Ethereum cotiza en torno a los 2.678 dólares tras subir cerca de un 8% en la última semana y dejar atrás el tramo más vertical de un rally que llevó al ether de los 1.900 a los 2.800. Pese al respiro del precio, tres señales on-chain apuntan en la misma dirección: la demanda de ETH no se ha roto.
Las ha reunido la firma de análisis on-chain Santiment junto a otras lecturas de mercado, y todas miran al mismo sitio. Cuánto ether queda disponible para comprar, cuánto pagan los usuarios por usar la red y cuánto dinero en stablecoins espera en los exchanges para entrar.
El ether sale de los exchanges a mínimos de años
El primer dato es el más llamativo. Solo el 3,49% del suministro total de ETH sigue depositado en los exchanges que se pueden rastrear, y desde el pasado 1 de junio otro 1,16% ha salido de estas plataformas. Son niveles que no se veían desde los primeros años de vida de la red.
Menos monedas en los exchanges significa menos ether listo para venderse de un día para otro. Santiment lo resume así: se reduce el colchón de ETH disponible para golpear el mercado en la próxima oleada de ventas. Dicho de otro modo, quien quiera comprar tiene menos monedas a mano para competir por ellas. Los datos de la firma están recogidos en su plataforma de análisis on-chain.
¿Y dónde van esas monedas? Sobre todo al staking —el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para ayudar a validar la red a cambio de recompensas— y a las finanzas descentralizadas. Alrededor del 35% del suministro está en staking y Ethereum sostiene unos 53.000 millones de dólares en DeFi, el valor total depositado en los protocolos, lo que el sector llama TVL.
Las tesorerías de empresas cotizadas también ayudan a retirar monedas del mercado. BitMine, una de las compañías que acumula ether en su balance, tiene 5,98 millones de ETH y mantiene el 85% en staking.
Que haya menos ether en los exchanges no asegura que suba el precio, pero deja a los compradores con menos monedas con las que pelear.
Pagan más por adelantar la transacción y vuelven las stablecoins

La segunda señal llega desde el otro lado de la balanza. Las comisiones de prioridad —el extra que paga un usuario para que su operación se procese antes que las demás— subieron un 26,74% en un solo día, hasta unos 464.000 dólares, según datos de CryptoQuant.
El detalle que importa es el contraste. El gas consumido apenas subió un 0,26%, hasta unos 217.100 millones de unidades, y el número de bloques minados se mantuvo cerca de los 7.147. No fue, por tanto, una mayor actividad de la red lo que disparó las comisiones, sino que los usuarios pagaron más por el mismo espacio de bloque.
Esa brecha es la que leen los analistas como una prueba de que la demanda de espacio en la red no se ha debilitado pese a la caída del precio. El gas es la unidad que mide el trabajo computacional que exige cada operación, así que verlo plano mientras las comisiones de prioridad se disparan sugiere que la red sigue igual de disputada. Ese espacio se paga.
La tercera pista está en Binance. Las reservas de stablecoins emitidas sobre Ethereum —los tokens de valor estable que se usan como moneda de cambio dentro del mercado— se recuperaron hasta unos 43.800 millones de dólares desde el mínimo de agosto, cerca de los 42.000 millones.
Para el analista XWIN Japan, esas stablecoins son poder de compra en potencia para bitcoin, ether, y el resto de criptoactivos. El matiz: todavía están por debajo de los casi 49.000 millones que llegaron a atesorar a principios de año.
Lo que estas tres señales no garantizan
Conviene frenar antes de sacar conclusiones. La propia Santiment avisa de que una oferta escasa en los exchanges no garantiza precios más altos. XWIN Japan añade otra advertencia: esas stablecoins pueden quedarse quietas o servir de respaldo a posiciones en derivados, sin llegar nunca a convertirse en compras reales.
Hay un precedente que ayuda a leerlo con calma. Tras The Merge —la migración de Ethereum a un sistema de validación por staking en septiembre de 2022, que dejó atrás la minería— el suministro en exchanges comenzó una caída sostenida que se ha alargado durante años. En ese tiempo el precio ha subido y ha bajado sin seguir una línea recta. El ether en staking, de hecho, ya superó el 30% del suministro hace meses sin que eso evitara correcciones.
El otro flanco que no conviene perder de vista es la concentración. Buena parte del ETH bloqueado pasa por unos pocos proveedores de staking líquido, y eso reparte el control de la red entre menos manos de las que sugiere la etiqueta de ‘35% en staking’. Es un riesgo conocido, más de gobernanza que de precio, pero riesgo al fin y al cabo.
Las tres señales, en conjunto, describen a un mercado donde el ether disponible escasea, el espacio de bloque se disputa y la munición en stablecoins se recarga. Ninguna de las tres, por sí sola, mueve el precio. Lo que sí hacen es dibujar un suelo de oferta que puede notarse cuando llegue la próxima oleada de demanda. Habrá que mirar si las reservas de stablecoins en Binance siguen subiendo o se estancan: ahí estará la respuesta.




