Acceder a la escala de oficiales con una carrera universitaria no es una versión ampliada del ingreso por tropa y marinería: es un proceso propio, regulado por el Real Decreto 309/2021 y desarrollado después, cuerpo a cuerpo, por la Orden DEF/462/2022. Cada ejército, escala y especialidad fundamental fija sus propios requisitos, así que una misma persona puede encajar en un destino y quedar descartada en otro por una cuestión de edad, de titulación o de idioma.
Esta guía ordena esos filtros según el orden en que deciden: la edad y el grado exigido, el nivel de inglés fijado en un B2 del MCER, el cuadro médico de exclusiones de la Orden PCI/6/2019 y las pruebas físicas unificadas por la Orden DEF/15/2026. Distingue además lo que ha dejado de ser un obstáculo —estatura, tatuajes, embarazo— de lo que sigue vigente, como el tope de 27 años en los Cuerpos Generales, a partir de la normativa publicada y de las convocatorias en vigor.
2La pugna abierta por los 27 años en los Cuerpos Generales
El tope de 27 años para ingresar directamente como oficial en los Cuerpos Generales (Tierra, Armada y Aire) y en la Infantería de Marina es la principal anomalía del sistema de acceso militar español. Lo fijó el Real Decreto 309/2021, de 4 de mayo, que sí suprimió la edad máxima para los Cuerpos Comunes, Intendencia e Ingenieros, pero mantuvo el límite en los cuerpos que preparan y emplean la fuerza. El Consejo de Estado ya advirtió de que el reglamento reintroducía edades anuladas judicialmente y exigió justificarlas con datos. Poco después, la sentencia 269/2022 del Tribunal Supremo, de 3 de marzo, tumbó los topes de promoción de suboficial a oficial en esos mismos cuerpos por carecer de justificación objetiva o científica. Ese fallo es el precedente que sostiene la pugna.
El Ministerio de Defensa defiende el límite con un argumento de planeamiento: si se ingresa tarde, el oficial no podrá recorrer el escalafón ni alcanzar los empleos superiores antes del retiro, en una carrera media de unos 33 años de servicio. La consecuencia práctica es una asimetría difícil de explicar: un graduado de 30 años puede ser oficial de Sanidad, Jurídico o Intendencia, pero no de Infantería. La Justicia no anula cualquier tope —el Supremo ha avalado los 30 años para cabos y guardias, y el Tribunal de Justicia de la UE (caso Salaberría, 2016) acepta límites justificados—, pero exige una motivación individualizada. Mientras el debate sigue abierto en el Congreso y en los tribunales, las convocatorias de 2025 y 2026 mantienen intacta la barrera de los 27 años.



