El centro de datos de Amazon en Zaragoza podrá captar un 48% más de agua. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha autorizado a AWS ampliar la dotación hídrica de su complejo de El Burgo de Ebro sin exigirle una evaluación de impacto ambiental ordinaria, una resolución que se publicará en el Boletín Oficial de Aragón en los próximos días y que la compañía aspira a replicar en Villanueva de Gállego y Huesca.
Claves de la operación
- El agregado máximo se dispara a 917.603 m³ al año. Son 0,92 hectómetros cúbicos para el conjunto de la región de datos, menos de una vigésima parte de los más de 20 hectómetros que consumen las papeleras de la Ribera Baja.
- La inversión comprometida ronda los 33.700 millones hasta 2035. Ese es el cálculo global de AWS; a pleno rendimiento, sus instalaciones aragonesas demandarían más electricidad que toda la comunidad autónoma.
- El pulso regulatorio se decide entre Madrid y Zaragoza. El decreto estatal suavizado eleva el umbral de exigencia de 1 a 10 MW, mientras el contencioso contra el PIGA sigue pendiente de los tribunales.
De 555 a 900 horas: el clima como argumento para pedir más caudal
AWS presentó la modificación de su evaluación ambiental simplificada a finales de 2024. El diseño original calculaba 555 horas anuales de uso de agua para refrigeración. La memoria elaborada por la consultora Tauw Iberia eleva esa cifra a 900. La compañía sostiene que, tras dos años de operación, los valores aprobados no reflejan las condiciones climáticas reales del emplazamiento.
El matiz técnico resulta revelador: el umbral de paso del free cooling a la refrigeración con agua sube de 28,3 a 29,4 ºC. Es decir, el sistema recurre al agua menos horas de las previstas en el papel, pero reclama una dotación muy superior para cubrir años anómalos como el de 2022. La autorización no equivale a barra libre. La empresa deberá modificar su autorización ambiental integrada y detallar caudales de abastecimiento, volúmenes de aguas residuales, capacidad de depósitos y sistemas de tratamiento, además de cumplir la normativa contra la legionelosis y aplicar un plan de vigilancia ambiental con seguimiento continuo.
Quién mide el agua que bebe la nube

Los 53.961 metros cúbicos que figuran en la resolución no son el consumo total de AWS en la zona. Con la ampliación de la región de datos, el agregado máximo reconocido asciende a 917.603 metros cúbicos anuales. El complejo de El Burgo de Ebro se abastece del Canal Imperial de Aragón y su demanda actual, de 36.662 metros cúbicos, representa el 0,009% del total de esa infraestructura, según los cálculos que maneja la compañía.
En materia de mitigación, AWS ha fusionado dos plantas de tratamiento previstas en una sola con nanofiltración, un sistema que aspira a recuperar cerca del 70% del agua utilizada, y ampliará el almacenamiento in situ hasta 72 horas. Añade tres tanques de tormentas en los nuevos centros y financiará la renovación de 25 kilómetros del Canal Imperial para reducir fugas. Las cifras de ahorro superiores a 10.000 millones de litros anuales en 2030 son, eso sí, de la propia empresa y no han sido auditadas por un tercero.
Ahí está el nudo del conflicto. Ecologistas en Acción y Tu Nube Seca Mi Río alegan que el cambio climático ya debía figurar en la solicitud original y recuerdan que una investigación periodística estimó que el centro de Huesca consumió casi el doble de lo concedido. Reclaman controles independientes porque la normativa no obliga a las empresas a declarar lo que realmente extraen. Un estudio ambiental previo hablaba de unos 755.000 metros cúbicos para las nuevas instalaciones, muy por debajo del agregado ahora reconocido.
El permiso reconoce un techo de agua, no un mecanismo para verificarlo: nadie audita el contador del mayor consumidor industrial de la cuenca.
Aragón, laboratorio regulatorio del dato en España
El calendario importa. En 2022 entraron en servicio los primeros centros de AWS en la comunidad. En 2023 el Gobierno aragonés modificó el PIGA para ampliar capacidad energética. En enero de 2026 Ecologistas en Acción anunció un contencioso contra esa modificación. El 15 de septiembre de este año la acequia de Camarera, en la cuenca del Gállego, vio recortada su concesión al 35%, la segunda restricción del verano tras el 60% de agosto, con unas 4.500 hectáreas afectadas. El colectivo No es sequía, es saqueo vincula esos recortes a los proyectos de Villanueva de Gállego, Villamayor y La Puebla de Alfindén.
La comparación con el IBEX 35 ayuda a dimensionar el fenómeno. Merlin Properties desarrolla centros de datos en la península con una exposición hídrica mucho menor que la de los grandes operadores estadounidenses, porque su modelo se apoya en suelo y energía más que en refrigeración evaporativa a gran escala. La ventaja competitiva de AWS en Aragón es de coste energético y suelo, no de eficiencia en el uso de agua. Y ese diferencial es exactamente el que la opinión pública local ha empezado a cuestionar.
La política municipal añade presión. El 2 de octubre trascendió que AWS abonaba el IAE en Madrid y no en los municipios donde opera; el 8 de octubre la compañía anunció que pagaría el impuesto en las localidades y, según la prensa aragonesa, saldó 194.000 euros de IBI pendientes en El Burgo de Ebro. El alcalde, Vicente Royo, había calificado la situación de lamentable y vergonzosa. Antes hubo manifestaciones, un desvío de línea de alta tensión en Cuarte y el rechazo a un centro en Walqa en la primera consulta vecinal de Aragón.
Mientras tanto, el borrador estatal de decreto para centros de datos se ha reblandecido: el umbral de aplicación sube de 1 a 10 MW, exige un 80% de suministro renovable y concede un régimen transitorio de hasta cinco años. El Ejecutivo aragonés presentó cinco alegaciones al texto. Los colectivos del agua subrayan que fija parámetros de eficiencia pero ningún límite al consumo en episodios de sequía. Quedan tres preguntas abiertas: quién mide el agua de cada centro, qué prioridad tendrá el regadío cuando se restrinja el caudal y qué dirán los tribunales sobre el PIGA. La próxima cita verificable es la publicación de la resolución en el Boletín Oficial de Aragón; después, el calendario lo marcará el contencioso.
Observamos un patrón que se repite en cada región cloud europea: la autorización ambiental llega antes que el sistema de medición. El negocio de Amazon Web Services en España se juega tanto en el megavatio disponible como en la legitimidad social de gastarlo.




