MasOrange, Vodafone y Digi cifran en 1,5 euros al mes el alza de Internet si la CNMC desregula los conductos

Los tres operadores sostienen que el alquiler de las canalizaciones de Telefónica pasará de precio regulado a negociado. La CNMC resolverá tras el trámite de audiencia y las partes ya contemplan la vía contencioso-administrativa.

MasOrange, Vodafone y Digi han trasladado a la CNMC que desregular los conductos de Telefónica encarecerá la factura de Internet en torno a 1,5 euros al mes por cliente, según el cálculo recogido por Cinco Días.

El dato no es menor. Llevado a doce meses, la advertencia equivale a 18 euros al año por cada línea de banda ancha, una cifra que en un mercado con el ARPU plano y promociones permanentes se come buena parte del margen del negocio minorista.

Publicidad

Del conducto a la factura: dónde se decide el precio

La clave está en la infraestructura que nadie ve. Los conductos son las canalizaciones soterradas por las que discurren los cables de fibra; buena parte de esa red civil procede del antiguo monopolio y hoy pertenece a Telefónica, que la alquila a terceros en condiciones fijadas por el regulador.

Ese alquiler es un precio mayorista. Quien no dispone de ductos propios en número suficiente paga por metro lineal para desplegar su red, y cuando la CNMC fija un techo ese coste entra en el modelo con relativa certidumbre. Si el techo desaparece, el precio pasa a negociarse operador por operador, tramo por tramo y municipio por municipio.

La tesis de los tres operadores es que el traslado será rápido y terminará en el recibo. No es una predicción de laboratorio: el cálculo de 1,5 euros al mes se apoya en la parte del coste de acceso que cada compañía repercutiría al cliente final, no en el conjunto de su estructura de gastos.

Un euro y medio al mes no rompe el mercado: lo reordena, porque quien es dueño del conducto fija el suelo de costes de sus rivales.

Parece una cifra pequeña. No lo es para quien compite por precio. Digi ha construido su posición con una estructura de costes mínima y una propuesta de tarifa agresiva; un sobrecoste de 18 euros anuales por cliente obliga a elegir entre subir la cuota o ceder margen en un negocio que ya opera con horquillas estrechas.

Quién gana y quién pierde si la CNMC desregula

El mapa queda desigual por construcción. Telefónica es la compañía con una red de conductos más densa y extendida; MasOrange —el grupo surgido de la fusión de Orange y MásMóvil en 2024— y Vodafone, controlada por Zegona desde ese mismo año, dependen de ella en parte de su perímetro de despliegue, mientras que Digi combina red propia con alquiler donde no llega.

PalancaMarco actualSi la CNMC desregula
Acceso a conductos de TelefónicaPrecio máximo fijado por el reguladorPrecio negociado con el propietario
Factura del cliente finalBase tarifaria actualHasta 1,5 euros más al mes
Despliegue de los alternativosCoste conocido de antemanoCoste sujeto a negociación
Posición de TelefónicaObligaciones ex anteMayor libertad tarifaria

El regulador no decide en el vacío. La CNMC ya ha retirado obligaciones ex ante en municipios donde detecta competencia efectiva en banda ancha, y la revisión de los conductos es el siguiente escalón de esa lógica: menos intervención donde hay alternativa real y precio libre donde el mercado funcione.

Hay un interés que trasciende la cuota. Quien controla el ducto controla el calendario de sus rivales: cada nueva zona que se despliega depende de un permiso, de una obra y de un precio de acceso. Eso es palanca industrial, no una línea más de la cuenta de resultados. Queda el trámite.

Para Telefónica, el alquiler de canalizaciones es un negocio de infraestructura con demanda cautiva y márgenes altos. La libertad tarifaria le permitiría defender su base minorista con una palanca que hasta ahora tenía acotada, y también ordenar la presión competitiva en los territorios donde su red es la única disponible. En el lado opuesto, el grueso de los operadores alternativos consideran que el alquiler de conductos es la vía más barata para llegar a la España menos densa, donde desplegar obra civil propia no tiene retorno.

El impacto bursátil tampoco es simétrico. Telefónica cotiza en el Ibex 35 y su valoración incorpora la renta de sus infraestructuras; los alternativos, no cotizados en su mayoría en el mercado español, juegan esta partida en el margen del negocio.

El precedente europeo y el riesgo de la asimetría

En Bruselas el viento sopla en la misma dirección desde hace dos años. El informe Draghi situó la reducción de cargas regulatorias y la consolidación del sector entre las recetas para cerrar la brecha de inversión en redes, y el debate sobre la contribución de las grandes plataformas digitales ha reforzado el argumento de quien invierte. Con la fibra ya desplegada hasta la práctica totalidad de la población española, la pregunta es si sigue teniendo sentido regular el precio de un activo que ha dejado de ser cuello de botella en todas las zonas.

El contrapeso también es sólido. La desregulación traslada poder de fijación de precios a la compañía con mayor red civil del país y deja a sus competidores sin ancla de costes; si además el nuevo marco no impone obligaciones equivalentes al resto de propietarios de canalizaciones, la ventaja se consolida donde ya existe. Esa es la petición de fondo de MasOrange, Vodafone y Digi: que la libertad tarifaria venga acompañada de reglas simétricas para todos. La CNMC resolverá tras el trámite de audiencia, y sus resoluciones son recurribles ante la Audiencia Nacional, una vía que el sector ha agotado en procesos anteriores.

La lectura técnica es otra. Un alza de 1,5 euros al mes no altera por sí sola la estructura del mercado español de telecomunicaciones, pero sí modifica el suelo de costes de un negocio que compite con tarifas planas y márgenes de un dígito. Si el nuevo marco llega sin simetría, el regulador habrá cambiado una regla de precio por una ventaja estructural difícil de revertir.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El trámite de audiencia y el texto final de la CNMC, en particular si impone obligaciones equivalentes al resto de propietarios de conductos.
  • Reacción del valor: El mercado descuenta una desregulación parcial; una resolución dura con Telefónica presionaría su valoración de infraestructuras y la de los alternativos.
  • Precedente sectorial: La retirada de obligaciones ex ante en municipios competitivos marca la pauta: el regulador desregula donde detecta alternativa real.

Publicidad