Factura del gas sube más del 50% el jueves: golpe directo al bolsillo de los hogares

La OCU calcula un sobrecoste de 310 euros al año para un hogar medio con calefacción y Hello Watt eleva la subida del término variable al 71,5%. El Gobierno decide este martes si el decreto anticrisis incluye algún alivio.

La factura regulada del gas sube más del 50% el próximo jueves, 1 de octubre. La Tarifa de Último Recurso (TUR) se encarecerá entre un 54% y un 71,5% según los cálculos de la OCU y del comparador Hello Watt, un encarecimiento que golpea justo cuando los hogares encienden la calefacción.

Los números no admiten matices. Para un hogar con calefacción de gas y un consumo anual de 9.000 kilovatios hora, el recibo pasará de unos 600 euros a alrededor de 910 euros al año, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). El sobrecoste para un hogar medio se sitúa en torno a los 310 euros anuales.

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La modalidad TUR 2, que cubre consumos de entre 5.000 y 15.000 kWh, verá cómo el precio del kilovatio hora salta de 4,12 a unos 6,95 céntimos. Es un alza cercana al 69% en el coste de la energía.

Hello Watt va más allá y estima que el término variable podría dispararse hasta un 71,5%. Traducido a euros, un hogar con calefacción de gas pagaría unos 222 euros entre octubre y diciembre, frente a los 149 euros del mismo periodo de 2025. El precio del kWh llegaría a 7,07 céntimos, por encima de los 6,75 de enero de 2023, el máximo histórico hasta ahora. Sin tope legal, sería la mayor subida jamás aplicada a la tarifa regulada.

La distancia entre el 69% del coste energético y el 54% de la factura final la marcan el alquiler del contador, los impuestos y los costes fijos. Amortiguan parte del golpe, pero no lo eliminan. Ni de lejos.

La fórmula solo mira el gas en octubre y enero. El resto del año basta con el petróleo, así que la escalada llevaba meses a la vista de todos sin aparecer en el recibo.

Del gas estacional al Brent: por qué la fórmula se desboca

tarifa regulada gas

El origen de la escalada está en la propia fórmula con la que el Gobierno fija la tarifa. En el último trimestre del año gana peso el llamado gas estacional, que ya representa casi el 47% del coste de aprovisionamiento. Como los futuros cotizan en máximos, el coste de la materia prima prácticamente se duplica.

Este jueves, el precio al que se compra el gas en los mercados internacionales para los meses fríos entra en el cálculo por primera vez desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo, y lo hace con un peso del 46,7%. Llega a más del doble que hace un año: 78,9 euros por megavatio hora, frente a los 33 euros/MWh de octubre de 2025.

A ello se suman un petróleo más caro, con una media de 99,4 dólares por barril de Brent en los últimos seis meses, y un euro más débil, a 1,152 dólares. El efecto se acumula.

Lo que más sube en octubre es el propio gas, hasta un 111,3% según el comparador. El coste de usar la red apenas cambia, y por eso el precio total del kWh se queda en ese 71,5%. Además, el jueves arranca el nuevo año gasista con la revisión de peajes y cargos regulados, aunque su incidencia será limitada.

La excepción ibérica vuelve al debate con las eléctricas en contra

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y los sindicatos CCOO y UGT han pedido al Ministerio de Economía que recupere la excepción ibérica. Es el mecanismo que España y Portugal aplicaron con el visto bueno de Bruselas entre el 15 de junio de 2022 y el 31 de diciembre de 2023 para topar el precio del gas que arrastraba la factura de la luz.

El sector eléctrico se opone. La patronal Aelec, que agrupa a Endesa, Iberdrola y EDP España, sostiene que la situación actual es ‘muy distinta’ a la de la guerra de Ucrania. Recuerda que entonces el gas fijaba el precio de la electricidad en alrededor del 75% de las horas, mientras que ahora lo hace en menos del 15%.

Su argumento de fondo es de reparto de costes. Recuperar la excepción ibérica obligaría a una parte muy mayoritaria de los consumidores, los del mercado libre a precio fijo, a asumir un mayor coste para abaratar el recibo del 25% que sigue expuesto al mercado.

Mientras se decide, la OCU recomienda no abandonar de forma precipitada la tarifa regulada. La TUR sigue siendo más competitiva que el mercado libre, con ahorros de al menos el 22% frente a las mejores tarifas fijas y de más del 40% respecto a muchas ofertas comerciales. Eso sí, aconseja revisar las alternativas a partir de octubre y comparar el precio del kWh, el término fijo, la duración del contrato, y los servicios añadidos.

Un recibo que mide la política energética del invierno

Llevo tiempo sosteniendo que la factura del gas es el mejor termómetro de la política energética española, y este octubre lo confirma. El sistema que fija la TUR está diseñado para que el coste de la materia prima se refleje con retraso: mira el gas en octubre y enero y el petróleo en primavera y verano. Esa asimetría protegió al consumidor durante meses, pero ahora le pasa la factura de golpe y de una sola vez.

La contradicción es evidente. El Gobierno presume de haber amortiguado la crisis mientras la fórmula que él mismo controla deja al descubierto el encarecimiento internacional. La excepción ibérica funcionó en 2022, pero el mercado eléctrico de 2026 ya no es el mismo: el gas solo marca el precio de la luz en menos del 15% de las horas, y resucitarla tendría un coste redistributivo que las eléctricas explotan con razón.

El riesgo real no está en el debate ideológico, sino en el calendario. El decreto anticrisis que el Consejo de Ministros prevé aprobar este martes puede o no incluir algún alivio para la TUR, y de ello depende que los 310 euros de sobrecoste se confirmen o se recorten. Los hogares con calefacción de gas afrontan el invierno con una incertidumbre que se resolverá en cuestión de horas. La revisión de enero será la siguiente prueba.


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