Empresarios y representantes universitarios debatieron en la segunda jornada de Salamanca Forum sobre responsabilidad social y oportunidades de crecimiento a ambos lados del Atlántico. En la mesa redonda, varios participantes criticaron la presión fiscal, las trabas administrativas y las exigencias que, a su juicio, afrontan las compañías, y defendieron su contribución al empleo, la riqueza y el mantenimiento de los servicios públicos.
Isidoro Alanís, miembro de la junta directiva del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) y presidente de Global Exchange, sostuvo que la responsabilidad social forma parte de la actividad empresarial desde sus comienzos. Recordó que en 1996 trabajaba en una oficina de Fuentes de Oñoro y que actualmente su empresa está presente en 29 países y cuenta con 2.700 trabajadores.
Críticas a las trabas y a la presión sobre las empresas
«Tenemos la obligación de crear riqueza», defendió Alanís, quien relacionó el crecimiento empresarial con la creación de empleo y la financiación de los servicios públicos. También afirmó que la figura del empresario está «muy denostada por los poderes públicos» y consideró que las compañías necesitan crecer y obtener beneficios para contribuir al Estado del bienestar.
Paulino Benito, representante de CEOE CEPYME Salamanca, alertó de las dificultades que afrontan especialmente las pequeñas y medianas empresas. «Las empresas sufrimos un triple acoso», afirmó, en referencia a la intervención de las administraciones y a las exigencias que condicionan la actividad. También cuestionó «el poder confiscatorio del Estado» y reclamó estabilidad y seguridad para favorecer la continuidad de los negocios y de sus empleos.
Benito señaló que muchas pequeñas empresas son familiares y no cuentan con los recursos de las grandes corporaciones para defender sus intereses. Añadió que, sin empresas capaces de generar actividad y empleo, no sería posible sostener los servicios públicos.
Debate sobre absentismo y sostenibilidad
El absentismo laboral también centró parte de las críticas. Alanís situó su tasa en España en torno al 9%, frente a cifras inferiores al 3% que atribuyó a 2020, durante la pandemia, y mencionó un coste de 40.000 millones de euros. Presentó esos datos como muestra de la repercusión económica que, a su juicio, tienen las ausencias laborales.
El empresario distinguió entre las bajas justificadas por enfermedad y lo que denominó absentismo fraudulento. «.
Omar González, presidente de Trinity, rechazó la imagen del empresario como «lobo depredador» y defendió la contribución de las compañías al bienestar, el progreso y la creación de oportunidades. Desde su experiencia en Colombia, destacó el papel que, a su juicio, puede desempeñar la actividad privada para recuperar la confianza en las instituciones y ofrecer perspectivas de futuro.
Vínculos entre universidades y empresas
Esther del Brío, profesora de la Universidad de Salamanca, recordó su participación en la introducción de la responsabilidad social corporativa en España durante los años noventa. Advirtió de que la sostenibilidad no debe limitarse a la protección medioambiental: también ha de incluir las dimensiones económica y financiera, necesarias para la continuidad de las empresas. Asimismo, cuestionó decisiones energéticas que, según dijo, priorizan criterios ambientales sin valorar suficientemente su viabilidad técnica y económica.
Orlando Rodrigues, presidente de la Universidad Politécnica de Bragança, defendió un equilibrio entre las distintas dimensiones de la sostenibilidad. Alertó de las contradicciones que pueden surgir al imponer objetivos ambientales alejados de las posibilidades reales de las organizaciones, y también al cuestionar avances sociales y medioambientales. Además, defendió la igualdad de oportunidades y unas condiciones laborales dignas.
Los participantes coincidieron en la importancia de estrechar la relación entre el mundo académico y las empresas. Entre las vías planteadas para impulsar oportunidades de empleo y crecimiento mencionaron la transferencia de conocimiento, la formación dual y la adaptación de los estudios universitarios a las necesidades empresariales.




