La madera retirada de la Ciudad Deportiva de La Aldehuela y de distintos puntos de la ribera del Tormes tendrá un aprovechamiento energético. El material vegetal se astillará para utilizarlo como combustible en una de las redes de calor que gestiona la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (Somacyl), que cuenta con 19 instalaciones de este tipo en la Comunidad.
Según confirma Somacyl, parte de los restos se procesará en La Aldehuela, mientras que los troncos de mayor diámetro se trasladarán a una planta para su tratamiento.
Tala y retirada de ejemplares
El Ayuntamiento comenzó la retirada de árboles secos, en mal estado o con problemas de estabilidad en la Ciudad Deportiva. En la ribera también se realizan trabajos de desbroce y retirada de ejemplares deteriorados dentro del proyecto de restauración paisajística y acondicionamiento medioambiental del entorno del río Tormes, entre los puentes Enrique Estevan y Sánchez Fabrés. La actuación está cofinanciada con fondos europeos y cuenta con el visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD).
La intervención se basa en una evaluación previa del arbolado, que detectó pudriciones internas, cavidades, uniones débiles, ramas secas y otros defectos estructurales. También tiene en cuenta las caídas de árboles y ramas registradas en los últimos meses, algunas asociadas a fuertes rachas de viento.
Renovación prevista de las plantaciones
La afluencia de usuarios a estos espacios, en especial a La Aldehuela, con instalaciones deportivas, paseos y zonas de estancia, ha llevado al Consistorio a priorizar la seguridad. En la ribera, los trabajos incluyen retirar ejemplares que puedan comprometer la seguridad o dificultar el mantenimiento del cauce, sobre todo cerca de los puentes.
Tras la tala, el Ayuntamiento prevé renovar las plantaciones con el doble de árboles y utilizar especies autóctonas adaptadas a las condiciones ambientales de la zona. La iniciativa busca aumentar la diversidad vegetal y la resistencia del arbolado, además de favorecer la biodiversidad, la presencia de polinizadores y la conectividad ecológica de la ribera.
La nueva vegetación también permitirá mantener la sombra y otros beneficios ambientales, como la regulación térmica y la mejora de la calidad del aire. Por su parte, la transformación de la madera en astillas permitirá destinar los restos vegetales a la producción de energía térmica.


