Binance ha empezado a reabrir los retiros este domingo, tres días después del mayor robo de la historia cripto. El exchange activa las transferencias red por red y asegura que ya tiene cubierto cerca del 95% de los 6.300 millones de dólares sustraídos el 29 de octubre.
Nunca antes se había vaciado un exchange con tanta rapidez. Los atacantes salieron de las carteras calientes (las que están conectadas a internet para atender al cliente) en menos de cuatro horas, y la mayor parte del dinero voló en unos veinte minutos. El registro anterior, el asalto a Bybit en 2025, se quedó en 1.500 millones.
Los depósitos, eso sí, no se tocaron. Cualquiera ha podido ingresar fondos durante todo el incidente, un detalle que la compañía repite en cada actualización y que marca la diferencia con una quiebra al uso.
Qué redes funcionan ya y por qué el 5% restante tarda más
La reapertura es escalonada. Bitcoin fue la primera red en volver, y a ella se han ido sumando Ethereum, BNB Chain, XRP, Base, Polygon y Avalanche, con sus principales tokens y stablecoins. Cada red se abre cuando terminan sus controles de seguridad, así que el calendario lo marca el exchange y no el usuario.
El orden responde a la liquidez. Primero los activos con más volumen y más compradores, después el resto. Binance advierte además de que las primeras horas pueden ir lentas por la acumulación de peticiones, un cuello de botella habitual cuando se reabre una puerta que llevaba tres días cerrada.
La parte menos cómoda es el otro 5%. Corresponde a tokens con poca liquidez, monedas que no se compran y venden con la misma facilidad que bitcoin, que la empresa todavía está adquiriendo en el mercado. Comprarlos de golpe movería su precio, así que la cobertura completa puede tardar semanas y no horas.
Un hack no se mide solo por lo que desaparece, sino por la confianza que sigue en pie cuando el exchange vuelve a abrir la puerta.
Para que el usuario pueda comprobarlo, el exchange ha añadido direcciones nuevas a su lista pública de prueba de reservas, las carteras donde dice guardar los fondos de los clientes. Binance afirma haber reservado más de 6.340 millones de dólares de sus propias arcas para tapar el agujero, y todos los retiros futuros se pagarán desde esas direcciones.
Del susto en el precio a los 2.000 millones que salieron en tres horas

El mercado no esperó a los comunicados. Bitcoin cayó más del 3% y tocó un mínimo de seis semanas cerca de los 76.000 dólares, mientras ethereum y BNB retrocedían en la misma dirección. Los más castigados fueron los traders apalancados, aquellos que operan con dinero prestado: las liquidaciones (el cierre forzoso de esas posiciones) superaron los 628 millones de dólares en una hora, casi todas de apuestas a que el precio subiría.
Después llegó el dato que encendió las alarmas. El rastreador Whale Alert detectó la salida de unos 2.000 millones de dólares desde Binance en apenas tres horas: 10.000 BTC valorados en 779 millones, casi 1.000 millones en USDT, 200 millones en USDC, y 30.000 ETH. Todos con destino a carteras desconocidas.
Conviene no leerlo como una fuga automática. Una transferencia a una cartera desconocida puede ser una venta, un traslado a autocustodia (el usuario que se lleva sus monedas a un monedero propio) o un movimiento interno del exchange que Whale Alert no puede identificar. Sin el detalle de esas direcciones, la interpretación es una hipótesis.
Lo que sí es seguro es el efecto psicológico. Durante tres días, miles de clientes han visto su saldo sin poder moverlo. Muchos han decidido, al recuperar el botón, sacar al menos parte del dinero. Cosas que pasan en 2026.
El precedente de Bybit y el debate del ‘demasiado grande para caer’
El sector ya vivió algo parecido en 2025 con Bybit, cuando un grupo de atacantes se llevó unos 1.500 millones. Aquel caso normalizó una idea incómoda: los grandes exchanges son objetivos militares, no cajas fuertes. Este es cuatro veces mayor y ha reabierto la conversación sobre qué significa que una sola plataforma custodie una porción tan grande del mercado.
La investigación apunta fuera. El FBI atribuyó el robo al grupo TraderTraitor, vinculado a Corea del Norte, y pidió a la industria bloquear las direcciones señaladas. Los socios del exchange congelaron entre 2.700 y 3.000 millones, un dinero que no necesariamente vuelve a las arcas de Binance y que puede tardar años en aclararse.
Hay un antecedente que explica por qué el sector se toma esto tan en serio: Mt. Gox. En 2014, el entonces mayor exchange del mundo perdió 850.000 bitcoins, suspendió retiros y arrastró a miles de usuarios a una década de espera. De aquella herida nació el mantra de ‘not your keys, not your coins’, que en español viene a decir que lo que no está en tu monedero no es del todo tuyo.
Con esa memoria, la prueba real no es el comunicado del domingo. Es lo que ocurra en las próximas semanas: si los retiros se normalizan, si el 5% pendiente se completa sin sobresaltos y si el bitcoin aguanta por encima de los 76.000 dólares. Si las salidas se aceleran, la cobertura del 95% dejará de ser una buena noticia y pasará a ser una pregunta sobre el resto.
Dejémoslo en un ‘ya veremos’. La diferencia entre un susto y una crisis se decide en la ventanilla.





