El ‘super El Niño’ toca techo en diciembre de 2026 y llevará el calor global a récords en 2027

Los modelos analizados sitúan la anomalía del Pacífico central cerca de 4 °C, más de un grado por encima del récord de 2015-16. El calor del océano tarda unos tres meses en llegar a la atmósfera, de ahí que el pico global se espere para 2027.

El super El Niño en curso tocará techo en diciembre con una anomalía de unos 4 °C en el Pacífico central. Lo proyecta un análisis de 656 pronósticos de 14 modelos climáticos dinámicos, recogido por Carbon Brief en su actualización del estado del clima, que sitúa el pico más de un grado por encima del récord de 2015-16.

Se trata de un patrón climático natural del Pacífico tropical que libera calor del océano a la atmósfera y eleva de forma temporal la temperatura del planeta. El episodio actual arrancó en junio y desde entonces corre por encima de cualquier evento previo, en ocasiones con un grado entero de ventaja.

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Un pico de 4 °C que no aparece en los registros

Los hitos ya están escritos. El 18 de septiembre, la anomalía diaria de la región Niño3.4 —la franja del Pacífico central que funciona como termómetro del fenómeno— llegó a 3,11 °C y pulverizó el máximo de la era satelital, que databa de 2015. Septiembre completo cerró con 2,84 °C de anomalía mensual, la más alta desde que existen mediciones de temperatura superficial del mar, a mediados del siglo XIX.

Para el pico queda un último tramo. Diez de los catorce modelos esperan que el Pacífico central toque su máximo en diciembre; los cuatro restantes se inclinan por noviembre. La media de las 656 trayectorias dibuja una curva que asciende hasta rozar los 4 °C y cae después con rapidez.

Zeke Hausfather, colaborador de ciencia climática de Carbon Brief, calificó el episodio de simplemente asombroso durante una sesión con suscriptores celebrada el 5 de noviembre. Su diagnóstico: no hay nada parecido en el registro histórico y este El Niño podría acabar siendo el más intenso del último milenio.

Un pico de 4 °C en el Pacífico central no es una cifra abstracta: es el motor térmico que reorganiza la atmósfera de medio planeta durante meses.

Las consecuencias ya se han dejado ver. El evento ha alimentado incendios en Indonesia y ha impulsado la formación de tifones extremos en el Pacífico occidental, dos de los patrones clásicos que la climatología asocia a un El Niño potente.

Cómo se mide el pulso del Pacífico

El Niño 2026

La métrica central es la anomalía de Niño3.4: cuánto más cálida está el agua en una sección del Pacífico central respecto a su media histórica. No es un dato de termómetro suelto. Detrás hay boyas, satélites y registros centenarios que se cruzan para reconstruir la serie desde 1850.

El océano tiene una inercia térmica enorme. Igual que una olla grande tarda en hervir, el Pacífico no cambia de temperatura de un día para otro, y por eso impresiona que lleve desde junio un grado por encima de cualquier episodio anterior. El análisis combina 656 pronósticos de 14 modelos dinámicos con seis conjuntos de datos de temperatura global, una muestra lo bastante amplia como para mirar la dispersión y no solo la media.

De esa comparación sale el calendario. Y también la advertencia: los modelos no son oráculos. Cuatro de los catorce apuntan todavía a noviembre. La diferencia importa poco para el balance del año, pero mucho para las alertas meteorológicas de las próximas semanas.

2027, el año en que el calor llega a la atmósfera

Aquí está el dato que más debería retener el lector: el calor del Pacífico no se traduce en récord global de inmediato. La temperatura media del planeta suele ir unos tres meses por detrás del pulso del Pacífico tropical, así que el gran salto llegará en 2027.

El análisis proyecta para ese año una anomalía media global de 1,74 °C sobre los niveles preindustriales y calcula una probabilidad del 96 % de que sea el año más cálido jamás registrado. La estimación parte de la relación histórica entre el cambio de temperatura de un año a otro y las condiciones de El Niño del otoño anterior, y añade la incertidumbre sobre cómo se comporte el resto de 2026.

Conviene leer esa cifra con prudencia. No es una predicción determinista ni un resultado revisado por pares: es un ejercicio estadístico sobre modelos que se equivocan, y su margen depende de que el pico de diciembre sea el previsto. Si el evento se desinfla antes, el récord de 2027 sigue siendo probable, pero por menos margen.

Lo que sí sostiene el análisis es la anomalía del patrón. Un El Niño que supera en un grado el episodio de 2015-16, en un océano que ya acumula décadas de calentamiento por gases de efecto invernadero, es la combinación que la comunidad científica venía advirtiendo: la variabilidad natural no desaparece, se monta sobre una base más caliente.

La confirmación llegará por partes. Primero, con los datos mensuales de Niño3.4 de noviembre y diciembre; después, con el balance global de 2027, que será el examen real de estas proyecciones. Si el récord se cumple, la discusión se desplazará a cuánto de ese calor es atribuible al evento y cuánto a la tendencia de fondo. Ese reparto es la pregunta que la climatología lleva una década intentando afinar.

Mientras tanto, el Pacífico sigue bombeando calor hacia la atmósfera. La cifra es enorme. Y el calendario, por una vez, está claro.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: el super El Niño en curso tocará techo a finales de 2026 con una anomalía de unos 4 °C en la región Niño3.4, más de un grado por encima del récord de 2015-16, y empujará la temperatura global a un récord en 2027.
  • Dónde: Pacífico tropical central, región Niño3.4, con efectos globales sobre temperatura media y patrones meteorológicos.
  • Institución responsable: análisis de Carbon Brief firmado por Zeke Hausfather, basado en 656 pronósticos de 14 modelos dinámicos y seis conjuntos de datos de temperatura global.
  • Cuándo: evento en curso desde junio de 2026; pico previsto en diciembre de 2026 y máximo efecto térmico global en 2027.
  • Impacto a futuro: un 96 % de probabilidad de que 2027 sea el año más cálido registrado, con 1,74 °C sobre el nivel preindustrial.

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