Bitcoin cae a 84.357 $ mientras el bono a 10 años de EEUU supera el 5% desde 2007

Los fondos cotizados habían empujado el bitcoin hasta cerca de 87.330 dólares esta semana. El anuncio de recompra de deuda del Tesoro y el repunte del petróleo enfriaron el rally en pocas horas.

El bitcoin cayó un 2% en 24 horas y se quedó en 84.357 dólares. Ese mismo día, el bono del Tesoro estadounidense a diez años superó el 5%, su nivel más alto desde 2007. La coincidencia no es casual.

Cuando la deuda más segura del mundo paga un interés del 5%, sostener una moneda que no reparte dividendos ni cupones sale más caro. El rendimiento del bono —el interés que cobra quien presta dinero a un Estado— funciona como el suelo que un inversor exige al resto de sus apuestas. Con esa referencia al alza, el dinero conservador se queda en la deuda y deja de mirar hacia el riesgo.

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Qué ha pasado: el bitcoin pierde los 85.000 dólares y se enfría el rally

La caída se produjo el miércoles por la tarde en Nueva York. El precio venía de una semana fuerte: los inversores habían entrado con fuerza en los fondos cotizados (los ETF, vehículos que replican el precio de la criptomoneda y cotizan en bolsa como una acción) y el bitcoin llegó a tocar los 87.330 dólares. En pocas horas, ese impulso se apagó.

El detonante fue un anuncio del Departamento del Tesoro: recomprará hasta 6.000 millones de dólares de deuda de mayor plazo en la jornada siguiente. La reacción fue la contraria a la habitual. En ocasiones anteriores, esa misma herramienta —el Estado retirando bonos del mercado para contener los tipos— acompañó el mejor tramo del bitcoin en meses. Esta vez, el precio cayó.

Ese giro de guion es lo relevante del día. Las recompras se publican en la web oficial del Tesoro estadounidense y suelen leerse como un alivio para los activos de riesgo, porque reducen la oferta de bonos y empujan su rendimiento a la baja. El mercado, sin embargo, mira otra cosa: los precios y el petróleo.

Con la deuda estadounidense pagando un 5% sin sobresaltos, el bitcoin no compite contra el efectivo: compite contra la tranquilidad.

Por qué se dispara el bono a diez años y qué tiene que ver el petróleo

El 5% no salió de la nada. Los datos preliminares de septiembre del índice de gestores de compras (el PMI, la encuesta mensual que mide la actividad de fábricas y servicios) superaron con holgura lo previsto y llevaron el indicador compuesto a su máximo en cinco años. Una economía que corre más de lo esperado suele empujar los tipos hacia arriba, y esa presión acaba llegando al bono que fija el precio del dinero a largo plazo.

Los costes también aprietan. Los precios de los insumos en manufactura y servicios subieron hasta su nivel más alto desde octubre de 2022, arrastrados sobre todo por el combustible, y el transporte. En paralelo, la presión salarial se reforzó. No es un detalle menor: si la inflación se enquista, la Reserva Federal tiene menos margen para bajar tipos y el bono se queda donde está.

Un tipo alto tiene un segundo efecto menos visible. Fortalece el dólar y enfría el apetito por los activos de riesgo, entre ellos las criptomonedas. Un dólar más fuerte encarece las compras en el exterior y suele tensar la deuda europea, aunque con retraso y sin la misma intensidad. A lo largo de este año, el bitcoin ha retrocedido varias veces cuando el rendimiento subía por miedo a la inflación, y esos episodios se han amplificado con salidas de dinero de los fondos cotizados y con ventas forzadas de operadores que habían comprado con dinero prestado.

precio bitcoin hoy

El bitcoin frente al bono al 5%: la prueba de un relato

Hay precedentes para leer lo que está pasando. En 2022, la Reserva Federal subió los tipos al ritmo más rápido en décadas y el bitcoin perdió en torno a dos tercios de su valor a lo largo del año. El relato del oro digital —la idea de que la criptomoneda protege frente a la inflación— chocó de frente con la realidad: cayó de la mano de la tecnología en bolsa, no al revés. En marzo de 2023, con el susto bancario que se llevó por delante a varios bancos regionales estadounidenses, el bitcoin repuntó unos días como alternativa al sistema financiero. El rebote se deshizo rápido.

La aprobación de los fondos cotizados al contado en enero de 2024 cambió la base de compradores. Ahora el dinero entra y sale con la misma facilidad con la que se compra una acción, y eso hace que el precio reaccione con más violencia a cualquier dato macroeconómico. Que un anuncio de recompra de deuda, que otras veces sirvió de empujón, se haya convertido esta semana en motivo de caída dice bastante del momento: el mercado no busca excusas para comprar, busca razones para no hacerlo.

El riesgo de fondo sigue siendo el mismo. El bitcoin se comporta como un activo de riesgo más que como un refugio, y buena parte de su demanda reciente depende de vehículos regulados que pueden girar a la venta en cuestión de días. Nada de eso invalida el proyecto, pero sí desmonta la idea de que una subida de tipos le resulte indiferente. Con la referencia a diez años por encima del 5%, el listón para justificar una compra es más alto que hace un año.

Las próximas claves están a la vista. El próximo dato de inflación dirá si la presión de costes fue un susto puntual o algo más persistente, y la recompra anunciada por el Tesoro pondrá a prueba si el rendimiento del bono se relaja. Si los fondos cotizados vuelven a registrar salidas netas, la corrección tendrá argumentos para durar más que unas horas.


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