Audemars Piguet Jordan: el reloj de 1,8 millones que bate al mercado secundario relojero

La pieza, con 23 complicaciones y más de 1.100 componentes, no tiene precio público ni mercado secundario convencional: se accede por relación directa con la manufactura. Para el inversor, el riesgo no es la demanda, sino la ausencia de referencias comparables de precio.

Michael Jordan reapareció a finales de septiembre en Lisboa y, como en cada aparición pública, las miradas se fueron directas a su muñeca. El Audemars Piguet de Jordan, un Code 11.59 Universelle RD#4, está valorado en 1,8 millones de euros, una cifra que se mueve en un tramo del mercado donde la palabra «secundario» significa algo muy distinto a lo que sugiere su nombre.

Llevo años siguiendo las subastas de alta relojería y pocas veces un solo gesto explica tan bien la brecha que separa dos negocios paralelos: el de los deportivos de acero que se compran, se revenden y cotizan a diario, y el de las piezas que jamás llegan a un catálogo público.

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Dentro del Calibre 1000: 23 complicaciones y más de 1.100 componentes

La ficha técnica resuelve cualquier duda sobre la naturaleza del activo. El Calibre 1000 es un movimiento automático con más de 1.100 componentes, 23 complicaciones y 40 funciones, una concentración de mecánica que en la industria solo igualan un puñado de referencias contemporáneas.

Entre esas funciones figuran un calendario perpetuo, un cronógrafo con flyback y rattrapante, repetición de minutos, gran sonería y tourbillon volante. La caja combina oro blanco de 18 quilates con cerámica negra, mide 42 milímetros de diámetro y 15,55 de grosor: dimensiones considerables, justificadas por el mecanismo y no por la estética.

El desarrollo exigió siete años de trabajo interdisciplinar. La pieza se presentó en 2023 y ese mismo año recibió la Aguja de Oro del Grand Prix d’Horlogerie de Genève, el reconocimiento más reputado de la industria. Su antecedente directo es un reloj de bolsillo de 1899 —también llamado Universelle— que integraba 1.168 componentes y 19 complicaciones.

Una pieza con 23 complicaciones no se compra para medir el tiempo: se compra porque casi nadie más es capaz de fabricarla.

El mercado secundario no mide igual un Royal Oak que una gran complicación

Audemars Piguet no publica el precio del Universelle RD#4 en su ficha oficial. Los 1,8 millones proceden de la valoración de especialistas, no de una tarifa. Esa opacidad es la clave del asunto: sin precio de lista no hay referencia secundaria, y sin referencia secundaria no existe corrección pública a la vista de todos.

El Code 11.59 se lanzó en 2019 como alternativa contemporánea al Royal Oak. La lectura financiera es inmediata. Mientras el Royal Oak y sus rivales deportivos viven expuestos a índices de seguimiento, listas de espera y ajustes de precio visibles, la gran complicación se negocia por relación directa con la manufactura, admite personalización de acabados y se produce en volúmenes anuales mínimos.

El perfil del comprador lo confirma. Jordan ha sido fotografiado con piezas de Greubel Forsey, Urwerk, A. Lange & Söhne y Vanguart, fabricantes de producción limitada y mecanismos poco convencionales. Podía haber elegido el Royal Oak más reconocible y optó por la vertiente experimental de la casa suiza.

relojes de lujo

Ahí está la implicación para el inversor: la escasez técnica es máxima y la liquidez, mínima. Un deportivo de acero se vende en 48 horas con una horquilla de precio conocida; una gran complicación puede tardar meses y exige un comprador capaz de entender exactamente qué está adquiriendo.

Mi lectura: escasez de museo, liquidez de despacho privado

Este tipo de piezas no pertenece a la categoría de los activos financieros, aunque se le apliquen sus métricas. Pertenece a la del coleccionismo suntuario, con una particularidad que sí es relevante para un patrimonio elevado: su oferta es técnicamente irrepetible.

Cambiar el acabado de un reloj de este nivel es trivial para la manufactura y letal para la comparabilidad de precios. Personalizar convierte una pieza única en un activo sin gemelo con el que fijar valor de mercado.

Para un family office que se plantea diversificar en relojería, la referencia útil no es el titular de 1,8 millones, sino la estructura del tramo: decenas de unidades al año en todo el mundo, precio negociado en privado y acceso mediado por la propia casa. Eso protege el precio a la baja durante un ciclo de corrección, pero también impide monetizar con rapidez al alza.

Mi veredicto de asignación es prudente. Como activo de preservación de capital a diez años o más, una gran complicación de manufactura independiente tiene sentido dentro de una cesta de tangibles. Como vehículo de revalorización a cinco años, el riesgo de iliquidez pesa más que la escasez.

El reloj más caro del mercado no siempre es el más líquido, y esa distinción decide el retorno real de una colección.

La próxima cita para calibrar este segmento es la temporada de subastas de otoño en Ginebra, donde las casas internacionales vuelven a poner precio público a piezas que rara vez salen al mercado. Ahí se comprobará si el tramo alto aguanta la corrección que el mercado secundario arrastra desde 2022.

💎 Veredicto Wealth

El Universelle RD#4 es un activo de preservación de capital a diez años para quien tenga acceso directo a la manufactura, no una posición líquida. El riesgo es la ausencia de precio público: sin comparables, la salida depende de un único comprador.


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