La rentabilidad total de los Siete Magníficos en bolsa vuelve a marcar máximos después de un septiembre que muy pocos esperaban. El índice Bloomberg Magnificent 7 Total Return ha superado los máximos de mayo y encadena dos semanas en subida libre absoluta, sin resistencias por encima. Y dentro del grupo, Meta y Microsoft son los que mejores sensaciones transmiten a medio y largo plazo.
El punto de partida era bien distinto. A principios de julio, ese mismo índice cotizaba en su valoración más barata frente al S&P 500 en más de una década. A finales de mes, Tesla y Alphabet se confesaban con desplomes del 14% y del 7% tras publicar resultados. Dos meses y medio después, el selectivo ha vuelto a superar los máximos de mayo. Cuando el pesimismo es extremo, casi siempre termina siendo una oportunidad de compra, tal y como recoge el análisis publicado por Expansión.
La secuencia se repite cada vez que los gigantes tecnológicos caen con fuerza. Se multiplican las voces que los dan por muertos y, al final, los siete resucitan. La razón de fondo es que ninguno se ha quedado obsoleto: cada uno, con sus particularidades, se ha convertido en proveedor de la infraestructura sobre la que se levanta la nueva economía de la inteligencia artificial.
Meta dispara un 27% en septiembre y apunta a los 1.000 dólares
Meta es, hoy, el valor más prometedor del conjunto. Sus acciones se dispararon un 27% en septiembre, rompiendo con holgura la parte superior de un triángulo simétrico de continuidad alcista que, en el medio plazo, puede lanzarlas hacia los 1.000 dólares por acción. En torno al rango de soporte de los 680-700 dólares vuelve a ser una compra. Su aspecto técnico es el más sólido del grupo.
El otro nombre destacado es Microsoft. La compañía confirmó a principios de agosto un amplio doble suelo semanal y mensual que apunta hacia los 600 dólares como objetivo mínimo, con correcciones contratendencia de por medio. Sigue siendo un claro mantener para quien ya esté dentro, y una entrada razonable para quien no lo esté. Su exposición a la nube y a la IA le da un perfil de riesgo más controlado que el de sus comparables.
Meta y Microsoft no lideran solo por el gráfico: venden la infraestructura que el resto de la industria necesita comprar.
Amazon, Apple y Nvidia aguantan; Tesla sigue siendo el eslabón débil
Entre los demás componentes, el panorama es más desigual. Amazon cotiza algo lejos de sus máximos, pero mantiene una directriz alcista impecable que une los mínimos de octubre de 2023, abril de 2025 y febrero, y marzo de este año. Esa línea pasa ahora por los 220 dólares (195,84 euros) y ahí vuelve a ser compra. Alphabet, con sus dilataciones, sigue apoyándose en la media de 200 sesiones y construye un triángulo simétrico de implicaciones alcistas mientras aguante el soporte de los mínimos de septiembre.
Apple se choca una y otra vez con los altos históricos de julio; por encima de ellos, y en velas semanales, volvería a la subida libre, con soporte en torno a los 290 dólares. Nvidia es un mantener claro mientras no pierda los mínimos de julio, en 189 dólares. Tesla es, con diferencia, el eslabón más débil: su directriz bajista desde los máximos históricos pasa por los 405 dólares y solo una ruptura con fuerza al alza invitaría a mirarlo con mejores ojos.
El riesgo real no está en el gráfico, sino en los múltiplos
Conviene no confundir un rebote técnico con una tesis de inversión. La recuperación de los Siete Magníficos se apoya en buena medida en la expectativa de que el despliegue de la IA se traduzca en beneficios recurrentes, pero los múltiplos ya descuentan la IA. Si las próximas temporadas de resultados decepcionan, el ajuste puede ser rápido, como ocurrió en julio con Tesla y Alphabet.
Hay un segundo matiz que el mercado tiende a ignorar. No todos los integrantes venden lo mismo. Meta y Microsoft monetizan la infraestructura y el software que otras compañías necesitan para competir en inteligencia artificial; ese papel de proveedor les da una ventaja estructural frente a nombres cuya exposición depende de ejecutar bien un producto concreto. De ahí que los analistas las sitúen por delante del resto en el medio y largo plazo.
La pregunta que queda abierta es si el grupo será capaz de sostener la subida libre cuando llegue la próxima corrección general. La referencia a vigilar está en los resultados del cuarto trimestre, y en si Microsoft confirma su objetivo de los 600 dólares y Meta se acerca a los 1.000. Mientras esos niveles aguanten, el pesimismo de julio seguirá pareciendo, en retrospectiva, una oportunidad perdida.





