Dividendo Santander: 0,127 euros por acción, 1.850 millones y un 10% más

Cierra el quinto año consecutivo de subida a doble dígito en el pago a cuenta, pero el grueso de la retribución llega por la vía de las recompras. La ratio CET1 del 12,7% deja poco margen para un extra a corto plazo.

El dividendo Santander de 0,127 euros por acción se abona el lunes 2 de noviembre, con cargo a los resultados de 2026.

El desembolso agregado ronda los 1.850 millones de euros, un 10% por encima de la retribución equivalente del ejercicio anterior. No es un detalle menor: hablamos del quinto año consecutivo con crecimiento de doble dígito en el pago a cuenta. En un Ibex 35 donde varias entidades han congelado el efectivo para volcarse en las recompras, Santander mantiene las dos vías abiertas y a la vez.

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De 0,127 euros por título a 1.850 millones de desembolso

La cifra por acción equivale a algo más del 16,5% del beneficio neto acumulado hasta septiembre, que ascendió a 11.170 millones de euros. Ese porcentaje es la clave para entender la política del banco: no se reparte todo de golpe, se dosifica entre el bolsillo del accionista y la reducción del número de títulos en circulación.

El calendario ya está cerrado, y conviene tenerlo claro. El 28 de octubre fue el último día en que las acciones cotizaron con derecho a cobro. Desde el 29 lo hacen ya ex-dividend, y la fecha de registro (record date) quedó fijada el 30 de octubre. Traducción para quien se lo esté preguntando estos días: comprar títulos hoy no da acceso a este pago. El calendario oficial y las condiciones de la retribución pueden consultarse en la web de inversores de Banco Santander.

Ana Botín lo resumió con una cifra que merece retenerse: el dividendo a cuenta por acción acumula un incremento del 162% desde 2021. Cinco ejercicios de subidas a doble dígito en un sector que, hasta hace bien poco, era sinónimo de retribución congelada y provisiones. Cosas que pasan cuando el capital sobra y el crédito crece.

El efectivo se queda corto frente a la recompra de 1.825 millones

Porque el dividendo, solo, cuenta media historia. La entidad concluyó el 28 de octubre un programa de recompra de acciones por 1.825 millones de euros, prácticamente la misma cantidad que el efectivo repartido. Sumados ambos conceptos, la retribución a cuenta de los resultados del primer semestre alcanza los 3.700 millones, repartidos a partes iguales entre metálico y amortización de títulos.

El accionista de Santander cobra dos veces por el mismo beneficio: una en efectivo y otra en acciones que dejan de existir.

Y hay más volumen acumulado. Con este programa recién cerrado, más las recompras con cargo a 2025 y las distribuciones vinculadas a la venta de Santander Polonia, la entidad habrá destinado cerca de 9.000 millones a un plan que contempla distribuir al menos 10.000 millones vía recompra entre 2025 y 2026.

Del 50% de payout a la incógnita del excedente de capital

La política ordinaria fija el objetivo en torno al 50% del beneficio, repartido en proporción similar entre efectivo y recompras. Ese equilibrio tiene fecha de caducidad. A partir de los resultados de 2027, el consejo quiere elevar el peso del metálico: aproximadamente un 35% del beneficio en dividendos y cerca de un 15% en amortización de títulos. El mensaje es nítido. El accionista que busca renta gana peso relativo frente al que persigue revalorización pura.

Lo que no está escrito es el extra. Héctor Grisi dejó abierta la puerta a retribuciones adicionales una vez completado el plan de 10.000 millones, aunque con una jerarquía explícita: primero la inversión orgánica. ‘Si soy capaz de utilizar ese capital para darle mucho mejor rendimiento a mis accionistas, lo haré de esa manera’, señaló en la presentación de las cuentas del tercer trimestre. El umbral, en sus propias palabras, se sitúa en devolver todo excedente por encima de una ratio CET1 de entre el 12% y el 13%.

Ahí aparece la contradicción que conviene vigilar. La ratio phased in cerró septiembre en el 12,7%, con una caída de 1,3 puntos porcentuales desde junio (14%) por las compras de Webster y TSB. El margen sobre ese umbral es hoy estrecho. Cualquier operación corporativa relevante lo estrecharía aún más y desplazaría la retribución extraordinaria hacia 2028.

Mi lectura: el pago de este lunes es sólido y probablemente sostenible, pero la parte variable del relato —las recompras extraordinarias— depende más de la holgura de capital que del beneficio. La próxima cita relevante será la presentación de resultados de 2026, prevista para febrero de 2027, y ahí se verá si el banco recupera margen tras integrar las adquisiciones. Si el CET1 vuelve por encima del 13%, la pregunta dejará de ser cuánto se reparte y pasará a ser cuánto se puede repartir de más.


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