Los resultados de Ence hasta septiembre elevan los ingresos a 571 millones de euros y recortan casi un 70% las pérdidas. No es todavía un beneficio anual, pero cambia el signo de la conversación.
La compañía gallega de celulosa y energía cierra los nueve primeros meses del ejercicio con una facturación de 571 millones de euros, por encima de la del mismo periodo del año anterior, y con unos números rojos casi un 70% inferiores a los de 2025. La mejora llega por la vía del precio: la celulosa ha cotizado al alza durante el tercer trimestre y eso se ha notado en cada tonelada vendida.
El segundo motor ha sido la energía. Ence no solo vende pasta; sus biofábricas de Pontevedra y Navia colocan electricidad renovable en el mercado, y ese negocio también ha aportado al resultado del periodo, como recoge Faro de Vigo al analizar las cuentas. Cuando la celulosa y la energía empujan a la vez, la cuenta de resultados respira.
De los números rojos al beneficio trimestral
Hay un dato que cambia la película: el del tercer trimestre. Ence ha cerrado el periodo en beneficio y encadena dos trimestres consecutivos en positivo, según las cifras que manejan los medios especializados tras la presentación de resultados. El acumulado del año sigue en negativo, eso sí, porque el arranque de ejercicio pesó demasiado.
El mercado lo ha leído con optimismo. Los análisis publicados después de la presentación sitúan el potencial del valor por encima del 21%, según Estrategias de Inversión. Ence cotiza en el Mercado Continuo y acumula años de castigo bursátil; cualquier señal de recuperación del margen se traduce en revisiones al alza.
Conviene no confundir tendencia con resultado. La compañía sigue por debajo del umbral de rentabilidad en el acumulado anual y el beneficio del trimestre descansa sobre un precio de la celulosa que se fija fuera de España y que ningún consejo de administración controla.
Ence no ha arreglado su estructura de costes: ha tenido el acierto de calendario de que el precio de la celulosa jugara a su favor.
Qué mira ahora el inversor de Ence
El primer elemento a seguir es el precio de la pasta. El mercado de la celulosa es global, con productores de eucalipto en Sudamérica y en la península ibérica compitiendo por el mismo comprador asiático, y con una dinámica de inventarios que puede girar en pocas semanas. Un descenso sostenido del precio borraría buena parte de la mejora en apenas dos trimestres.
La estructura financiera es el segundo frente. Las cuentas remitidas al regulador, disponibles en los registros de la CNMV, y la información que la compañía publica en su página de accionistas permiten comprobar si la mejora operativa se traduce en menos deuda o se queda en el camino. Un trimestre bueno no arregla un balance.
Queda el flanco regulatorio. El negocio de generación depende del marco que fija la retribución de las renovables y la cogeneración, y cualquier cambio normativo en ese terreno tiene impacto directo en la línea de ingresos energéticos, la más estable de las tres con las que trabaja el grupo.
El negocio sigue atado al ciclo de la celulosa
El sector de la pasta ha alternado en la última década periodos de precios altos con correcciones rápidas. Ence ha vivido esa montaña rusa con un modelo que mezcla celulosa, energía y gestión forestal, y esa diversificación ha amortiguado golpes, pero no ha eliminado la dependencia. Cuando la pasta cae, el resto tiene que tapar un agujero demasiado grande.
El ciclo perdona poco. Y esta compañía lleva años demostrándolo.
Por eso los resultados hasta septiembre deben leerse como lo que son. Una mejora real, verificable en la cuenta de ingresos y en el recorte de pérdidas, que confirma que la empresa sabe capturar el ciclo cuando el viento sopla a favor. Y, al mismo tiempo, la constatación de que su resultado sigue siendo rehén de una materia prima que no controla. La prueba de fuego llegará con el cierre del ejercicio de 2026, que la compañía presentará previsiblemente en el primer trimestre de 2027: si el beneficio trimestral se convierte en anual, la historia cambia de categoría. Si no, hablaremos de un buen trimestre y de un año mediocre.




