BBVA crea un hub de inteligencia artificial en Bilbao para liderar la banca

El hub, integrado en el área AI Transformation que el banco lanzó este año, coordinará la analítica avanzada y el despliegue de IA en todo el grupo. Bilbao acoge ya BBVA Technology y la unidad BBVA Spark.

BBVA concentrará en Bilbao a más de 150 especialistas en datos e inteligencia artificial del grupo bancario. El nuevo nodo, bautizado como BBVA Bilbao AI Transformation, es el primero de carácter regional que pone en marcha la entidad y aspira a coordinar la gestión de datos, la analítica avanzada y el despliegue de IA en toda la organización.

El anuncio llega en plena carrera de la banca española por incorporar la inteligencia artificial a sus operaciones diarias. La entidad ya había dado el primer paso con AI Transformation, el área puesta en marcha este año para industrializar la creación, el despliegue, y la gestión de las soluciones de IA en todo el grupo. El hub vasco funciona como una extensión territorial de esa estructura, no como un laboratorio experimental al margen del negocio.

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Un nodo regional para 150 especialistas

Las responsables de coordinar el proyecto son Nagore Bilbao y Ziortza Sulibarria, dos expertas procedentes del área central de AI Transformation. Su tesis es que la ventaja competitiva ya no está solo en acceder a la mejor tecnología, sino en la capacidad de integrarla y sistematizar su uso con rapidez y a escala en todo el banco.

‘Estamos ante una transformación profunda que va a redefinir cómo operamos y nos relacionamos con nuestros clientes’, han asegurado ambas, que insisten en la necesidad de reforzar el papel del talento tecnológico en este proceso. Con ese argumento justifican también la elección de la capital vizcaína.

Bilbao, el laboratorio tecnológico del banco

BBVA Bilbao

Bilbao es uno de los centros tecnológicos de referencia para la entidad. Allí mantiene su filial BBVA Technology, dedicada a la creación de soluciones digitales globales, y BBVA Spark, la unidad que impulsa el ecosistema emprendedor e inversor local en sectores como la inteligencia artificial, el cleantech y la biotecnología. A esa red se suma el congreso BBVA Quantum Days, que el banco promueve junto a la Diputación Foral de Bizkaia y que se ha consolidado como uno de los encuentros de referencia en tecnologías cuánticas aplicadas al sector financiero.

El efecto sobre la plantilla no es teórico. BBVA ha dado acceso a sus empleados a las principales herramientas de IA, una medida que, según la propia entidad, se traduce en un ahorro medio de tres horas de trabajo semanales por persona. Ese es el tipo de dato que convierte un anuncio de innovación en un argumento de productividad.

La batalla por la IA bancaria no se librará en los algoritmos, sino en quién consigue que la plantilla entera los use sin resistencia.

La estrategia se completa con alianzas con varios de los mayores desarrolladores tecnológicos del mundo. El banco trabaja con Google, OpenAI y Anthropic, una combinación que le permite probar distintos modelos sin atarse a un único proveedor. No es una decisión menor en un sector donde la dependencia de un solo socio se ha convertido en un riesgo operativo y regulatorio.

El hub responde, además, a un problema de geografía del talento. Madrid y Barcelona concentran la mayor parte de la oferta de perfiles tecnológicos en España y las entidades compiten por los mismos candidatos con salarios al alza. Abrir una sede especializada en Bilbao permite pescar en un caladero distinto, más cerca de la ingeniería industrial vasca. El dato no es menor.

Talento, no algoritmos: el cuello de botella del sector

Llevo años viendo cómo los bancos anuncian laboratorios de innovación que después nadie visita. La diferencia aquí es de escala y de encaje: 150 personas dedicadas a datos y analítica dentro de una estructura que ya existe y que responde ante el comité de dirección. Eso no lo convierte en un éxito automático, pero al menos no nace como una vitrina.

El cuello de botella del sector no son los modelos. Son los datos mal ordenados, los sistemas heredados de tres décadas distintas y la dificultad de que un empleado de oficina confíe en una recomendación generada por una máquina. Sobre todo eso pesa el reglamento europeo de inteligencia artificial, que escalona sus obligaciones por fases hasta 2027 y sitúa el crédito y la evaluación de solvencia entre los usos de alto riesgo. Un banco que quiera decidir a quién presta dinero con un algoritmo tendrá que documentar cómo funciona ese algoritmo. Ahí se cae el relato fácil.

BBVA no juega solo. El resto de los grandes bancos españoles ha activado sus propios programas de IA en los últimos dos años, con estructuras parecidas y promesas igual de ambiciosas. La ventaja, si existe, será temporal y dependerá menos de la tecnología contratada que de la capacidad de retener a quienes saben usarla.

Hay una contradicción que conviene no ignorar. Cuanto más eficiente es la IA, menos necesidad hay de determinados perfiles administrativos. El banco vende creación de empleo tecnológico cualificado y, en paralelo, la misma tecnología que desarrolla sirve para recortar tareas repetitivas. Las dos cosas son verdad a la vez.

La elección de Bilbao, en todo caso, no es sentimental. Es una apuesta por un ecosistema concreto, con ingeniería industrial, centros tecnológicos y una diputación dispuesta a financiar congresos. Si el nodo funciona, llegarán réplicas en otras ciudades. Si no, quedará como un buen titular de viernes.

La prueba de fuego llegará a finales de octubre, cuando la entidad presente sus resultados del tercer trimestre y tenga que explicar si la IA ya mueve el margen o solo los comunicados. Hasta entonces, el hub es una promesa bien financiada.


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