Bitcoin sube a 87.000 dólares este viernes, tras un informe de empleo de EEUU mucho peor de lo esperado. La economía estadounidense creó solo 29.000 puestos de trabajo en septiembre, un tercio de lo previsto, y la tasa de paro subió al 4,2%. La reacción ha sido inmediata: subidas en bolsa, compras en cripto y un mercado que vuelve a apostar por tipos de interés más bajos.
Un dato de empleo un tercio por debajo de lo esperado
El informe de septiembre, difundido este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (BLS), confirma que las nóminas no agrícolas —el indicador que mide cuántos puestos netos se crean cada mes fuera del sector agrario— aumentaron en 29.000 empleos. La cifra llega además con una revisión a la baja de los dos meses anteriores, lo que dibuja un mercado laboral bastante más frío de lo que se pensaba hace apenas unas semanas.
La tasa de paro se situó en el 4,2%, por encima de las estimaciones. En el mercado cripto la reacción fue inmediata: el bitcoin pasó de moverse alrededor de los 86.000 dólares a tocar los 87.000 dólares, con una subida superior al 2% en 24 horas y de más del 2% en la última semana. Los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado, que llevan meses absorbiendo monedas del mercado, continúan aportando demanda constante.
Por qué un dato malo para la economía impulsa al bitcoin
La lógica parece contraintuitiva: si la economía crea menos empleo, lo razonable sería que los inversores huyeran de todo. En los activos de riesgo ocurre lo contrario. Un mercado laboral más débil implica menos consumo, menos presión sobre los precios y, por tanto, menos motivos para que la Reserva Federal mantenga una política monetaria dura.
Dicho de otro modo: si el empleo se enfría, el dinero barato puede volver antes de lo previsto. Y el bitcoin, el activo que más se mueve cuando cambian las expectativas sobre los tipos de interés, suele ser el primero en notarlo.
Un dato de empleo flojo no alegra a la economía, pero sí calienta las expectativas de tipos más bajos, y ahí el bitcoin se mueve antes que nadie.
Resulta llamativo que el bitcoin haya subido incluso después de que la Reserva Federal subiera los tipos en septiembre, un movimiento que en teoría resta atractivo a los activos especulativos. El mercado hizo lo contrario. El nuevo presidente del organismo, Kevin Warsh, repite que los precios en la mayor economía del mundo siguen demasiado altos y que su prioridad es hacer la vida más asequible para las familias.
Ese mensaje tiene un trasfondo político evidente. Las elecciones legislativas de mitad de mandato se celebran en noviembre y el coste de la vida es uno de los asuntos que más moviliza al votante estadounidense. Cualquier dato que alivie la presión sobre los precios se leerá con lupa en las próximas semanas.
Para el ahorrador español, el movimiento tiene una lectura práctica. El bitcoin cotiza en dólares, así que parte de la subida se diluye o se amplifica según cómo se mueva el tipo de cambio entre el euro y la divisa estadounidense. Y las caídas, cuando llegan, son proporcionalmente más rápidas que las de un índice bursátil tradicional.
El precedente de agosto y los riesgos que el mercado evita mirar
El rally del bitcoin no empezó este viernes. Arrancó en agosto, cuando el Departamento del Tesoro de EEUU anunció que más que duplicaría el tamaño de sus recompras de deuda pública, una operación con la que inyecta liquidez en el sistema. Aquello le dio al bitcoin su mejor racha en tres años y el tercer mejor agosto de su historia. En septiembre mantuvo el tono y octubre llega con la etiqueta de Uptober, el apodo que la comunidad cripto da a un mes que, estadísticamente, suele cerrar en verde.
Detrás de todo esto está el llamado debasement trade, la estrategia de comprar activos que protejan del deterioro del valor del dinero. Es el mismo razonamiento que durante décadas ha llevado a muchos inversores al oro, con una diferencia importante: el bitcoin multiplica por varias veces la volatilidad del metal precioso. Quien lo compra como refugio debe saber que el refugio se mueve, y a veces se mueve mucho.
Conviene recordar que las subidas rápidas del bitcoin se han pagado otras veces con correcciones igual de veloces. La quiebra de la plataforma FTX en 2022, por ejemplo, arrastró al mercado entero en cuestión de días después de meses de optimismo. Aquí no hay ningún problema de solvencia sobre la mesa, pero sí dos vulnerabilidades conocidas: la dependencia de un puñado de gestoras que concentra los flujos de los ETF y la sensibilidad extrema del precio a cualquier cambio de guion en la Reserva Federal.
Con el bitcoin en 87.000 dólares, la pelota está ahora en el tejado de los próximos datos macroeconómicos y de la próxima reunión de la Reserva Federal. Si el empleo sigue enfriándose sin que la inflación repunte, el escenario que el mercado compra hoy seguirá en pie. Si ocurre lo contrario, el mismo mercado que celebra este viernes encontrará motivos para vender.




