El precio de la gasolina hoy: acumula una caída del 11% y el diésel rompe cuatro semanas de bajadas

La gasolina se vende a 1,729 euros por litro, casi un 11% menos que a principios de octubre, mientras el gasóleo repunta a 1,898. Llenar un depósito de 55 litros cuesta 13,58 euros más que hace un año en gasolina y 26,78 más en diésel.

El precio de la gasolina cae hoy a 1,729 euros por litro y acumula un abaratamiento cercano al 11% desde el 1 de octubre. El diésel, en cambio, rompe cuatro semanas de descensos y sube un 0,58%.

Se trata de la quinta caída semanal consecutiva del combustible más vendido en España. En los últimos siete días la gasolina se ha abaratado un 1,25%, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, la referencia que la Comisión Europea publica cada semana con los precios medios de venta al público de los veintisiete.

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La gasolina encadena cinco semanas de bajadas y se consolida en mínimos desde agosto

El descenso aleja al combustible de los máximos anuales que tocó a principios de octubre, después de trece subidas consecutivas desde junio, y lo instala en mínimos desde finales de agosto. La corrección es real, pero relativa: el litro sigue por encima del que se pagaba hace un año.

Desde el 1 de octubre está en vigor la rebaja de 20 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos aprobada por el Gobierno dentro del tercer paquete de medidas para contener el impacto del conflicto en Oriente Próximo. Hasta esa fecha, el descuento se quedaba en cinco céntimos.

El calendario de la norma fijaba 20 céntimos en octubre, 13 en noviembre y 6 en diciembre. La cláusula de salvaguarda automática mantiene este mes el alivio completo porque el crudo sigue por encima del umbral del 15% de revalorización que activa la protección. El diésel, que ya contaba con la bonificación desde principios de septiembre, ha sostenido su descuento sin necesidad de ese rescate.

La corrección es de margen, no de materia prima: la gasolina ha devuelto en cinco semanas buena parte de lo ganado en trece.

Para el consumidor, el alivio se mide en el surtidor. Llenar un depósito medio de 55 litros de gasolina cuesta ahora 95,09 euros, frente a los 81,51 euros de hace un año: 13,58 euros más. La rebaja fiscal existe, pero no compensa el encarecimiento acumulado desde el verano.

Llenar un depósito cuesta 13,58 euros más que hace un año en gasolina y 26,78 más en diésel: la brecha no la cierra ninguna bonificación.

El diésel corta cuatro semanas de descensos y sube un 0,58% hasta 1,898 euros

El gasóleo de automoción ha roto la racha. Tras cuatro semanas consecutivas de bajadas, el litro se ha encarecido un 0,58% y se ha situado en 1,898 euros, a un paso de los 1,9 que ya rozó a comienzos del otoño. La subida rompe la inercia que compartía con la gasolina y reabre la duda sobre dónde está el suelo del mercado.

La factura del depósito lo nota antes que cualquier estadística. Un turismo diésel de 55 litros exige un desembolso de 104,39 euros, 26,78 euros más que hace doce meses, cuando bastaban 77,60. En el gasóleo, la distancia con el año pasado duplica la de la gasolina, y recae sobre el combustible que sostiene buena parte del transporte profesional.

precio diésel

España sigue siendo una de las plazas más baratas de su entorno. La gasolina de 95 se vende aquí a 1,729 euros, por debajo de los 1,929 euros de media en la Unión Europea y de los 2,003 de la eurozona. El diésel, a 1,898, también queda lejos de los 2,153 euros comunitarios y de los 2,203 de la moneda única.

La brecha con la eurozona supera los 27 céntimos en gasolina y los 30 en diésel. La explicación está en la fiscalidad: el tipo español del Impuesto sobre Hidrocarburos se sitúa por debajo del de Francia, Alemania, Italia o Países Bajos, de modo que la diferencia de precio final no refleja un abaratamiento de la materia prima, sino una menor carga tributaria.

La cláusula de salvaguarda y el decalaje del crudo: qué decidirá el precio de la gasolina en diciembre

El precio de los carburantes no replica al petróleo con precisión de reloj. Influyen la cotización específica de cada producto —gasolina y gasóleo se negocian en mercados distintos, con refinerías y especificaciones distintas—, la fiscalidad, el coste de la materia prima y de la logística y los márgenes brutos de refineros y distribuidores. A eso se suma un decalaje temporal en la traslación del crudo al surtidor que amortigua las subidas y, por la misma lógica, frena las bajadas.

Ese mecanismo explica la divergencia de esta semana. La gasolina cede porque el margen de refino se ha estrechado tras trece semanas consecutivas de subidas; el diésel avanza porque su mercado específico sigue tensionado desde que se deterioraron los flujos internacionales de gasóleo con el conflicto en Oriente Próximo. Para dimensionar el movimiento conviene mirar atrás: el verano de 2022 marcó el techo, con 2,141 euros en gasolina y 2,1 en gasóleo, niveles que se alcanzaron con una crisis de suministro mucho más aguda que la actual.

El riesgo que vigila el mercado no es una espiral al alza, sino lo contrario. Los 20 céntimos se sostienen porque el crudo supera el umbral del 15%, y ese umbral es una condición reversible. Si el Brent cede lo suficiente, la bonificación caería a los 13 céntimos previstos para noviembre y a los 6 de diciembre, de modo que el litro podría subir en el surtidor aunque el petróleo siguiera bajando. La paradoja es incómoda para el consumidor: pagaría más por una mejora del escenario energético.

No sería la primera vez que el diseño del alivio genera ese efecto. La bonificación de 20 céntimos ya se utilizó durante la crisis energética de 2022 y se retiró por fases, con tramos de 10 y de 5 céntimos, hasta desaparecer. La secuencia deja una lección que ahora se repite: un descuento con fecha de caducidad acaba funcionando como una subida aplazada.

Hay una segunda contradicción, más estructural. El diésel cotiza por encima de la gasolina, cuando durante décadas fue al contrario. Esa inversión se consolidó con la reorganización de los flujos mundiales de gasóleo y no se ha corregido con la normalización de los fletes. Para el transporte profesional, el diferencial es una línea de coste que no se renegocia cada semana y que termina trasladándose al precio de la mercancía.

Con estos mimbres, el escenario de las próximas semanas depende de dos variables medibles: la cotización del gasóleo en el mercado mediterráneo y la decisión del Gobierno sobre el calendario de bonificaciones, que expira en diciembre. La referencia útil será el Boletín Petrolero que la Comisión Europea actualiza cada jueves. Si el diésel encadena una segunda subida, la racha de la gasolina habrá terminado: los dos combustibles rara vez caminan mucho tiempo en direcciones opuestas.


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