El sector turístico canario presiona a Aena para desbloquear la ampliación de Tenerife Sur en pleno récord de tráfico

La patronal hotelera Ashotel exige un nuevo pliego tras quedar desierta la licitación de la terminal. Las constructoras atribuyen su renuncia a los plazos de ocho años y al modelo de subasta electrónica de Aena.

El sector turístico canario reclama a Aena una solución inmediata para la ampliación de la terminal de Tenerife Sur tras quedar desierta la licitación, un parón que amenaza con perpetuar una década de retrasos.

La licitación desierta que bloquea la expansión de Tenerife Sur

El concurso para remodelar la terminal del aeropuerto de Tenerife Sur ha quedado desierto. Ninguna constructora ha presentado oferta, un desenlace que la patronal hotelera Ashotel consideraba previsible ante unas condiciones económicas y técnicas que, a su juicio, ya no encajan con la realidad del mercado.

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La infraestructura acumula una década de retrasos y sucesivos aplazamientos administrativos. El proyecto nunca ha llegado a arrancar, mientras el aeropuerto opera con unas instalaciones que el sector considera superadas por el volumen de pasajeros que mueve cada temporada alta.

Ashotel exige a Aena que revise de inmediato las condiciones del concurso y vuelva a licitar las obras con un planteamiento adaptado a la coyuntura. El objetivo declarado es hacer atractivo el proyecto para las empresas y evitar un nuevo proceso administrativo en falso que retrase todavía más la actuación.

El peso del aeródromo en la isla explica la urgencia. Canarias cuenta con ocho aeropuertos gestionados por Aena, y los dos de Tenerife concentran buena parte del tráfico turístico de la provincia occidental, con el Reina Sofía como principal puerta de entrada de pasajeros.

Por qué las constructoras han dado la espalda a Aena

El presidente de la patronal, Jorge Marichal, atribuye la falta de ofertas al encarecimiento de los costes, la inflación y la incertidumbre internacional. En su opinión, resulta comprensible que unas bases diseñadas sobre situaciones anteriores a la realidad presente produzcan ese resultado.

Una licitación desierta no es un problema de calendario, sino de precio: sin un pliego adaptado al coste real, el segundo concurso correrá la misma suerte.

Las empresas constructoras concentran sus recelos en varios frentes:

  • Una obra especialmente compleja y con un plazo de ejecución de ocho años.
  • La distancia respecto a la Península, que encarece la logística y la movilización de medios.
  • El encarecimiento de los materiales y la incertidumbre sobre los costes finales.
  • Un modelo de subasta electrónica que presiona el precio a la baja tras superar el filtro técnico.

El principal foco de conflicto está en ese último punto. Aena mantiene la subasta electrónica para tensionar los precios una vez superado el filtro de solvencia técnica, un mecanismo que comprime los márgenes del adjudicatario y que, según las patronales de la construcción, desincentiva la puja en proyectos de gran envergadura.

El modelo de contratación de Aena, bajo la lupa

El desenlace de Tenerife Sur ilustra un patrón recurrente en la obra pública. Cuando coinciden un proyecto complejo, un plazo largo y un mecanismo que empuja el precio a la baja, el interés de las grandes constructoras se desvanece. La subasta electrónica tiene sentido en contratos acotados, pero traslada al adjudicatario un riesgo de costes que, con la inflación de materiales de los últimos ejercicios, resulta difícil de cubrir.

El sector turístico canario llega a esta reclamación con el respaldo de una temporada de récord en la llegada de pasajeros. La presión de hoteleros y aerolíneas por ganar capacidad operativa choca con una tramitación que se eterniza, mientras otros destinos vacacionales aceleran sus propias inversiones en infraestructura.

Para Aena el pulso llega en un momento delicado. La compañía, cotizada en el Ibex 35 y con mayoría de capital público, gestiona la mayor red aeroportuaria del país. Su actividad opera bajo un marco tarifario regulado y está sujeta a la supervisión de la CNMC en materia de competencia, lo que limita el margen para repercutir sobrecostes a las aerolíneas y a los pasajeros.

El bloqueo tiene un coste mayor que el de la propia obra. Cada mes que la licitación sigue parada alarga la brecha entre la capacidad de la terminal y el tráfico que recibe el archipiélago, en un contexto de récord de pasajeros. Ashotel lo resume con claridad: el objetivo es evitar que se produzcan más retrasos en la ansiada remodelación de una infraestructura crítica.

La experiencia previa tampoco invita al optimismo. La secuencia de pliegos desiertos y relanzamientos administrativos se repite en actuaciones de gran complejidad cuando el sector privado percibe que el riesgo no está bien retribuido. La pelota queda, por tanto, en el tejado de Aena, que deberá decidir si ajusta las condiciones económicas o asume un nuevo aplazamiento.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: Si Aena publica un nuevo pliego para Tenerife Sur y con qué condiciones económicas, además de si el calendario de licitación se reactiva antes del cierre del ejercicio.
  • Reacción del valor: El bloqueo tiene impacto limitado en la cotización a corto plazo, pero un retraso prolongado afecta a la capacidad futura de la red y a su plan inversor.
  • Precedente sectorial: Otras licitaciones de infraestructura compleja han quedado desiertas por el modelo de subasta a la baja, lo que anticipa presión para revisar el sistema de contratación.

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