Kamino Finance ficha al cofundador de Yieldstreet como CEO para desembarcar en EE.UU.

El fichaje de Michael Weisz, cofundador de la plataforma de inversión alternativa Yieldstreet, apunta a productos de crédito estructurado para grandes fondos. El protocolo mantiene su operativa en Solana mientras la empresa que lo rodea adopta una estructura más convencional.

Kamino Finance tiene nuevo primer ejecutivo. La plataforma de préstamos sobre Solana ha nombrado consejero delegado a Michael Weisz, cofundador de Yieldstreet, la plataforma de inversión alternativa que acercó el crédito privado al inversor minorista. El fichaje apunta a un objetivo concreto: llevar la compañía al mercado estadounidense y desarrollar productos de crédito para fondos y empresas.

No es un nombramiento cualquiera. Durante años, los protocolos de finanzas descentralizadas se presentaron como software puro: código, gobernanza por token y contribuyentes anónimos. Kamino acaba de reconocer, con un movimiento de organigrama, que para vender crédito a instituciones hace falta algo más que un contrato inteligente. Hace falta una empresa.

Publicidad

Qué cambia con la llegada de un ejecutivo de crédito privado

Kamino se ha consolidado como una de las mayores plataformas de préstamos de Solana, el lending descentralizado donde unos usuarios depositan activos para ganar intereses y otros piden prestado dejando garantías. Su modelo, como el del resto del sector, ha girado en torno a garantías cripto nativas: depositas SOL o un stablecoin (una criptomoneda anclada al dólar) y el protocolo liquida la posición si el colateral pierde valor.

El crédito institucional funciona con otras reglas. Un fondo no quiere colateral volátil ni liquidaciones automáticas a las tres de la madrugada. Quiere parámetros de riesgo definidos, cumplimiento normativo, contratos estructurados y, sobre todo, piscinas de capital mucho más profundas. Ese tipo de cliente exige una organización distinta alrededor del protocolo: equipos de ventas, alianzas, departamentos legales y ejecutivos acostumbrados a hablar con mesas de inversión.

Weisz cubre justo ese hueco. Yieldstreet, la firma que cofundó, se especializó en acercar productos de mercados privados —crédito, inmobiliario, arte, litigios— a inversores que antes no tenían acceso. La experiencia encaja con el tipo de intermediación que Kamino quiere construir: puentes entre capital tradicional y mercados on-chain.

Un protocolo no necesita dejar de ser descentralizado para vender crédito a un fondo: necesita una empresa que hable el idioma de ese fondo.

A quién afecta y por qué importa al inversor de Solana

Para el inversor que sigue Solana, el movimiento tiene dos lecturas. La primera es de confianza: si Kamino atrae capital institucional, aumenta la liquidez disponible en la red y se refuerza la tesis de que Solana ya no es solo un terreno para memecoins y trading minorista. La segunda es de cautela: el crédito estructurado introduce riesgos nuevos, y los protocolos que crecen rápido en TVL —el valor total bloqueado, la métrica estándar del sector— no siempre crecen igual de rápido en controles de riesgo.

La contratación también dice algo sobre hacia dónde se mueve el sector. Los protocolos que quieren sobrevivir al próximo ciclo están fichando abogados, expertos en cumplimiento y gestores con experiencia en finanzas tradicionales. Eso se parece cada vez menos al ideal original de comunidades anónimas y cada vez más a una firma de servicios financieros al uso. El anuncio completo puede consultarse en la web oficial de Kamino.

El lento regreso de DeFi al mundo real

El fichaje de Weisz se entiende mejor mirando atrás. Tras el colapso de FTX en noviembre de 2022 —el exchange que se hundió arrastrando consigo a medio sector— el capital huyó, las plataformas cerraron y los reguladores apretaron. DeFi respondió con dos estrategias simultáneas. Una fue refugiarse en la descentralización radical y los memes. La otra, más silenciosa, fue parecerse cada vez más a la banca.

Kamino pertenece a la segunda. Su apuesta por el crédito institucional recuerda al camino que recorrieron antes otros protocolos de Solana: empezar como software experimental, ganar usuarios minoristas y, cuando el volumen se estanca, buscar a los grandes tenedores de capital. El problema es que ese camino tiene una contradicción incómoda: las instituciones piden cumplimiento, permisos y control, justo lo contrario de la promesa original de un protocolo abierto a cualquiera.

Hay además un riesgo técnico que no desaparece con un buen currículum en la cúpula. El crédito on-chain sigue dependiendo de oráculos de precios —servicios que traen datos del mundo real, como la cotización de un activo, a la blockchain— y de contratos inteligentes que pueden fallar. Un mal parámetro de riesgo o un oráculo manipulado basta para vaciar una piscina de préstamos. La experiencia de Weisz en crédito privado ayuda a vender el producto; no blinda el código.

Queda por ver cómo se traduce el nombramiento en cifras. La prueba real será si Kamino atrae fondos institucionales y si esos fondos se quedan cuando llegue la próxima corrección del mercado. La compañía ha dado ya el primer paso con una estructura más convencional. Los inversores que siguen Solana tienen ahora un nombre y un cargo a los que hacer seguimiento.


Publicidad