Los supermercados abiertos el 2 de noviembre serán mayoría en España, aunque el mapa cambia según la cadena y la comunidad autónoma. El festivo de Todos los Santos cae este año en domingo, un detalle de calendario que traslada la decisión de compra al lunes.
Mercadona mantiene cerrada la práctica totalidad de su red los domingos y festivos. Este 1 de noviembre no habrá, salvo excepciones muy localizadas en zonas de gran afluencia turística, tiendas operativas. La compañía remite a su localizador oficial de tiendas para confirmar el horario por código postal, la vía más fiable a estas horas.
En Lidl y Carrefour el patrón es otro. Las dos enseñas abren una parte de su red en domingo y festivo, con horarios recortados que varían por autonomía y por formato. Carrefour opera con normalidad en los centros que tienen autorizada la apertura en festivo y mantiene activa la venta online; Lidl selecciona locales según la previsión de tráfico de cada zona. El conjunto de las cadenas que operan en festivo mantienen criterios distintos en función del tamaño del municipio.
Dia es la más irregular. Buena parte de su red funciona en franquicia y el horario depende del titular de cada tienda, así que es posible encontrar dos supermercados de la misma marca con aperturas distintas en la misma ciudad. Alcampo y los hipermercados regionales siguen una lógica parecida: abren los que están en áreas comerciales con horario liberalizado.
El comercio electrónico tampoco escapa del calendario. Las entregas a domicilio de Mercadona, Carrefour y Dia se mantienen el domingo solo en los códigos postales donde la tienda asociada abre, con franjas recortadas y pedidos que en algunos casos se reprograman al lunes. Para el olvido de última hora quedan la tienda de conveniencia y la estación de servicio, que sí trabajan en festivo.
El festivo que cae en domingo no cierra el comercio: reparte el negocio entre quien puede permitirse abrir y quien prefiere no hacerlo.
La consecuencia práctica es sencilla: quien necesite comprar este domingo debe comprobar la tienda concreta, no la marca. Los localizadores de las cadenas incorporan ya el calendario de festivos y bastan unos segundos para salir de dudas.
El lunes 2 de noviembre: apertura general y horario normal
El lunes 2 de noviembre no es festivo en la mayor parte de España y la red vuelve a su horario comercial habitual. Mercadona recupera la apertura estándar en todos sus establecimientos, Lidl y Carrefour aplican el calendario de lunes y Dia reabre las tiendas que cerró el domingo.
La excepción son las comunidades que han trasladado la fiesta al lunes, una decisión que cada autonomía fija en su propio calendario laboral. En esos territorios los supermercados funcionan con horario de domingo y solo abren los establecimientos autorizados, de modo que la consulta previa sigue siendo obligatoria.

Conviene distinguir entre festivo y fin de semana. Las comunidades con horas liberalizadas —Madrid, Cataluña, la Comunitat Valenciana o Canarias, entre otras— permiten abrir los 365 días del año a los locales acogidos a esa libertad, mientras el resto se mueve dentro del mínimo de ocho domingos y festivos anuales que fija la ley estatal de horarios comerciales.
Hay un dato que explica el resto. Cuando el 1 de noviembre cae en domingo desaparece el puente: los asalariados vuelven el lunes a la oficina y el gasto de restauración y ocio se resiente. El de alimentación, en cambio, no se pierde. Se adelanta o se retrasa, pero se hace.
Abrir en festivo: el coste que no aparece en el folleto
Cada apertura en domingo o festivo tiene un precio interno que no sale en el folleto: recargo salarial, descansos compensatorios y un turno que hay que cubrir con plantilla disponible o con refuerzos. Por eso las cadenas no abren todas las tiendas, sino aquellas cuya venta por metro cuadrado justifica el sobrecoste. Es una decisión de retail puro, no de servicio público.
Noviembre añade presión. Es el mes en el que arranca la campaña de Navidad, con los lineales de dulces y turrones montándose en la primera quincena, y las cadenas quieren la tienda disponible cuanto antes. Ese impulso explica la incomodidad con la que el sector vive un festivo que cae en domingo: no se pierde un día de venta, se pierde un día de exhibición.
Mi lectura es que la liberalización de horarios ha redistribuido el gasto más que ampliado el pastel. Abrir el domingo no crea consumo nuevo: lo mueve de día y de establecimiento, y de paso encarece la estructura de los comercios pequeños, que no pueden competir en turnos. Es una contradicción que el sector no ha resuelto y que cada calendario vuelve a poner sobre la mesa.
La próxima prueba será diciembre. La Constitución cae en domingo y la Inmaculada, en martes, así que las comunidades que trasladen el 6 al lunes dibujarán un bloque de tres días con dos festivos. Quien mire entonces las puertas abiertas de su supermercado habitual sabrá si el calendario lo decidió la demanda o la cuenta de resultados.





