Fratelli Colombo ha pasado de elaborar 20.000 a 90.000 pizzas semanales en tres años y ya vende en Lidl, Aldi, Carrefour, Bonpreu, Esclat, bonÀrea y El Corte Inglés, una penetración que aprieta el lineal de pizza refrigerada.
De 20.000 a 90.000 pizzas por semana en tres años
La marca nació en Barcelona después de la pandemia con una tesis concreta: llevar al supermercado una pizza refrigerada con el nivel de calidad y el componente artesanal de una pizzería. Detrás está Mandorla Mística, la sociedad que pilota Giacomo Ariani, formado en Can Pizza, y que arrancó con un obrador pequeño en Arenys de Munt (Maresme) antes de ocupar la planta actual de Sant Boi de Llobregat.
En 2022 la compañía producía 20.000 pizzas a la semana; hoy elabora 90.000. La facturación pasó de 3,8 millones de euros en 2023 a nueve millones en el último ejercicio cerrado, con un beneficio de unos 300.000 euros, y la previsión interna apunta a once millones de ingresos frente a los nueve millones del ejercicio precedente.
Siete cadenas de supermercados y el pulso por el ticket de alimentación

El desembarco en la gran distribución se produjo primero con Ametller Origen. Después llegaron Lidl, Aldi, Carrefour, Bonpreu, Esclat, bonÀrea y El Corte Inglés, una red que coloca el producto en la práctica totalidad, de formatos del mercado español: descuento, supermercado regional, hipermercado y tienda premium. La marca se instala en la gama alta del lineal, con un precio por encima de la media de la categoría.
El movimiento no es inocuo. La pizza refrigerada es uno de los segmentos más concentrados de la alimentación envasada, con Casa Tarradellas como referencia y con Buitoni (Nestlé) y Dr. Oetker disputando espacio en congelado. La entrada de un operador de menor tamaño y posicionamiento prémium obliga a las grandes marcas a defender el hueco de mayor valor del lineal, precisamente el que sostiene el margen cuando la cesta de la compra se contrae.
El volumen no basta: la batalla real se libra en el metro de lineal donde el cliente acepta pagar más por una pizza que dice no ser industrial.
Ahí está el dato menos evidente del modelo. El 60% de los ingresos procede de la marca blanca y solo el 40% restante de la marca propia, una estructura que aporta volumen y cobertura de fábrica, pero que deja el margen en manos del distribuidor. La innovación actúa como contrapeso: la firma lanza entre cuatro y cinco novedades cada año, un ritmo que Ariani identifica como una de las claves de su capacidad de adaptación. En una categoría donde la marca blanca gana peso en cada ciclo de inflación, ese calendario de lanzamientos es la única palanca que diferencia el producto del lineal del resto del surtido.
La plantilla ronda las 80 personas y una parte de la producción sigue siendo manual pese a la automatización. Lo resume el propio director general: la compañía ha crecido sin cambiar su identidad ni su filosofía. El discurso importa poco si el producto no aguanta el lineal. Aquí aguanta.
Quién manda en Mandorla Mística: el 70% de Salvador Ramón
El capital está concentrado. Salvador Ramón Mateo, presidente de la atunera catalana Frime —vendida al grupo indio Captain Fresh—, controla el 70% de Mandorla Mística desde su entrada en el accionariado en 2022. La distribuidora de alimentos italianos Mammafiore tiene el 25%, y el resto se reparte entre minoritarios, entre ellos los hermanos Max y Stefano Colombo, propietarios de la enseña, y el propio Ariani. Ese respaldo industrial explica buena parte de la velocidad de ejecución.
Con ese respaldo, la compañía ya ha comprometido la siguiente fase: una nueva línea de fabricación en Sant Boi de Llobregat para 2027 destinada a pinsas y pizzetas. La inversión asciende a 350.000 euros, a los que se suman 250.000 euros adicionales en automatización. La cifra es contenida —600.000 euros frente a una facturación prevista de once millones— y encaja con un crecimiento financiado con caja operativa y no con deuda bancaria.
Qué revela el balance: volumen sí, margen justo
| Magnitud | Dato de partida | Último dato | Variación |
|---|---|---|---|
| Facturación anual | 3,8 millones (2023) | 9,0 millones (último ejercicio) | +136,8% |
| Previsión de facturación | 9,0 millones | 11,0 millones | +22,2% |
| Beneficio neto | n.d. | 0,3 millones | Entrada en beneficio |
| Producción semanal | 20.000 pizzas (2022) | 90.000 pizzas | +350% |
La lectura financiera invita a la cautela. Un beneficio de 300.000 euros sobre nueve millones de ingresos equivale a un margen neto del 3,3%, estrecho para una compañía que acaba de entrar en números negros y que carga con la inversión de una planta. El crecimiento es real y muy superior al del conjunto de la alimentación envasada, pero la rentabilidad todavía no acompaña.
Tampoco es una anomalía. Los fabricantes que trabajan marca blanca operan con márgenes ajustados y dependen de la ocupación de la fábrica. Con 90.000 pizzas semanales, Sant Boi funciona a un ritmo que exige sumar referencias y clientes para diluir costes fijos; cualquier pérdida de una cadena se nota de inmediato en la cuenta de resultados.
El precedente de la categoría es elocuente. Casa Tarradellas construyó su liderazgo sobre volumen, integración industrial y presencia en casi todos los formatos, no sobre el precio. Las marcas prémium que han escalado en gran distribución en los últimos años han necesitado tres palancas a la vez: rotación en el lineal, novedades frecuentes y estructura productiva propia. Fratelli Colombo reúne las tres. Lo que el balance aún no demuestra es que el modelo soporte el coste de crecer sin diluir el posicionamiento que justifica su precio.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La puesta en marcha de la nueva línea de Sant Boi en 2027 y la evolución del peso de la marca blanca, hoy en el 60% de la facturación.
- Reacción del valor: Mandorla Mística no cotiza: su valoración se fijará en una futura operación corporativa y se medirá contra los múltiplos de los grandes fabricantes de la categoría.
- Precedente sectorial: La escalada de Casa Tarradellas muestra que en pizza refrigerada el liderazgo se construye con volumen e integración industrial, no con un posicionamiento prémium aislado.





