El Ibex 35 cierra octubre con una caída del 3,98% hasta los 18.652,9 puntos, su peor mes desde marzo. La última sesión dejó otro recorte del 1,09% y el nivel más bajo desde junio. En la semana el selectivo perdió un 1,77%; en el año todavía gana un 8,95%.
La jornada fue de ventas claras en toda Europa. Los resultados empresariales han desbancado al dato macro y a los bancos centrales como catalizador, pero las cuentas del sector tecnológico no están funcionando como motor. Sin ese motor, la maquinaria se queda sin gasolina.
En Wall Street el Nasdaq viene de ceder un 1,38%, lastrado por el descalabro del 12% de Alphabet, y a media sesión ampliaba las caídas por encima del 2%. El gasto en inteligencia artificial anunciado por Amazon empaña sus propios resultados. Intel se hunde cerca de un 30% tras reconocer otro salto enorme en sus costes.
La onda llegó antes a Asia. El Nikkei japonés perdió un 2% y el Kospi coreano, más ligado a la inteligencia artificial, se desinfló un 3,5%. Europa, con menor exposición, cerró con caídas más moderadas: el Cac francés aguantó cerca de los 8.000 puntos y el Stoxx 600 resistió en torno a los 650.
El Ibex pierde los 18.700 y cierra en mínimos desde junio
El selectivo español encadenó su tercera sesión de caídas. Los resultados locales de la semana dejaron al Ibex por detrás del resto de índices europeos y no sirvieron de red: el cierre en 18.652,9 puntos es el más bajo desde junio. La composición y el histórico del índice pueden consultarse en la ficha del Ibex 35.
La banca completó su temporada de cuentas con signo mixto. CaixaBank, que anunció un aumento del 12,9% en beneficios, sumó un 0,7%; Unicaja, con una ganancia del 8,1%, repuntó un 0,3%. En el otro extremo, Santander (-3,1%) y BBVA (-2,9%) profundizaron sus descensos. El mayor suspenso fue para Acerinox, que se dejó un 4,3% y arrastró a ArcelorMittal (-1,4%).
El Ibex no cayó por la banca ni por el petróleo: cayó porque el dinero que salió de las tecnológicas no encontró destino dentro del selectivo.
De la resaca tecnológica a la rotación defensiva
A la caída por resultados se sumó el castigo a todo lo que huele a centros de datos. Solaria (-4,5%), Merlin (-1,5%) y ACS (-1,2%) acusaron su exposición directa. En Europa el correctivo se concentró en los semiconductores: Soitec (-10,1%), Siltronic (-8,2%), ASM International (-7,3%), Infineon (-6,2%), STMicroelectronics (-5,6%) y ASML (-5,6%).
El dinero que salió de bancos, acereras y centros de datos no abandonó el mercado: buscó refugio en lo menos cíclico. Grifols (+2,6%), Telefónica (+1,5%) y Rovi (+1,5%) aportaron estabilidad, y Repsol (+3,5%) volvió a destacar con un Brent por encima de los 117 dólares. La proximidad de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el próximo 3 de noviembre, aviva los temores a una nueva intervención militar en Irán.
La aversión al riesgo relanzó el apetito por la deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años resiste por debajo del 5%, el bund alemán baja del 3,35% y el bono español se afianza por debajo del 4%, según las referencias del Tesoro Público. El euro no recupera los 1,12 dólares, el oro pierde los 4.000 por onza y el bitcoin cae hasta los 77.000 dólares tras el robo millonario sufrido por Binance.
Tres frentes abiertos para noviembre
Hay una lectura cómoda de este octubre: la culpa es de las tecnológicas estadounidenses y el Ibex solo pasaba por allí. No me convence. El selectivo ha caído un 4% en un mes en el que su banca presentaba beneficios al alza y el petróleo alto sostenía a medio índice. Con esos mimbres, el saldo negativo apunta a algo más incómodo: la falta de un relato propio de crecimiento.
La contradicción está en el mapa de la exposición española. El Ibex lleva dos años vendiendo su vínculo con los centros de datos y las renovables como una historia estructural. Solaria, Merlin y ACS corrigieron precisamente por eso. Cuando el mercado deja de pagar el relato de la inteligencia artificial, la prima se convierte en descuento y el índice lo nota más de lo que su peso relativo sugiere.
El riesgo a vigilar es el crudo. Un Brent instalado por encima de los 117 dólares sostiene a Repsol y castiga a todo lo demás: transporte, industria, consumo. Si las urnas estadounidenses despejan el 3 de noviembre la incertidumbre sobre Irán, el petróleo puede ceder y devolver aire. Si no, noviembre arranca con el mismo viento de cara. Hasta la próxima tanda de resultados, el 8,95% que aún gana el Ibex en el año es más un colchón que una garantía.




