El Euríbor de septiembre cerrará en 3,22% y encarece la hipoteca variable 828 euros al año

La media mensual se consolida en el 3,218% y traslada a las cuotas una subida media de 69 euros al mes. Los expertos anticipan nuevas modificaciones en las revisiones que arrancan en octubre.

El euríbor de septiembre cerrará en el 3,22% y encarecerá la hipoteca variable una media de 828 euros al año. Son unos 69 euros más al mes para las familias que todavía tienen su préstamo atado a este índice.

El euríbor se instala en el 3,22% tras un mes de repuntes

El euríbor, el índice al que están referenciadas buena parte de las hipotecas variables que siguen vivas en España, va camino de cerrar septiembre en el 3,22%. La media mensual se ha ido consolidando en el entorno del 3,218% conforme se han conocido las cotizaciones de las últimas sesiones del mes.

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Las cifras diarias explican el movimiento. En la recta final de septiembre el indicador llegó a situarse en el 3,308% en la jornada del 25 y se movió alrededor del 3,251% en las sesiones previas, según los datos que manejan las firmas hipotecarias y que recogen medios especializados como El Economista. Ese goteo de datos es el que ha empujado al alza la media mensual, que es la que se aplica de verdad en las revisiones.

Qué supone para la hipoteca variable: 828 euros más al año

El impacto no es homogéneo entre clientes, pero la media es tozuda: la revisión que empezará a aplicarse en octubre encarecerá la cuota de una hipoteca variable tipo en unos 828 euros al año. Traducido al mes, hablamos de unos 69 euros adicionales que salen directamente del bolsillo de las familias.

La clave está en la comparación temporal. La revisión toma el valor actual del euríbor y lo compara con el que había hace un año; si el índice de hoy es superior, la cuota sube. Ese es el escenario que se dibuja en septiembre, con un índice por encima del que se registraba doce meses antes, lo que explica el encarecimiento medio.

El euríbor no sube por capricho: sube porque el dinero mantiene un precio alto, y quien firmó una hipoteca variable lo nota cada doce meses.

El Banco de España recuerda con frecuencia que la mayoría de las hipotecas variables se revisa una vez al año, de modo que el grueso de los ajustes se concentra en los meses posteriores al cambio de referencia. No todas las familias notan el golpe al mismo tiempo, pero el efecto agregado sobre la renta disponible es notable, sobre todo en tramos de préstamo altos.

Conviene recordar que el tipo aplicado no depende solo del euríbor. Al índice hay que sumarle el diferencial pactado con el banco, que suele moverse entre el 0,5% y el 1,5% en las hipotecas firmadas en la última década. Cuanto mayor sea ese diferencial y mayor sea el capital pendiente, más pesa cada décima del euríbor en la cuota final.

Octubre abre un ciclo de revisiones con el BCE en el punto de mira

El detalle que más importa no es el 3,22% de septiembre, sino lo que venga después. Los expertos del sector hipotecario coinciden en que a partir de octubre habrá modificaciones en las revisiones, y no precisamente para bien. El mercado mira ahora cada decisión del Banco Central Europeo como quien consulta el parte meteorológico antes de salir de casa.

Aquí conviene un ejercicio de contexto. Durante años el euríbor fue una línea casi plana, aburrida y hasta invisible. Luego llegó la era de los tipos altos y el índice se convirtió en el enemigo público número uno de los hipotecados. Ahora vivimos una fase intermedia, más incómoda si cabe, porque el euríbor se resiste a bajar con la rapidez que muchos anticiparon y deja cada revisión en una especie de tierra de nadie.

Mi lectura es que el margen de maniobra de las familias con hipoteca variable se estrecha justo cuando la inflación de los servicios sigue dando señales de resistencia. Existe un riesgo claro: que el euríbor se quede anclado en la banda del 3% durante más tiempo del previsto y que cada aniversario del préstamo se convierta en una pequeña condena. La otra cara de la moneda es que basta con una sola bajada de tipos del BCE para que el índice empiece a girar a la baja.

El hito que conviene seguir es el cierre definitivo de la media de octubre, que se conocerá a principios de noviembre. Ahí se sabrá si el 3,22% de septiembre fue un techo o solo una estación de paso.


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