La DGT activa nuevos radares trampa que no miden velocidad y multan con hasta 200 euros. Vigilan el móvil, el cinturón o la ITV caducada y restan puntos del carnet a quien incumple.
El salto no está en la cantidad, sino en la naturaleza del control. Los nuevos equipos incorporan visión artificial y analizan lo que ocurre dentro del vehículo y en la trazada del carril. El velocímetro deja de ser el objetivo.
El organismo defiende el modelo con el argumento de siempre: reducir la siniestralidad en las carreteras. Buena parte de los conductores, en cambio, lo interpreta como un control añadido que no termina de atacar las causas reales de los accidentes.
La asociación de defensa del conductor Dvuelta lleva meses señalando la letra pequeña. Su presidente, Pedro Javaloyes, considera que estos dispositivos ayudan a ordenar el tráfico y a evitar maniobras de última hora, pero exige que se cumpla con la señalización obligatoria.
Un radar que no avisa convierte la infracción en una trampa: la norma obliga a informar de cualquier sistema de captación de imágenes en la vía.
Y ahí está el conflicto. Desde Dvuelta sostienen que estos radares de línea continua no están advertidos al conductor y reclaman que se aplique la misma obligación que ya rige para los radares fijos de velocidad. Puedes consultar el catálogo de dispositivos en la web oficial de la DGT.
Qué vigilan los radares que no miden velocidad
La familia de dispositivos se reparte en dos bloques. El primero se centra en el comportamiento del conductor: manipulación del teléfono móvil, uso incorrecto, o ausencia del cinturón y otras distracciones al volante. El segundo vigila la disciplina en el carril y detecta a quien pisa o cruza una línea continua.
Ese segundo bloque es el que más ha crecido. La maniobra de colarse por la línea continua es habitual en accesos urbanos congestionados, justo donde se han instalado los primeros equipos. El objetivo declarado es evitar que un conductor se cuele a última hora saltándose la cola del carril de salida.
Las sanciones no son simbólicas. El uso del móvil al volante se castiga con 200 euros y seis puntos del carnet. La falta de cinturón ronda los 200 euros y cuatro puntos. Circular con la ITV caducada también puede alcanzar los 200 euros, aunque en ese caso no resta saldo.
Dónde están y desde cuándo funcionan
Los cuatro primeros equipos de línea continua llevan ya un año operativos en la Comunidad de Madrid. Todos controlan el sentido decreciente, es decir, la entrada a la capital por las principales autovías.
- A-1: kilómetro 15,95, sentido decreciente, a la altura de Alcobendas.
- A-2: kilómetro 11,8, sentido decreciente, a la altura de Barajas.
- A-6: kilómetro 20,2, sentido decreciente, a la altura de Las Rozas.
- A-42: kilómetro 16,9, sentido decreciente, a la altura de Getafe.

El punto débil sigue siendo el aviso previo. Según la asociación, estos dispositivos no están señalizados como exige la normativa, y esa carencia ya ha permitido recurrir hasta 200 multas. La exigencia es clara: advertir de su presencia igual que se hace con los radares fijos de velocidad.
Cómo evitar la multa
No hay truco posible. Estos radares castigan conductas que el Reglamento General de Circulación prohíbe desde siempre, así que la única defensa es cumplir. El móvil, en el soporte y con las manos libres; el cinturón, abrochado por todos los ocupantes; y la ITV, siempre al día.
La clave está en la línea continua. Anticipar la salida, elegir carril con tiempo y renunciar al adelantamiento de última hora evita la foto. En tramos de acceso urbano, donde se acumulan las colas, esa maniobra es la que más cámaras activa.
Conviene además comprobar si el equipo está o no señalizado. Ahí está el filón jurídico. Si no existe aviso previo y la norma obliga a informar del sistema de captación de imágenes, el recurso tiene recorrido, y Dvuelta ya ha llevado 200 expedientes por esa vía.
Análisis: vigilancia razonable con un aviso pendiente
La tecnología no es el problema. Un radar que detecta el móvil o el cinturón ataca dos de los factores que más muertes provocan en carretera, y hacerlo sin depender del velocímetro amplía el foco a conductas que hasta ahora quedaban impunes por falta de medios.
El problema es el método. Un dispositivo que capta imágenes y no está señalizado traslada al conductor la carga de la duda, y eso choca con la transparencia que la propia DGT aplica en los radares de velocidad. La comparación es obligada: si un cinemómetro fijo debe advertirse con antelación, no hay razón para que una cámara de línea continua funcione en silencio.
Hay un segundo riesgo que conviene vigilar. La combinación de móvil, cinturón, ITV y línea continua en un mismo tipo de equipo multiplica las posibilidades de sanción en un solo tramo. En accesos urbanos con tráfico denso, donde el cambio de carril es constante, el goteo de multas puede ser alto.
La lectura práctica es sencilla. Estas cámaras no entienden de prisas ni de despistes, sino de conductas concretas y repetidas. Quien conduce con el cinturón puesto, el móvil guardado y el carril elegido con antelación no tiene nada que temer. Quien improvisa al volante, sí.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Radares con visión artificial que detectan el uso del móvil, la falta de cinturón, la ITV caducada y el cruce de línea continua sin medir la velocidad.
- Sanción económica: Hasta 200 euros, según la infracción detectada.
- Puntos del carnet: Resta variable; hasta seis puntos por el uso del móvil y cuatro por el cinturón.
- Entrada en vigor: Ya vigente. Cuatro equipos operan en Madrid desde hace un año.





