Reino Unido moviliza 4.700 millones de libras en Your First Home, el plan de avales públicos para comprar vivienda nueva.
Cómo funciona el aval: 20% del precio, 2,5% de entrada y topes por zona
El mecanismo es sencillo sobre el papel. El Estado británico concede un préstamo equivalente al 20% del valor de la vivienda, el comprador aporta una entrada del 2,5% y cierra el resto con una hipoteca bancaria. Es el mismo esqueleto del Help to Buy que entre 2013 y 2023 sostuvo buena parte de la obra nueva británica, ahora relanzado con otro nombre y un perímetro más acotado. La dotación son 4.700 millones de libras, unos 5.615 millones de euros, y el objetivo declarado pasa por ayudar a 70.000 familias y levantar 20.000 viviendas nuevas.
Los umbrales acotan el universo de beneficiarios con precisión notarial. En Londres el tope de precio son 650.000 libras (unos 776.500 euros) y el límite de renta anual, 140.000 libras (167.245 euros); en la periferia londinense bajan a 500.000 libras (597.300 euros) y 110.000 libras (131.405 euros). En Manchester el techo se queda en 355.000 libras, algo más de 424.000 euros.
El agujero del plan: la cuota al 5% y 190.000 viviendas menos
Las primeras grietas aparecen dentro del propio perímetro. El precio medio que un comprador primerizo paga ya en la periferia de Londres ronda las 473.000 libras, de modo que el margen para estrenar obra nueva bajo el paraguas público se estrecha justo donde más falta hace. A eso se suma el coste de la deuda: la cuota media de una hipoteca al 5% ha subido cerca de 150 libras mensuales —unos 180 euros— desde noviembre del año pasado, según Moneyfacts. Avalar la entrada no abarata el préstamo.
El organismo que vigila las cuentas públicas no comparte el entusiasmo. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) calcula que el impacto del programa sobre la oferta será marginal y ha recortado sus previsiones de construcción en 190.000 viviendas respecto al cuadro de marzo. El plan aterriza, además, después de que el Ejecutivo de Andy Burnham haya prácticamente descartado la promesa de Keir Starmer de levantar 1,5 millones de viviendas durante la legislatura, según Financial Times.
Un aval público que resuelve la entrada pero no la cuota no es política de vivienda: traslada el problema del ahorro al pago mensual durante 25 años.
El paquete presupuestario que acompaña al programa deja claro de dónde sale el dinero. El ministro de Finanzas, John Healey, eleva del 3% al 6% el recargo temporal a los beneficios bancarios durante 15 meses, a partir de enero de 2027, lo que llevará la carga fiscal total del sector del 28% al 31%. La medida aportará 305 millones de libras en 2027 y cerca de 1.000 millones en 2028.
En paralelo, el Gobierno añade 1.500 millones de libras (1.800 millones de euros) a la construcción de vivienda asequible y eleva la inversión prevista en el área a 40.000 millones en diez años. El resto del presupuesto se completa con un cheque de 100 libras para la factura energética de 20 millones de hogares —2.600 millones de coste—, la prórroga de la rebaja del IVA eléctrico hasta el 1 de julio de 2027 y una subida de dos puntos en la fiscalidad de las rentas de propiedades y ahorros desde abril de 2027.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume el programa no es el aval, sino la relación entre el aval y el precio. Cubrir el 20% de una vivienda situada en el tope de la periferia londinense —500.000 libras— supone 100.000 libras de riesgo público por operación; el comprador aporta 12.500 y firma una hipoteca de 387.500. El Estado asume ocho veces más exposición que el particular el día de la firma.
La tendencia a seis meses es de contención, no de expansión. La OBR ya ha rebajado el suelo de vivienda previsto y el diseño topa el precio de la obra nueva elegible, lo que concentra la demanda en un segmento concreto del stock y deja fuera la segunda mano. El perfil al que verdaderamente sirve es el del comprador primerizo con renta estable por encima de la media y una entrada mínima ahorrada, no el del hogar con dificultad severa de acceso.
La pregunta que importa en España es otra: ¿cómo se aplicaría este modelo aquí? El precedente está a mano. El aval del 20% reproduce la arquitectura de la línea del ICO para la compra de primera vivienda, con resultados discretos porque el cuello de botella no estaba en la entrada sino en el precio del metro cuadrado y en la escasez de suelo finalista. Sin tocar la cuota ni la oferta, cualquier aval público se queda en un empujón al balance de las promotoras.
El calendario pone las fechas. El recargo bancario entra en vigor en enero de 2027, la subida sobre rentas de propiedades en abril y la rebaja del IVA eléctrico expira el 1 de julio de 2027. Para entonces el mercado británico sabrá si las 20.000 viviendas eran un objetivo o un eslogan. En Madrid y Barcelona, mientras tanto, el debate sigue atascado en la misma casilla: avalar la entrada sin tocar ni el suelo ni la cuota.




