que atiendan zonas pequeñas y aíslen grupos musculares concretos. Ese es el matiz que casi nadie aplica.
Funcional, en este contexto, significa resistir la extensión, la rotación y la flexión lateral cuando hay carga encima. Los seis movimientos que Shipley demuestra atacan esos tres frentes con cargas asimétricas, trabajo unilateral y flexión lateral controlada, tres patrones que el crunch clásico ni toca.
La lógica es sencilla. Un tronco que no fuga energía en cada repetición permite mover más kilos con la misma técnica. Se traduce en sentadillas más limpias, peso muerto más estable y menos compensaciones cuando llega la fatiga. La mayoría de los practicantes añade series de abdomen sin criterio; aquí se trata de elegir el ángulo que falta.
En la práctica, dos sesiones semanales bastan. Colócalos al final del entrenamiento de fuerza, con el tronco ya caliente, o en un día aparte si buscas volumen extra. Diez o doce minutos bien ejecutados rinden más que media hora de series bombeadas sin control.
El core no se mide por abdominales visibles, sino por cuánta fuerza eres capaz de transferir del suelo a la barra.
Los seis ejercicios del programa, uno a uno
Shipley ejecuta la secuencia completa sin material sofisticado: una mancuerna, una barra o una torre de dominadas y algo de espacio libre. Estos son los seis movimientos y la tecla técnica de cada uno.
- Inclinaciones por encima de la cabeza en medio arrodillado: de rodillas y con un brazo extendido hacia arriba, inclina el tronco a un lado sin que la cadera se descompense. La base de apoyo reducida impide compensar con las piernas.
- Elevaciones de piernas colgado con la espalda apoyada: variante del hanging leg raise que suma flexores de cadera al trabajo abdominal. El apoyo corta el balanceo y te obliga a llevar la pelvis hacia las costillas.
- Hip drops de cuadrado lumbar: la musculatura profunda que estabiliza columna y pelvis trabaja con un descenso de cadera controlado, sin balanceo y sin buscar recorrido extra.
- Inclinaciones laterales con carga de pie: mancuerna o kettlebell a un lado y tronco que baja y sube con control. La clave es frenar la bajada, no dejarte caer al punto más bajo.
- Paseos del granjero con una sola mancuerna: el peso viaja a un lado del cuerpo y los oblicuos evitan que el torso se incline hacia él. Simple, exigente y perfecto para cerrar la sesión.
- Peso muerto a una pierna con parada en el suelo: cadena posterior, cadera y tronco trabajando contra la rotación. El deadstop te obliga a reiniciar en cada repetición en lugar de vivir del rebote.
Dos reglas valen para los seis. La primera: el rango lo marca el control, no la gravedad; si la bajada se acelera, la carga sobra. La segunda: respira. Apretar el tronco sin aire durante veinte segundos convierte un buen ejercicio en una mala idea.
La progresión no va de añadir repeticiones hasta el infinito. Sube carga cuando las dos últimas repeticiones mantengan la misma velocidad que las primeras y el torso no se mueva ni un grado. Si el tronco se desplaza, la serie ha terminado.
📊 La pauta en cifras
- Dosis de partida: 2 o 3 series de 8 a 12 repeticiones por lado, o 20-30 metros en los paseos con carga.
- Cuándo: al final de la sesión de fuerza, nunca antes de los levantamientos principales; dos veces por semana es suficiente.
- Calidad a buscar: carga que deje una o dos repeticiones en recámara y un descenso de dos a tres segundos.
- A tener en cuenta: el peso muerto y la sentadilla siguen siendo el grueso del trabajo; esto es el complemento que tapa huecos.
Dónde encaja esta rutina y dónde no
La ciencia del ejercicio lleva años midiendo cuánto de la estabilidad de tronco se transfiere al rendimiento. El consenso es prudente: el trabajo directo de core mejora el control del movimiento y la resistencia a la fatiga postural, con una transferencia moderada a los levantamientos grandes. Lo que de verdad mueve la aguja sigue siendo la carga progresiva en sentadilla, peso muerto y trabajo unilateral pesado.
Conviene decirlo claro: la secuencia de Shipley es la rutina de un atleta de élite dentro de un programa de rendimiento, no un estudio controlado con grupo de comparación. Su valor está en la selección de patrones —cargas asimétricas, unilateral, flexión lateral— y en el criterio de ejecución, no en una promesa de resultados rápidos.
Para quién encaja: para quien ya domina la bisagra de cadera y quiere tapar los huecos con diez minutos extra a la semana. Para quién no: para quien todavía no ha construido base de fuerza, porque seis ejercicios ligeros no compensan un plan sin sentadilla ni peso muerto. Y, como todo lo que se lee en una pantalla, esto es información divulgativa: si tu técnica necesita un ojo experto, que te lo ponga alguien que te vea ejecutar.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Cierra con tronco, no con abdomen suelto: elige tres de los seis ejercicios y añádelos al final de tu próxima sesión, 2 series por lado y sin prisa.
- Cambia el ángulo cada semana: alterna anti-extensión, anti-rotación y flexión lateral para no repetir siempre el mismo patrón.
- Pesa la carga: si los paseos con una mancuerna te salen cómodos, sube kilos antes que repeticiones y mantén el torso vertical.




