8Revisión de 10 minutos antes del primer arranque: purgar, limpiar filtros y mirar la caldera
El primer encendido no es el primer paso, sino el último. Durante los meses de inactividad se acumula aire dentro del circuito y ese aire impide que el agua caliente circule como debe: los radiadores se quedan fríos por arriba, suenan y tardan más en calentar la casa, con lo que la caldera trabaja más tiempo del necesario. Los expertos recomiendan purgarlos entre septiembre y noviembre, justo antes de arrancar el sistema, siguiendo el orden del circuito. No hace falta técnico: un recipiente bajo la válvula de purga, un destornillador plano o una moneda, girar despacio hasta que salga solo agua y cerrar. Hay que repetir la operación en todos los radiadores y, al terminar, comprobar que la presión se mantiene entre 1 y 1,5 bares, el rango que marcan los fabricantes. Si algún radiador sigue frío o el agua sale muy sucia, hay lodos y toca llamar a un profesional, pero el purgado básico cabe en esa ventana de diez minutos.
Limpiar los filtros y echar un ojo a la caldera completa la revisión. Un filtro obstruido obliga al sistema a esforzarse y, según las cifras que manejan empresas del sector, puede restar hasta un 20% de capacidad de calefacción a los radiadores; el IDAE sitúa en hasta un 15% el ahorro de gas anual con un mantenimiento correcto. La normativa española (RITE) obliga a revisar las calderas domésticas de gas de hasta 70 kW cada dos años, aunque los fabricantes recomiendan hacerlo cada año para conservar la garantía, y el coste de una visita puntual ronda los 70-110 euros. El momento elegido también importa: en octubre y noviembre se disparan las peticiones y las esperas se alargan justo cuando empieza el frío. Aquí no aparece un recargo en la factura, sino un consumo extra que se arrastra todo el invierno.



