Las salidas ETF Solana han alcanzado los 19,16 millones de dólares en una sola jornada, la mayor desde el 3 de diciembre de 2025. El movimiento deja a SOL cotizando a 101,87 dólares, con el soporte de los 100 a menos de dos dólares de distancia.
Para quien tiene SOL en cartera, la pregunta ya no es si el precio aguanta un fin de semana tranquilo. Es si la demanda spot —las compras directas en el mercado, sin pasar por un fondo— puede absorber lo que estos productos están soltando. Un ETF es, en esencia, un fondo cotizado que replica un activo y se compra como una acción; cuando sus partícipes venden, el gestor se ve obligado a vender el subyacente.
Qué dicen los números: 99,62 millones fuera en octubre
Los datos del panel de flujos de SoSoValue dibujan una racha incómoda. Desde el lanzamiento de los ETF spot de Solana, solo una sesión superó el retroceso del martes 27 de octubre: los 32,19 millones de dólares que salieron el 3 de diciembre de 2025. El lunes ya se habían retirado 8,23 millones.
La semana acumula, por tanto, 27,38 millones en rojo. Es la peor semana de estos fondos desde que empezaron a cotizar en Estados Unidos, y supera los 25,52 millones que salieron en la semana cerrada el 16 de octubre. También deja atrás los 24,81 millones de la semana que terminó el 9 de octubre, la que puso fin a una racha de 14 semanas consecutivas de compras.
En el acumulado del mes, las salidas ETF de Solana suman 99,62 millones de dólares. Junio fue el único otro mes en negativo, y lo hizo con apenas 787.000 dólares. La diferencia de escala entre ambos episodios explica por qué una parte del mercado ha dejado de mirar los flujos como una curiosidad de despacho y ha empezado a mirarlos como una señal.
El patrimonio neto del conjunto ha bajado a 1.540 millones desde 1.960 millones el 25 de septiembre. Conviene separar dos cosas antes de sacar conclusiones: las entradas netas acumuladas solo cayeron unos 93 millones en ese periodo. El resto de la caída del patrimonio lo explica el precio del token, no una retirada masiva de capital.
Un fondo que vende no opina sobre el futuro de la red: ejecuta una orden. Y aun así, el mercado lee esas órdenes como un veredicto.
El soporte de los 100 dólares: por qué esa línea pesa tanto
SOL cae un 13,8% en lo que va de octubre y un 3,7% en la última semana. Si el mes cierra así, será el octavo mes de pérdidas del token en 2026. La zona de los 100 dólares no es una cifra redonda elegida al azar: es la línea de cuello de un patrón de cabeza y hombros que se venía dibujando desde mediados de mes.
Un cabeza y hombros es una figura clásica del análisis técnico. Tres picos, el central más alto, y una línea que une los valles entre ellos. Cuando el precio pierde esa línea, la lectura convencional es que la tendencia ha cambiado. El 21 de octubre, con SOL cerca de 106 dólares, la advertencia ya estaba sobre la mesa: un cierre diario por debajo de 100 confirmaría el patrón y pondría los 80 dólares en el radar de los operadores.
MCO Global Research afina más el corto plazo. Sitúa el soporte horario entre 98,86 y 100,47 dólares, con un mínimo en 98,62. Un nuevo mínimo reforzaría el escenario bajista; un movimiento por encima de 109,20 dólares anularía su recuento. Por ahora, el precio sigue defendiendo la zona.

El precedente que los flujos no cuentan
Aquí conviene echar la vista atrás. En noviembre de 2025, los ETF spot de Solana captaron 419,38 millones de dólares, su mejor mes desde el lanzamiento. El precio de SOL, en cambio, cayó un 28,3% en esas mismas cuatro semanas. La lección es incómoda pero útil: la demanda vía ETF no protegió el precio cuando el mercado decidió vender.
La media histórica juega a favor. Según CryptoRank, noviembre ha sido un mes positivo para SOL desde 2020, con una ganancia media del 15,3%. Eso sí, se trata de una serie corta, de seis observaciones, y el año pasado la estadística falló justo cuando más se confiaba en ella. Los promedios estacionales sirven para ordenar expectativas, no para fijar precios.
Hay un detalle técnico que sí merece seguimiento. Los flujos de los ETF no son una causa, son una consecuencia con retraso: se compra cuando el precio sube y se vende cuando corrige. Cuando las salidas se concentran en pocos días, lo que se está midiendo es el pulso de una parte del mercado institucional, no una tesis sobre la arquitectura de la red.
Y en lo que respecta a la red, el termómetro de fondo no ha cambiado. Solana sigue entre las cadenas con mayor capacidad de cómputo disponible, con comisiones de céntimos y un ecosistema DePIN —infraestructura física descentralizada, es decir, redes de antenas WiFi, GPU o mapas incentivadas con tokens— sin equivalente claro en otras redes. Nada de eso aparece en un gráfico de flujos.
El problema de hoy es de precio y de sentimiento, no de protocolo. Esa distinción, en un activo que ha vivido dos ciclos completos de euforia y resaca en menos de cinco años, ha separado a quien aguanta de quien vende en el peor momento.
Tres cosas quedan por resolver en las próximas semanas. La primera, si SOL cierra por encima de 100 en el gráfico diario. La segunda, si aparece comprador spot capaz de absorber lo que salga de los fondos. La tercera, si el giro estacional de noviembre se repite o se queda, como en 2025, en papel mojado.



