Los resultados de SK Hynix disparan un 632% su beneficio operativo: 55.610 millones de euros en un trimestre. La firma surcoreana supera por primera vez los 100 billones de wones de ingresos y eleva el margen operativo al 79,7%, el más alto de su historia.
Las cuentas del periodo julio-septiembre baten con holgura el consenso de los analistas. Los ingresos avanzan un 32% respecto al trimestre anterior y un 328% en tasa interanual, hasta unos 66.700 millones de euros al cambio actual. No es una empresa que haya descubierto un mercado nuevo: es la empresa que controla el ingrediente del que depende todo lo demás.
Claves de la operación
- El margen operativo marca un récord del 79,7%. Un punto por debajo del 80,7% que presentó Micron el trimestre pasado. La memoria deja de ser un negocio cíclico de commodity y se comporta como un cuasi monopolio técnico.
- La producción está comprometida hasta 2029. DRAM y HBM están prácticamente vendidas a los grandes laboratorios y a los hiperescaladores. Los clientes piden más del doble de lo que la compañía puede entregar.
- La acción sube en el año y cae desde junio. Se ha más que duplicado en 2026, pero cotiza a la mitad de su máximo histórico por el nerviosismo sobre el gasto en IA. El mercado compra el dato y desconfía del calendario.
El beneficio neto se situó en 39,78 billones de wones, unos 26.562 millones de euros, con una caída de casi el 58% frente al trimestre anterior. La comparación engaña: entre abril y junio las cuentas se inflaron por el repunte en bolsa de Kioxia, el fabricante japonés de memorias en el que SK Hynix tiene participación. Sin ese efecto contable, el negocio recurrente es el más sólido de su serie histórica.
El origen del salto está en el precio. Los precios medios de venta de la DRAM suben alrededor de un 20% en un solo trimestre y los envíos de memoria DDR5 para servidores crecen más del 40%. La generación HBM4 empezó a enviarse en volumen durante el periodo, y la dirección espera que supere a la HBM3E tanto en volumen como en ingresos en el cuarto trimestre del año.
La empresa sostiene que su capacidad de DRAM y HBM está agotada hasta 2029 y sitúa el final de la escasez en 2030. Kim Ki-tae, responsable de ventas y marketing de HBM, cifra la demanda de los clientes en más del doble de lo que la compañía puede suministrar. La razón no es la falta de dinero, sino el tiempo físico: levantar una fábrica de memoria no se improvisa en dos años.
La memoria ha dejado de ser un componente que se compra al peso. Hoy es la llave que decide qué laboratorio entrena su próximo modelo y cuál espera turno.
La bolsa, en cambio, no celebra. La acción se ha más que duplicado en lo que va de año, pero ha perdido aproximadamente la mitad de su valor desde el récord de junio. Ese movimiento describe la contradicción del sector mejor que cualquier informe: los beneficios suben y el múltiplo se comprime, porque el mercado empieza a descontar el día en que el gasto en infraestructura de IA deje de crecer a triple dígito.
El margen del 79,7% convierte a la memoria en el negocio más rentable de la IA
Ninguna capa de la cadena de valor tecnológica ofrece hoy una conversión de ingresos en beneficio operativo como esta. Ni el software empresarial, ni los semiconductores lógicos, ni las plataformas cloud. Solo Micron, con un 80,7% el trimestre anterior, juega en la misma liga, y lo hace con una capacidad mucho menor.
Un margen del 79,7% solo se sostiene con una condición: que la oferta no alcance a la demanda. Y ahí está la decisión estratégica que explica el trimestre. La dirección ha confirmado que construirá fábricas por delante de la demanda, pero instalará los equipos y ampliará la producción por etapas, de modo que la expansión pueda frenarse si las condiciones se debilitan. Construir por delante de la demanda y equipar por etapas es la fórmula con la que la compañía intenta quedarse con el mercado sin regalarlo.
El pulso por el HBM: Nvidia aprieta y CXMT acecha
SK Hynix controla cerca de la mitad del mercado de memoria de gran ancho de banda, según Reuters, y es proveedor de referencia de Nvidia. Ese es su foso y también su dependencia. La memoria de gran ancho de banda (HBM) se coloca junto al procesador de IA y condiciona el rendimiento de todo el sistema, de modo que cualquier retraso en el suministro se traslada al calendario de los centros de datos.
El flanco débil llega desde China. La firma CXMT prevé empezar a producir HBM3E en un plazo de dos meses, aunque las estimaciones sectoriales apuntan a que solo un 20% de lo fabricado será utilizable en una primera fase. Esa es la brecha real: el anuncio es de producto, el problema es de rendimiento. Aun así, conviene seguir el movimiento, porque en un mercado donde el cliente paga lo que haga falta, cualquier capacidad extra cambia la negociación de precios.

Lo que la factura de la memoria le cuesta a la industria española
La escasez no es un asunto exclusivamente asiático. Los planes de centros de datos anunciados en España —Aragón, Madrid y la cornisa mediterránea— se dimensionan sobre un supuesto de coste por megavatio que lleva tres trimestres desbordado. El precio de la memoria encarece cada megavatio construido en España y lo hace justo cuando los hiperescaladores aceleran sus inversiones en el sur de Europa.
Ahí está el riesgo menos comentado del ciclo. Telefónica, referencia obligada del IBEX 35 en infraestructura digital, ha colocado buena parte de su relato de crecimiento en los servicios gestionados y la ciberseguridad de Telefónica Tech. Si el coste del hardware de servidor se duplica en dos años, la ecuación del cliente empresarial cambia: se alarga la vida útil de los equipos, se retrasan renovaciones y el margen del integrador se comprime. La escasez de memoria termina siendo un impuesto silencioso sobre toda la cadena.
El segundo riesgo es de libro: exceso de oferta. La compañía sostiene que construiría nuevas plantas antes de que llegue la demanda, con la promesa de modular la producción. La historia del sector demuestra lo contrario. Cada vez que la memoria ha dado márgenes del 80%, la industria ha tardado tres años en arruinarlos. Si la IA se toma un respiro en 2028, esas fábricas ya estarán construidas y el ajuste se hará por precio.
El calendario que hay que vigilar es concreto. La primera planta de Yongin entrará en pleno rendimiento a lo largo de 2027 y marcará la velocidad real de la oferta. Antes, a finales de enero de 2027, llegarán los resultados del cuarto trimestre, con la pregunta de si el HBM4 ya supera a la generación anterior en ingresos. Los resultados de SK Hynix dejan una certeza incómoda para el resto de la industria: mientras la escasez dure, el cuello de botella de la IA se llama memoria y tiene dueño.




