2Cronología de un agotamiento: cómo se vaciaron las estanterías en 48 horas
Mercadona no anunció estas novedades con ninguna campaña publicitaria, y ese silencio fue el pistoletazo de salida. La cadena valenciana renovó sus lineales este septiembre con más de un centenar de referencias —136, según los rastreadores de novedades— y entre ellas colocó tres por debajo de los 2 euros: las barritas Crunchy Milk de Hacendado (paquete de 8 unidades, 92 gramos, 1,80 euros, unos 22 céntimos por pieza), el shot de jengibre, manzana y limón (125 mililitros, 2 euros) y la napolitana de crema (120 gramos, con un 31% de relleno, 0,95 euros). Sin folletos ni carteles, fueron los creadores de contenido quienes encendieron la mecha: una usuaria conocida como Que lo pruebe Iris fue de las primeras en dar con las barritas en un supermercado de Valencia y les puso un 9 sobre 10 en sabor. El vídeo hizo el resto.
La cronología que se ha divulgado —estanterías vacías en 48 horas— responde al patrón que la compañía arrastra desde hace años, aunque conviene matizarla. Los relatos que acompañaron al lanzamiento hablan de agotamientos «en cuestión de días» en varias tiendas, e incluso en horas para las barritas, más que de un plazo exacto cronometrado. Lo que sí se repite es el mecanismo: un vídeo que se comparte, comparaciones con productos de marca consolidada y una demanda que desborda la reposición prevista. Mercadona ajusta sus pedidos diarios al máximo a la previsión de venta y no trabaja con ofertas ni promociones, de modo que un pico viral de este tipo deja el estante temblando en pocas jornadas. El resultado es idéntico en cada oleada: quien llega el primer día encuentra producto y quien espera una semana, el hueco.


