La AESAN retira dos lotes de kéfir de cabra con probióticos de la marca La Pardina por presencia de salmonella. El comprador que los tenga en casa debe revisar el número de lote y abstenerse de consumirlos.
La alerta se activó después de que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición tuviera conocimiento de la incidencia a través de las autoridades sanitarias de Aragón y por mediación del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), la red que conecta a las comunidades autónomas cuando aparece un producto no seguro en el mercado. El aviso no es una recomendación genérica: señala dos referencias concretas que pueden seguir en neveras de casa y en lineales de tienda.
Qué lotes están afectados y cómo se identifican en el envase
Los dos lotes señalados son el 62100902, con fecha de caducidad del 14 de noviembre y presentado en botellas blancas de medio litro y de un litro, y el 62102102, con caducidad del 25 de noviembre y en botellas blancas de un cuarto, medio y un litro. Ambos se conservan bajo refrigeración.
La identificación es sencilla: basta con mirar el número impreso en la botella y compararlo con estas dos referencias. El formato no sirve para discriminar, porque el mismo producto se envasa en varias capacidades y comparte marca e imagen. Lo que manda es el código de lote y la fecha.
El problema de estas alertas es de velocidad. El producto ya está en el mercado cuando se publica el aviso.
De Aragón al resto de España: la redistribución que no se descarta
Según la información disponible, la distribución inicial se quedó en la comunidad autónoma de Aragón. La propia agencia advierte de que no es descartable que existan redistribuciones a otras comunidades, algo habitual en un producto refrigerado que pasa por plataformas logísticas antes de llegar al punto de venta.
El lote impreso en la botella es la única información que separa un producto seguro de uno que hay que devolver.
La empresa, por su parte, ha realizado labores de autocontrol y ha comunicado la incidencia, en cumplimiento de la legislación y con el objetivo de no poner a disposición de la población alimentos no seguros. Es el procedimiento que marca la normativa: la detección puede llegar por un control oficial o por el propio sistema de autocontrol de la marca. En este caso se activó la alerta por salmonella en el kéfir de cabra.

📊 La comparativa de un vistazo
| Lote | Caducidad | Formatos |
|---|---|---|
| 62100902 | 14 de noviembre | Botella blanca de medio litro y de un litro |
| 62102102 | 25 de noviembre | Botella blanca de un cuarto, medio y un litro |
Qué síntomas vigilar y cuándo acudir al centro de salud
La agencia es clara con el escenario más delicado: si se ha consumido alguno de los productos de los lotes afectados y aparece sintomatología compatible con la salmonelosis, principalmente diarrea y/o vómitos acompañados de fiebre y dolor de cabeza, lo recomendable es acudir a un centro de salud. No se trata de alarmar, sino de poner el cuadro clínico en conocimiento del personal sanitario para que valore el caso.
La salmonelosis es una de las infecciones de origen alimentario más conocidas y suele cursar con molestias digestivas que remiten, pero en personas mayores, embarazadas, niños pequeños o con el sistema inmunitario debilitado el seguimiento médico pesa más. Fuera de esos perfiles, el consejo sigue siendo el mismo: no consumir el producto, conservar el envase y consultar si hay dudas. Para contexto general sobre la bacteria, la entrada de Wikipedia sobre la salmonelosis resume su comportamiento.
La letra pequeña de una alerta: por qué el frío no lo resuelve todo
Aquí está el matiz que más se repite en las alertas microbiológicas. Que el kéfir se conserve bajo refrigeración no neutraliza la bacteria; la cadena de frío frena la multiplicación, pero no elimina lo que ya está en el producto. Por eso la retirada afecta al lote y no al lineal entero, y por eso la fecha de caducidad del 25 de noviembre importa: son productos que, a día de hoy, siguen dentro de su vida útil y pueden estar en en una nevera doméstica sin que el comprador haya visto la noticia.
Conviene distinguir tipos de alerta. Las de alérgenos no declarados y las microbiológicas como esta siguen protocolos distintos: en la primera el riesgo está en quien tiene la alergia, en la segunda el peligro alcanza a cualquier consumidor. Y no todas llegan con el mismo nivel de distribución. La advertencia de una posible redistribución desde Aragón es precisamente lo que evita que el aviso se quede corto.
La parte práctica para el comprador es corta: mirar el lote antes de abrir la botella, no consumir, conservar el ticket y el envase para cualquier gestión en el punto de venta, y consultar el canal oficial de la AESAN si hay dudas sobre una referencia concreta. Con eso, la alerta cumple su función, que no es otra que localizar el producto antes de que llegue a la mesa.
🛒 El Veredicto de Compra
- Mira el lote, no el formato: las referencias retiradas son el 62100902 y el 62102102; el tamaño de la botella no sirve para descartar el producto.
- Comprueba la caducidad: si tu botella vence el 14 o el 25 de noviembre coincide con los lotes afectados y no debe consumirse.
- Guarda envase y ticket: facilitan cualquier gestión en el punto de venta y la consulta ante el servicio de consumo si aparecen síntomas.




