No es un secreto que 2026 ha sido un año extraño para la aviación comercial. A pesar de que han mantenido el crecimiento de los últimos tiempos, las aerolíneas han visto sus datos marcados por la crisis en Irán y el efecto que ésta ha tenido en el precio del combustible de aviación. Entre las que más alarmas encendían dentro del sector se encuentra Volotea, que atraviesa una crisis compleja a la vez que busca un comprador.
A principios de este año la empresa recibió un aviso de la auditora Ernst & Young (EY) que, tras revisar sus cuentas de los últimos dos años, ponía en duda la capacidad de la aerolínea de seguir funcionando en caso de un imprevisto a gran escala. Como se lee en el informe consultado por Merca2, «la sociedad ha incurrido en pérdidas significativas en los últimos ejercicios, por importe de 46,1 millones y 94,2 millones de euros, en 2024 y 2025 respectivamente, y a 31 de diciembre de 2025 presenta un fondo de maniobra negativo por importe de 318,5 millones; al cierre del ejercicio de 2025, su patrimonio neto negativo es de 77,5 millones, encontrándose, de acuerdo con el artículo 363 de la Ley de Sociedades de Capital, en causa de disolución».
Un primer aviso en Volotea
Era un aviso de su propio auditor que ponía a la empresa en jaque. Desde entonces, por causas externas, su situación no ha mejorado. Aunque ha podido captar algunos viajeros nuevos gracias a la decisión de Ryanair de abandonar buena parte de los aeropuertos regionales españoles, esto no ha sido suficiente para frenar la tormenta que esta semana ha generado la salida de al menos cuatro miembros del consejo de administración en lo que va de año, órgano que se ha visto reducido a solo tres integrantes, según reporta Crónica Global.

Es una señal de que se cumplen los peores miedos de los analistas respecto a la compañía. En su intento por paliar esta crisis, la empresa ha estado buscando un comprador que pueda asumir esta deuda y mejorar su capacidad gracias a los aviones y a los slots (derechos de despegue y aterrizaje) que posee la low cost española en territorio europeo. Aunque varias empresas se han interesado en la compra, ninguna ha querido dar el paso definitivo. En la actualidad, la griega Aegean Airlines se dibuja como la opción más clara para cerrar la operación, si bien este paso supondrá que los fundadores y el equipo directivo de la aerolínea, encarnados por las figuras de Carlos Muñoz y Lázaro Ros, perderán la capacidad de toma de decisiones.
EY pone en duda la solución de la crisis
Aunque en Volotea confían en que la venta sea suficiente para resolver los problemas de la compañía, en su documento la auditora señala que la búsqueda de financiación adicional a través de la venta y las aportaciones adicionales de fondos «están sujetas al cumplimiento de determinadas condiciones, incluyendo la obtención de autorizaciones regulatorias y acuerdos con terceros, por lo que su materialización resulta actualmente incierta».
Es cierto que, como recuerda EY, la dirección de la empresa no tiene grandes dudas sobre las autorizaciones regulatorias de España ni de la Unión Europea para la venta y demás medidas. Sin embargo, en los últimos años las fusiones en la aviación han sido revisadas con lupa desde Bruselas, por lo que el proceso puede ser más lento de lo esperado.

Por otro lado, ni Volotea ni el resto del sector saben si habrá un final cercano a la crisis originada por el cierre del estrecho de Ormuz. Otros competidores del sector, como Ryanair, ya han asumido la necesidad de reducir vuelos en invierno, mientras el precio del combustible fósil sigue subiendo y la apuesta por los combustibles sostenibles de aviación (SAF) continúa sin ser capaz de cubrir toda la demanda del sector.
La larga crisis de Volotea
Lo cierto es que la aerolínea low cost acumula varios años de dificultades. De hecho, en 2017 recurrió a Morgan Stanley para que la ayudase a buscar un comprador, proceso que terminó con la salida de CCMP Capital y Corpfin Capital, la entrada de un consorcio de cinco firmas de inversión y la elevación del control de los fundadores al 50,05 %. Posteriormente, la aerolínea incorporó a Aegean Airlines con una participación del 13% para consolidar su estructura financiera y su alianza comercial en Europa.
Ahora es esta misma aerolínea la que se dibuja como un salvavidas frente a una crisis que ha durado demasiado. Sin embargo, el caso de Volotea no es aislado; las compañías low cost del sector aéreo afrontan un reto generalizado ante la crisis de Irán, sobre todo sin una solución real a corto plazo. Es cierto que otras firmas como Vueling, Iberia Express o Ryanair parecen estar mejor preparadas —sea por su cuota de mercado o por la capacidad económica de sus matrices— pero no deja de ser una etapa complicada para todo el sector.




