Friedrich Merz ha llegado este domingo a Kyiv bajo alerta aérea: Alemania y Ucrania producirán drones conjuntamente. El viaje mezcla ayuda militar inmediata y negocio industrial, y lo relevante no es el gesto sino la estructura económica que lo sostiene.
El canciller viajó en tren especial y sin anuncio previo, con una delegación de diez representantes de empresas alemanas de defensa y energía y con la ministra de Economía, Katherina Reiche. En Kyiv lo recibió Volodímir Zelenski: la conversación incluye suministro energético y cooperación industrial.
El viaje se produce bajo las condiciones de seguridad más tensas de los últimos meses. El sábado, Rusia advirtió a diplomáticos y ciudadanos extranjeros que salieran de la capital por el riesgo de ataques aéreos. Por la mañana, el alcalde Vitali Klitschko confirmó que un dron ruso impactó en una calzada del puente norte sobre el Dniéper.
Merz justificó su presencia con una frase que resume el momento: Ucrania necesita «todo nuestro apoyo para las próximas semanas». Aludió al quinto invierno de la guerra y añadió que Moscú solo entiende «el lenguaje de la fuerza».
«Señor Putin, detenga esta guerra sin sentido. Estamos dispuestos a hablar, estamos dispuestos a discutir cómo terminar esta guerra. Pero estos ataques bárbaros contra la población civil ucraniana deben parar.» — Friedrich Merz, canciller de Alemania, Kyiv, 4 de octubre de 2026
Los números de la visita: 1.000 millones para armas de largo alcance y 350 para la red eléctrica
Las cifras que Berlín pone sobre la mesa son tres y conviene leerlas juntas.
- Miles de drones interceptor: llegarán a las fuerzas ucranianas en los próximos meses y están diseñados para contrarrestar los drones de propulsión a reacción rusos, más rápidos y difíciles de interceptar.
- 1.000 millones de euros: salen de partidas presupuestarias ya aprobadas y amplían la producción conjunta de armas de largo alcance entre ambos países.
- 350 millones de euros: adicionales, para reparar y reconstruir las centrales eléctricas ucranianas dañadas por los ataques rusos.
La lógica alemana es doble: cubre una necesidad inmediata de defensa aérea y ata la ayuda a la cooperación industrial. Cuanto más integradas estén las cadenas de producción de ambos países, más difícil será desmontar el apoyo desde fuera.
La presión en casa: la CDU/CSU cae al 18% y la AfD sube al 30%
El contexto doméstico no acompaña. El último Sunday trend de INSA, con 1.202 encuestados entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre, sitúa a la CDU/CSU en el 18%, su mínimo registrado. La AfD sube al 30%, máximo histórico, y la brecha entre ambos bloques se abre hasta los 12 puntos. SPD y Verdes quedan en el 14% cada uno, Die Linke en el 10% y FDP y BSW en el 4%.
La valoración personal es aún más dura: solo un 15% se declara satisfecho con Merz y un 79% insatisfecho, según la encuesta de 1.001 personas de los días 1 y 2 de octubre. El Gobierno federal obtiene un 14% de aprobación y un 79% de rechazo.

El respaldo a la ayuda a Ucrania también se desgasta. El ARD-Deutschlandtrend de principios de septiembre mostraba una fractura este-oeste: en el este del país, más de la mitad consideraba excesivo el apoyo a Kyiv. A escala nacional, más de cuatro de cada diez opinan lo mismo, el nivel más alto desde febrero de 2022.
Lo que veo en el fondo: de la ayuda militar a la política industrial
Lo que veo aquí es un cambio de método. Alemania ya no se limita a enviar material y esperar: firma acuerdos de coproducción, arrastra a sus empresas y convierte la defensa ucraniana en parte de su propia base tecnológica. El precedente está en el viaje de mayo de 2025 con Macron, Starmer y Tusk, de formato estrictamente político. Ahora la delegación es empresarial.
El riesgo que los datos no resuelven es de legitimidad. Un canciller que profundiza la cooperación industrial mientras su partido cae al 18% y su aprobación personal al 15% gestiona una contradicción que no se arregla con anuncios: cada paquete de ayuda necesita mayoría parlamentaria y un relato que la sostenga.
Hay una segunda incógnita, financiera. Los 1.000 millones comprometidos salen de fondos ya aprobados, no de dinero nuevo, lo que sugiere que el margen fiscal alemán no es ilimitado. Queda por ver si la coalición mantiene el rumbo cuando el presupuesto federal del próximo ejercicio llegue al Bundestag. El termómetro a seguir es doble: el próximo Sunday trend de INSA y la evolución del quinto invierno, con la red eléctrica ucraniana como objetivo prioritario de Moscú.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el lector español, el impacto directo en el Euríbor es limitado: no estamos ante una decisión monetaria. El canal de transmisión es otro, y pasa por la energía y por el gasto público.
- Euríbor e hipotecas: si los ataques a la red energética ucraniana tensan el gas europeo, la desinflación se complica y el BCE gana argumentos para retrasar bajadas de tipos.
- Inflación y consumo: el gas marca la factura eléctrica y el coste industrial, así que un invierno duro en Ucrania acaba notándose en la cesta de la compra europea.
- Empresas y presupuesto: la coproducción de drones abre una ventana a la industria española de defensa, pero presiona al alza el gasto comprometido con la OTAN.
España no está en el centro de esta decisión, pero sí en su perímetro: energía, tipos y presupuesto conectan Kyiv con Madrid más de lo que parece.





