Antonio Garamendi será revalidado como presidente de la CEOE el 1 de octubre. Lo hará por aclamación, sin ningún rival en la carrera electoral y con el diálogo social en uno de sus momentos más fríos de la última década.
En 2018, cuando llegó por primera vez a la patronal, el dirigente vasco presumía en su perfil de X de una fotografía sonriente junto a Pedro Sánchez. Su fama era la de un empresario afable y dialogante, conservador en lo económico pero poco amigo de los extremos.
De aquel perfil queda menos.
Garamendi nació en Getxo en 1958, es licenciado en Derecho y proviene de una familia de empresarios. Presidió la patronal vasca de jóvenes empresarios y, más tarde, la organización empresarial del Metal y la Comisión de Energía de la CEOE.
El salto a la cima llegó desde Cepyme, al segundo intento y tras el catalán Juan Rosell. Rosell le disputó el puesto en la primera intentona, pero no en la segunda, porque los estatutos ya limitaban la presidencia a dos mandatos. Garamendi respaldó esa limitación y, al alcanzar el cargo, la eliminó.
Su retribución también ha dejado ruido. Como presidente de Cepyme se fijó un sueldo de 120.000 euros anuales que molestó a varios empresarios; al frente de la CEOE la cifra escaló hasta casi 400.000 euros anuales en 2023.
De la foto de la reforma laboral al “no a todo”: la patronal pasó de firmar grandes pactos a no sentarse a negociar el acuerdo interconfederal.
De los pactos de 2021 al bloqueo de la negociación colectiva
La sequía de acuerdos define su último tramo. La CEOE firmó en su día la reforma laboral, la primera pata de la reforma de pensiones, la Ley Rider, y la ley de teletrabajo: pactos tripartitos que colocaron a España como referencia del diálogo social.
Hoy no hay avance alguno en el nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). La patronal ni siquiera se sienta a negociarlo con los sindicatos mayoritarios. Garamendi acusa a Yolanda Díaz de haber “dinamitado” el diálogo social por cerrar subidas del salario mínimo y otras medidas laborales solo con las centrales.
Detrás del bloqueo hay un cálculo electoral: primero, la elección interna de la CEOE que está a punto de cerrar; después, los comicios generales de 2027, en los que la patronal no quiere regalar ningún tanto al Ejecutivo. Las fuentes sindicales lo resumen sin adornos: no piensan dar su brazo a torcer hasta que se despeje el mapa político.
El Gobierno, por su parte, llega a esta fase mucho más debilitado y con dificultades para sacar leyes adelante. Esa debilidad resta urgencia a la negociación.
Un mandato condicionado por las urnas de 2027

El tercer mandato arranca con dos frentes abiertos. El primero, la inestabilidad internacional y el encarecimiento de la energía, un coste que golpea los márgenes de la industria. El segundo, la relación con un Partido Popular con el que ha reconstruido puentes tras la etapa de Pablo Casado.
En paralelo, mantiene un perfil bajo en asuntos que incomodan a la derecha, como la regularización extraordinaria de migrantes. La guerra interna se cerró el año pasado en Cepyme con la victoria de Ángela de Miguel, su candidata, frente al sector de Gerardo Cuerva, que después renunció a disputarle la presidencia.
Qué se juega el mercado laboral con este mandato
Lo que se decide no es solo quién preside la CEOE. Está en juego el marco en el que se fijan los convenios de sectores enteros, de la hostelería a la metalurgia. El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva orienta las subidas salariales de miles de empresas y, mientras siga bloqueado, cada convenio irá por libre: las mejoras dependerán de la fuerza negociadora de cada provincia.
La lectura más realista apunta a que el bloqueo se mantenga hasta que se despeje el resultado de las elecciones generales de 2027. La debilidad parlamentaria del Gobierno permite a la patronal esperar sin coste político. El riesgo es que la parálisis se cronifique en los sectores con más escasez de mano de obra: construcción, transporte y tecnología.
Para quien busca empleo ahora, la recomendación práctica es mirar más el convenio aplicable que el titular político. La categoría profesional, el tramo de antigüedad y la vigencia del convenio informan mejor sobre el sueldo que cualquier anuncio de pacto social.
📝 Cómo enviar el currículum
La CEOE no gestiona una bolsa de empleo propia: las vacantes llegan por las organizaciones provinciales y sectoriales y por los portales públicos.
- Paso 1: Localiza la confederación provincial o el sector de la empresa que te interesa y revisa su sección de empleo.
- Paso 2: Consulta las ofertas publicadas en el portal oficial del SEPE y filtra por provincia y familia profesional.
- Paso 3: Adapta el currículum a la categoría profesional del convenio aplicable, con el grupo y el nivel que te corresponden.
- Paso 4: Adjunta la documentación acreditativa de formación y, si la oferta lo pide, el informe de vida laboral.
- Paso 5: Guarda el justificante de inscripción: en los procesos con convenio propio puede abrirse un plazo de subsanación.
Plazo de inscripción: No hay una convocatoria única; cada oferta mantiene su propio calendario. Requisito mínimo: Cumplir los requisitos de la categoría profesional que figure en el convenio colectivo aplicable.





