ETF Solana captan 188 millones en una semana récord y SOL recupera los 120 dólares

Bitwise BSOL concentró el 68% de las entradas y el flujo diario del viernes marcó un récord de 87 millones. Los técnicos vigilan la banda de 122,57 a 125 dólares como la prueba definitiva para consolidar la recuperación.

Los siete ETF al contado de Solana que cotizan en Estados Unidos han firmado su mejor semana desde que existen: 188 millones de dólares en entradas netas de capital. Es un récord absoluto para el grupo de fondos, ha devuelto a SOL por encima de los 120 dólares y ha reabierto el debate sobre si el activo puede sostener el impulso más allá de la euforia del titular.

El precio cotizaba este 4 de octubre en 120,96 dólares, con Bitwise BSOL como protagonista indiscutible: su fondo absorbió 128 millones de esa semana, el 68% del total. Eso sí, no fue un producto aislado. Los siete vehículos estadounidenses registraron entradas positivas, incluida una sesión de viernes con 87 millones captados en un solo día, la mejor desde que estos fondos empezaron a cotizar.

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Para quien sigue Solana desde fuera, la lectura es sencilla. Cuando el dinero institucional entra de forma amplia —y no concentrado en un único emisor—, el mercado interpreta que la demanda no depende de una sola gestora. Esa amplitud es, precisamente, lo que distingue esta semana de otros repuntes anteriores.

Los siete ETF de Solana, cifra a cifra

El dato de los 188 millones merece contexto. Se trata de un flujo semanal neto, es decir, la diferencia entre el dinero que entra y el que sale de los fondos. Que sea neto y positivo significa que, en conjunto, los inversores compraron más participaciones de las que vendieron durante esos días.

Bitwise se llevó la mayor parte del pastel con sus 128 millones, pero el resto de emisores también aportó. El flujo diario del viernes (87 millones) fue el más alto registrado nunca en una sola jornada por este grupo de productos. Los ETF al contado son fondos cotizados que replican el precio de un activo comprando el activo real —en este caso, SOL— y que se negocian en bolsa como cualquier acción.

Un flujo récord no garantiza una subida, pero sí cambia el suelo sobre el que se construye el precio.

La disponibilidad de SOL en el mercado libre es finita. Cuando un ETF compra para respaldar sus participaciones, retira tokens de la circulación negociable, y ese efecto —lento, pero acumulativo— se suma semana tras semana. Es el mismo mecanismo que ya se vio con los ETF de bitcoin y ether, aprobados en Estados Unidos en 2024 y 2025.

El gráfico: 120,96 dólares y una resistencia incómoda

Aquí llega el matiz técnico. Los indicadores diarios acompañan: el RSI de 14 días —el medidor que señala si un activo está sobrecomprado o sobrevendido— marca 65,4, dentro de la zona fuerte pero sin entrar en el territorio que suele anticipar un frenazo. El MACD, otro termómetro del impulso, mantiene lectura de compra. El precio, además, cotiza por encima de sus ocho medias móviles de referencia, con la de 50 días (102,44 dólares) por encima de la de 200 días (94,86 dólares).

El problema es el volumen. El giro diario negociado alcanzó los 1.580 millones de dólares, una cifra elevada, pero las subidas hacia máximos recientes se han producido con menos participación. Dicho de otro modo: el precio sube, aunque, no todos los operadores empujan con la misma convicción. En análisis técnico, un avance sin volumen se parece a un coche cuesta arriba con el depósito a medio gas.

flujos ETF Solana

El precedente de FTX y por qué esta vez es distinto

Conviene mirar atrás para medir el salto. Cuando FTX colapsó en noviembre de 2022 —la quiebra que arrastró al mercado cripto entero—, SOL cayó por debajo de los 10 dólares y muchos dieron la red por muerta. Hoy cotiza en torno a los 120, doce veces por encima de aquellos mínimos, y tiene detrás una infraestructura de custodia regulada que entonces sencillamente no existía. Las paradas de red de septiembre de 2021 y febrero de 2022, cuando la cadena dejó de producir bloques durante horas, forman parte de ese pasado incómodo que Wall Street ha decidido tolerar.

El riesgo, sin embargo, no ha desaparecido. La concentración del staking —los SOL delegados a validadores para asegurar la red a cambio de recompensas— sigue siendo un punto débil estructural, y las dudas regulatorias sobre el estatus de SOL como valor nunca se han cerrado del todo ante la SEC. Tampoco ayuda que buena parte de la narrativa de Solana dependa de memecoins volátiles, un segmento que atrae volumen y también ruido a partes iguales.

Lo que sí ha cambiado es la composición del capital. Hace unos años, quien compraba SOL lo hacía sobre todo en exchanges minoristas y sin vehículo regulado. Hoy puede hacerlo a través de un ETF al contado supervisado, con un custodio y un folleto oficial. Esa diferencia no garantiza nada sobre el precio, pero cambia quién puede entrar y con qué tamaño.

La próxima prueba está clara. Una ruptura sostenida por encima de los 125 dólares con volumen creciente abriría la puerta a la zona de 127,50-128. Si el soporte de los 119,84 se pierde, la mirada saltaría primero a los 116,50-116,90 y después al entorno de los 112-113. Los flujos récord han entregado el catalizador; ahora es el gráfico el que tiene que validarlo, y para eso hace falta algo tan poco glamuroso como más volumen.


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